El sexenio pasado, clímax de violaciones a DH | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

El sexenio pasado, clímax de violaciones a DH

La intervención de militares en seguridad pública debe ser transitoria y no permanente, dijo el ombudsman en entrevista con Crónica.

Los diez años de lucha frontal contra el crimen organizado han sumido a México en una coyuntura crítica en materia de derechos humanos, sentencia categórico el titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez.

Producto de la llamada guerra, asegura en entrevista con Crónica, los grandes desafíos del país que se suman ahora son las desapariciones, el desplazamiento interno de personas por la violencia y la tortura.

El Ombudsman nacional se muestra cuidadoso en su oficina central, en Periférico 1922, a la hora de hacer un balance de la década del combate a los despiadados cárteles de la droga, potencializado por el ex presidente panista, Felipe Calderón Hinojosa.

Reitera que las Fuerzas Armadas, a las que define como instituciones muy respetadas y de las que los mexicanos deben sentirse orgullosos, salieron a las calles en 2006 ante la contaminación de las policías municipales y estatales.

Pero apoyado de fichas con datos estadísticos, González Pérez expone que las violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército, Marina y Policía Federal aumentaron y se concentraron principalmente en los años 2008, 2009, 2010 y 2011, los más cruentos de la lucha.

Sostiene que las autoridades han hecho esfuerzos para profesionalizar las corporaciones policiacas municipales, pero han sido insuficientes, por lo que, alerta, se puede caer en el “cuarteto nefasto: inseguridad, violencia, corrupción e impunidad”.

—¿Desde la perspectiva de los derechos humanos, cómo define la década del combate frontal a los cárteles?

—Estos diez años de lucha contra el crimen organizado son de claroscuros donde lamentablemente hubo aumentos en las violaciones a los derechos humanos, por lo que tenemos que pasar a un combate de manera holística, integral viendo causas estructurales, preventivas y desde luego de reacción.

—¿Qué responsabilidad podría tener el ex presidente Felipe Calderón en las violaciones a los derechos humanos ?

—No voy a hablar de personas, voy a hablar de lo que implican los derechos humanos. Yo retomaría que en 2011 desde la UNAM se generó un documento en el que las propuestas eran buscar la disminución de pérdidas de vidas, no solamente ver la parte reactiva, trazar una ruta de retorno de las Fuerzas Armadas.

—¿Ve un retiro de las Fuerzas Armadas de las calles, cercano o lejano?

Me pronunciaría por el realista, el necesario pero plasmado y verificable, para que tengamos certeza todos y con acciones paralelas de lo que se esté haciendo, para no dejar ausencias de tranquilidad a la población.

—¿Cómo considera la propuesta del PRI para regular la actuación del Ejército y la Marina?

—Estoy claro que en toda actividad debe haber certeza jurídica, pero se deben tener ciertos parámetros. La intervención debe ser transitoria y no permanente, la actuación debe enmarcarse siempre dentro de la autoridad civil.
No se debe extender a cualquier otra coyuntura, como podría ser la protesta social.

—¿Cuántas quejas se han presentado ante la CNDH por violaciones a derechos humanos?

—Debo decir que de acuerdo a estadísticas el combate ha significado que haya habido más quejas por la incursión y sobre todo en la medida que se estaba preparado para unas tareas, pero no para las de seguridad pública que tienen autoridades civiles.

—¿Las recomendaciones a las Fuerzas Armadas, qué tanto se han cumplido?

—Yo hago un exhorto, pero no nada más para la Defensa Nacional, la Marina Armada de México, la PGR, la Comisión Nacional de Seguridad, lo hago a todas las autoridades federales y a las locales.

Hace cuatro meses, hice el primer corte de caja sobre el cumplimiento a recomendaciones que no se había hecho, y señalamos que antes algunas no se aceptan totalmente, pero se cumplían más rápido. Hoy se aceptan, pero se cumplen con más demora. La demora es en general, no solamente en seguridad pública.

—De 2007 a 2011 se disparó el número de quejas por violaciones, después bajaron. ¿A qué se debe?

—¿Qué ha sucedido? Sería injusto negar que tanto Marina y Sedena han intensificado la capacitación en materia de derechos humanos, lo digo con el respaldo de números que existen de los cursos, no solamente a mandos operativos sino a mandos medios y superiores.

Nosotros no estamos en contra de que se use toda la fuerza necesaria, esto es importante decirlo muy fuerte, toda la fuerza necesaria que requiera el Estado, porque para eso tiene el uso legítimo de la misma, pero con los criterios de proporcionalidad, oportunidad y racionalidad.

—Se ha acusado a la CNDH de defender a los delincuentes. ¿Qué dice?

—Son falacias, falacias, lo digo abiertamente a quienes pretenden generar esa imagen porque desvían la atención de lo verdaderamente importante: profesionalizar, capacitar y que quien persigue el delito lo haga con cumplimiento de la ley con respeto a los derechos humanos.

Si lo hace así no hay intervención de los defensores de los derechos humanos y ni de los organismos públicos defensores de derechos humanos.

—El Comisionado de Seguridad, Renato Sales, asegura que la disciplina no se contrapone con el respeto a los derechos humanos. ¿Coincide?

—Seguridad y derechos es un binomio posible, es el binomio de cualquier democracia, pero no confundamos, que acreditar violaciones a los derechos humanos, nosotros acreditamos eso, y las procuradurías, delitos.

Para nosotros están acreditadas todas las violaciones a derechos, en el caso de Tanhuato, se nos dijo que no existe lo de ejecuciones arbitrarias, pero México ha entregado informes al relator de la ONU de ejecuciones arbitrarias.

—¿Cómo califica el desempeño de la CNDH en estos 10 años de lucha?

—No ha sido sencillo, yo digo que tiene que ver con la pedagogía del Ombudsman, que se entienda para qué es esta institución del Estado mexicano, no del gobierno; si tenemos una institución del Estado, entonces respetemos que primero tiene que ser autónoma, independiente y es lo que he ejercido.
He ejercido mis atribuciones, ahí están las muestras: salir en el caso de Tanhuato con 22 ejecuciones (arbitrarias), es fuerte y es el caso más complejo que he tenido, que no me hubiera gustado pronunciarme, sí; qué fue compleja la decisión, fue compleja y fácil. Compleja por los efectos que significa, fácil porque es cumplir con el deber.

—¿Seguirá el organismo la misma línea ?

—Nuestro reto es fortalecer la credibilidad y confianza, estamos ejerciendo nuestra autonomía nuestra independencia, queremos tener interlocución y diálogo con las autoridades, pero seguiremos con respeto y con firmeza señalando las desviaciones por arbitrariedades.

 

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