La prueba PISA - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
La prueba PISA | La Crónica de Hoy

La prueba PISA

Manuel Gómez Granados

Como cada tres años por estas fechas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, publicó los resultados de la prueba del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, PISA, por sus siglas en inglés. Los resultados para 2015 no arrojan sorpresas. Sólo los ilusos podrían creer que con lo que hemos pasado en México en los últimos años habría una mejoría notable. En el mejor de los casos, si se desea ser muy optimista, lo que hay es una consolidación de la medianía, la mediocridad, en la que nuestro país debutó y que no ha variado mayormente por más que deseemos engañarnos o engañar a alguien más.
Ni siquiera cuando nos comparamos con América Latina podemos pensar en algo más que la consolidación de la mediocridad, resultado de políticas mal diseñadas, dispendiosas, como Enciclomedia o la Carrera Magisterial. También ha contribuido la miopía del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y su gemela, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que le apuestan a la mediocridad, así como los caprichos de empresas privadas disfrazadas de organizaciones civiles que quieren imponer, a como dé lugar, visiones ideologizadas de la educación, que ignoran el contexto nacional y el fracaso de los modelos que proponen.
Los resultados dejan en claro que el malestar de la educación no afecta sólo a las escuelas públicas, donde por lo regular se concentran las críticas, sea por las carencias o por el activismo del SNTE-CNTE. También, muchas de las escuelas privadas mexicanas, donde no hay sindicato y los maestros son tratados como pañuelos desechables, tienen un pésimo desempeño. De acuerdo con los datos disponibles, los niños del 10º decil, el de más altos ingresos, reportaron calificaciones de cerca de 474 puntos. Ese puntaje les da ventajas importantes, de casi 50 puntos, sobre los niños del 6º, 7º, 8º y 9º deciles, que lograron calificaciones de entre 420 y hasta 445 puntos; pero los niños mexicanos del 10º decil no alcanzan a los niños más pobres, los del 1er decil, de Canadá (491 puntos) o el Reino Unido (482 puntos), además de que —a diferencia de México—la distancia entre los niños de los deciles más altos de ingresos en esos otros dos países son casi inexistentes, lo que deja ver que las escuelas británicas y canadienses sí alientan la competencia entre alumnos y no sólo reproducen las desigualdades, como en México.
Vista PISA sin el ánimo revanchista con el que solemos leer muchos índices internacionales en México, todos los actores de la educación, las instituciones públicas, privadas, iglesias, asociaciones civiles y padres de familia, deberían admitir el fracaso total del sistema y reconocer que se necesita una reforma que no se centre sólo en golpear los cacicazgos, que ciertamente existen en la educación pública, pero que no son la única ni la principal causa de los problemas.
La educación en México no cumple sus funciones básicas: no forma ciudadanos, como lo acreditan los escándalos de corrupción a cargo de distinguidos egresados de universidades del país; tampoco combate la indiferencia ante las necesidades y el sufrimiento de otros que acredita, por ejemplo, el Índice Global de Donaciones 2016 (http://bit.ly/IMDonaciones2016), también publicado en estas fechas y, lo peor, no forma personas capaces de competir globalmente por empleos, como lo demuestra que Vietnam, país devastado por una guerra de casi 20 años, reporta en PISA un promedio de 525 puntos, mientras México está estancado con 416, abajo de Chile (447), Uruguay (435) y Costa Rica (420), y empatado con Colombia que también ha librado una guerra civil de casi 50 años.


manuelggranados@gmail.com

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