Cargados de agradecimientos y peticiones llegan a la Villa | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Cargados de agradecimientos y peticiones llegan a la Villa

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No importa cuánto tarden en llegar ni donde se queden a dormir, lo único que realmente quieren es llegar a la Basílica de Guadalupe para festejar a su “Morenita linda”.

Hay quienes llevan más de diez días caminando, otros peregrinos vienen hacinados en camiones de pasajeros y de carga, algunos más en bicicletas y motocicletas; la forma no interesa, el chiste es llegar antes de la media noche.

La delegación Gustavo A. Madero reportó la asistencia de 7 millones de personas.

Mariana López está agotada, caminó desde Ixmiquilpan en el estado de Hidalgo, hasta la delegación Gustavo A. Madero. El trayecto fue pesado, pues con un rebozo típico bordado por su madre cargaba a cuestas a su hija Guadalupe.

La niña lleva el nombre de la virgen, ya que cuando nació, contó Mariana, le encomendó su vida a su virgen, pues la pequeña estaba destinada a morir, según los doctores.

La mujer hace la manda desde hace cuatro años que nació la pequeña. El ritual es el mismo, siempre carga a su hija para llevarla a los pies de su madre santa para agradecerle que le haya prestado vida a su primogénita.

Y ahora que espera a su segundo hijo, éste llevará el nombre de aquel indígena que fue testigo de las apariciones de la Virgen Morena en el cerro del Tepeyac, así es, el pequeño se llamará Juan Diego.

Las llagas en los pies de Mariana hacen saber lo duro que fue el camino, sin embargo, no detuvo el paso, caminó a lado de sus compañeros a pesar de traer cargando más de 25 kilos en su espalda.

La travesía fue larga, caminó por más de 18 horas, ella dijo que “la fe que tengo es tan grande que todo vale la pena, ya después habrá tiempo para descansar”.

Su emoción era evidente, cuando llegó a la avenida Talismán, besó el rostro de su hija en señal de triunfo, luego colocó una manta en el pasto, ahí justo en medio del camellón se recostó para esperar que lleguen las 24:00 horas para cantarle las mañanitas.

ÁNIMO POR LAS NUBES. Ya son las 16:00 horas. Tomás lleva en los brazos a su hijo de 1 año y cargando sobre la espalda, sujetada con un rebozo, la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Detrás de él, todavía con ganas de echarse una carrerita sobre la banqueta del Eje 3 Oriente, su hijo miguel, de 8 años. Los tres van a ver a la Virgen de Guadalupe y agradecerle que su Susana, esposa y madre, haya salido bien de la operación.

Por eso no les pesa la distancia, salieron desde Chalco, Estado de México, desde las 06:00 horas. 

“Voy contento. Aún tenemos batería. Vamos a agradecer a la Virgen todos los favores que nos ha cumplido. Ya quiero llegar y después cantarle las mañanitas”, dijo el hombre.

—¿Y cuál ha sido la zona más peligrosa que cruzaste?

—La de los puentes de Zaragoza, pero no por la seguridad, sino por el montón de carros y camiones que pasan bien rápido.

Del otro lado, Silverio y su esposa ya llegaron a los alrededores de la Basílica cerca de las 14:00 horas. Su camino duró dos días desde Toluca.

Mientras la señora intentaba armar su casa de campaña sobre uno de los jardines que están detrás del centro mariano, pues será hasta el 13 de diciembre que se regresen,  Silverio mira a su alrededor,  observa a las cientos y cientos de personas que caminan y que están descansando. Dice que no lo puede creer, es su primer año y quedó anonadado.

Contó a Crónica que su visita se debe a una manda. “Me ayudó a encontrar trabajo y a salir de unos problemas económicos, por eso estoy acá”.

A su lado, en el mismo jardín, hay un grupo de ciclistas. Rubén, un hombre de no más de 30 años, se ve cansado. Pedaleó desde Puebla, “y casi sin parar, veníamos como rayo, porque sentíamos que no llegábamos”.

Rubén dice que todos los años asiste a las mañanitas y a dar gracias por la salud y fortaleza que le da la virgen a él y a su familia.

“Nada es imposible cuando el amor te mueve, mis hijos serán devotos como nosotros, ellos amarán a mi morenita, tanto o más que lo que lo hacemos nosotros”, dice Ruben mientras se limpia las lágrimas.

En tanto don Samuel sabe que será un día bueno para la venta, por eso, le pidió a su esposa que hiciera más bolsitas con cacahuates, gomitas y pepitas, pues hoy “seguro vendo todo”.

El hombre, de unos 60 años, salió desde temprano a vender tamales con sus hijos, una vez que se acabaron tomó su palo con clavos donde cuelga las bolsitas de golosinas y salió a venderlas.

No tiene que caminar mucho, los feligreses se acercan a él, pues es de los pocos que vende todo a 10 pesos, pues la mayoría de los vendedores busca hacer “su agosto” vendiendo todo a precios elevados a sabiendas de que la mayoría de las personas que acuden a la Basílica no traen mucho dinero pues sólo llevan consigo lo necesario.

Desde ayer y durante el día de hoy cerca de siete millones de personas llegarán al recinto religioso a festejar a la Virgen de Guadalupe, don Samuel, lo sabe, por ello no descansará hasta que todo haya acabado.

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