Mi abuelo “me enseñó a reírme de mí misma”: Oona Chaplin | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Mi abuelo “me enseñó a reírme de mí misma”: Oona Chaplin

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Oona Chaplin entra al salón como torbellino, respira, mira por la ventana el Centro Histórico de San Cristóbal de las Casas, donde es parte del jurado del Festival Internacional de Cine de la ciudad, y se ve maravillada. México la enamoró, así como sus padres, la actriz Geraldine Chaplin y el director de fotografía Patricio Castilla, se flecharon cerca del río Papaloapan, en Veracruz.

Con la misma emoción al compartir su actual “peregrinaje a mis orígenes” —visita por primera vez México, a donde llega procedente de un recorrido mochila al hombro por el sur de Chile, tierra natal de su padre y donde se adentró en el origen mapuche de su abuela, y alista una visita a la Habana, cuna de su hermana y hermano—, habla de su abuelo, Charles Chaplin.

La enseñanza del hombre a quien conoció a través de sus películas, la mente detrás de Charlot murió nueve años antes de su nacimiento, es fundamental: “Dejó una enorme huella, para cualquiera que vea sus películas. Lo que te deja es una ternura, un sentimiento y una empatía por el ser humano. Unas ganas de picardía muy lindas.

“Te inspira, nos recuerda también que hay que quererse, reírse de uno mismo, de los demás. Estamos obligados a reírnos, sobre todo, de la gente con poder. De los políticos, los reyes, en el siglo XXI los tenemos, es increíble. Hay que reírse de todo el mundo, pero sobre todo de nosotros mismos. Eso es el tan lindo aprendizaje que deja él”, analiza Oona, en entrevista con Crónica.

Con esa filosofía, Chaplin ha conseguido forjarse un nombre propio en la actuación, al hacerse de papeles importantes en series como Game of Thrones, donde encarnó a Talisa Maegyr. Más allá de la popularidad, su participación en la producción de HBO le deja algo más relevante. “Amigos de por vida. Natalia Tena es la luz de mi vida.

“A Finn Jones, a quien también conocí en Game of Thrones, es otra luz de mi vida. Son estrellas que me van guiando en el camino”, abunda. Durante los dos años en los cuales participó en la serie, puso mucha atención en una recomendación de Geraldine Chaplin: “Fíjate bien, porque si no encuentras al cabrón en el rodaje, eres tú”.

Sin nunca olvidarlo, Oona menciona divertida: “Me la pasé diciendo, ‘tengo que ser una cabrona monumental, porque aquí todo el mundo es genial’”. Pero compartir escena con actores de renombre no es un asunto nuevo para la bisnieta del dramaturgo Eugene O’Neill (Premio Nobel de Literatura y cuatro veces ganador del Premio Pulitzer), recientemente colaboró con Tom Hardy.

FX los unió en la miniserie Taboo. En Hardy, Chaplin encontró a otro aliado sin par. “Es un maestro. Es un genio, tiene 10 mil ideas por segundo y todas buenas. Es muy generoso, porque también tiene 10 mil ideas para ti, para el otro y el que está más allá. Las comparte, pero sin ego, no te dice qué tienes que hacer, dice: ‘no sería genial si…’.

“Es una persona también con mucha curiosidad por el ser humano, de entenderlo y disfruta con la picardía, disfruta de todos los colores del alma del ser humano y eso es genial”, cuenta. Oona también cumple el sueño en esta producción de trabajar con Ridley Scott, Steven Knight, Jefferson Hall o Michael Kelly. “Fue como un sueño hecho realidad”, asegura.

Sin creer aún su “suerte”, como ella define la posibilidad de conquistar lo mismo España o Hollywood, Chaplin narra animada “¿de qué va Taboo?”: “Trata sobre todo lo que era tabú en 1814, donde había muchas cosas que lo siguen siendo, como la esclavitud. Sobre las grandes corporaciones, que son el diablo, sin lugar a duda.

“Si tienes una gran corporación, tienes sangre en tus manos, es lo que hay, no conozco ninguna excepción y no creo que la haya. East India Company fue una de las primeras, era en realidad el motor del imperio británico, uno muy feo, cruel, muy devastador. Trata también sobre el incesto, brujería y fantasmas, todo muy atrevido”, adelanta.

Gracias a las locaciones de Taboo, realizadas en Londres y 30 millas en su periferia, Oona descubrió “unos palacios, campos, puertos increíbles. Me hizo ver que a los alrededores hay mucha magia, mucha belleza que desconocía por completo”, abunda.

CINE. Cuando a los 15 años le “picó el bicho” de la actuación y se rindió ante su magia, Oona no imaginó compartir un día set con Geraldine Chaplin. Lo han hecho en Inconceivable, ¿Para qué sirve un oso? e Imago Mortis. Ahora se reúnen en As We Like It, bajo las ordenes de Carlos Marqués-Marcet, a quien consideran una especie de Robert Altman, pero de Barcelona.

“Trata de una pareja que vive en un bote en los canales de Londres. Es una muchacha muy enamorada, que tiene muchas ganas de tener un hijo. Su novia está muy enamorada, pero tiene menos ganas de tener un hijo. Básicamente es una exploración de hasta qué punto estás dispuesto a comprometerte por el amor con tu pareja. Fue muy linda, tierna y graciosa”, comparte.

TELEVISIÓN. Oona Chaplin forma parte de la serie de Telecinco El padre de Caín. “Es la exploración de un tema que es muy sensible, muy delicado para España: ETA. Está (ambientada) en los años 80 y cuenta la historia de un guardia civil, que es gente pobre, humilde, que iba a luchar porque era la mejor oportunidad para salir adelante en la vida. Yo soy la esposa que se queda en Madrid.

“Explora que la violencia está ahí y por un acontecimiento hay un twist en el que aprendemos que el odio se cultiva a base del miedo, pero que ese miedo no es necesario. Es mucho más útil la conversación honesta entre las personas, el perdón, la empatía y el sentimiento que la vida a veces da vueltas y aprendemos de la manera más inesperada. Pesa la serie, no es ligera”, finaliza.

 

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