La ceguera, un enemigo silencioso de los diabéticos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

La ceguera, un enemigo silencioso de los diabéticos

(Primera parte)

Es difícil entender y menos tratar de aceptar, que por no llevar una dieta saludable y hacer un poco de ejercicio diario, una persona corra el riesgo de quedarse ciega. Pero así de drástica es la situación.

Cuántas veces, en medio de la noche, se va la luz y hay que levantarse, literalmente, para tratar de encontrar alguna cosas, golpeándose al paso con los muebles, o incluso correr el riesgo de caer, porque nada se  logra ver.

La situación se torna un caos si no encontramos un cerrillo, una linterna, un encendedor o el celular con lámpara, para tener iluminación y poder encontrar lo que buscamos. Imagine el lector así, todos los días del resto de su vida.

Ese riesgo es latente. Existe. Muchas personas podrían encontrarse en esa condición y no lo saben. Se llama retinopatía diabética y es una de las muchas afecciones al organismo ocasionadas por la Diabetes Mellitus tipo 2, que genera poco a poco, de manera silenciosa.

Este padecimiento, relacionado directamente con la obesidad y el sobrepeso, afecta a más de 11.4 millones de diabéticos, de los cuales apenas 25 por ciento está controlado. Aunque la cifra pudiera crecer de manera alarmante, porque muchas personas son diabéticas y aún no lo saben; no han sido diagnosticadas porque no se sienten mal, y, en consecuencia, no acuden al médico a revisión general.

La diabetes es, digamos, una enfermedad dulce y silenciosa, que va minando la salud poco a poco y muchos pacientes se dan cuenta cuando ésta es ya irreversible.

Para la empresa GNP Seguros los gastos médicos por atención a personas diabéticas se incrementaron siete por ciento entre el 2010 y noviembre de este año, y en este periodo han sido atendidos más de 22 mil 500 diabéticos.

La cifra de gastos podría sonar espeluznante, si se toma en cuenta que tan sólo esta aseguradora en el periodo enero-noviembre del año en curso recibió a más de 3,500 personas diabéticas, con un costo de atención superior a los 162 millones de pesos.

En el caso de la retinopatía diabética, en 2016 dicha empresa recibió cerca de tres mil casos de enfermedades de la vista, pagando un monto superior a los 88 millones de pesos.

El dinero —dice el lugar común— “va y viene”; pero la salud no se recupera. Y cada vez se incrementa el número de personas que en edades todavía productivas se convierten en dependientes de sus familiares, y afronta además los sufrimientos provocados por esta enfermedad en su etapa avanzada.

¿QUÉ ES? El doctor Guillermo García, retinópata adscrito al Hospital Juárez de México de la Secretaría de Salud (SSA), explica a Crónica que la retinopatía diabética afecta precisamente la retina, membrana del ojo que permite la visión, y daña de manera bilateral a ambos ojos por ser una enfermedad sistémica; es decir, que ocurre en todo el cuerpo.

En el ojo están los vasos sanguíneos más pequeños del organismo y por ello son más vulnerables a generar problemas en la retina, y es la principal causa de ceguera en el país ante el gran número de diabéticos.

La retinopatía diabética, es una vasculopatía; es decir, afecta a los vasos de la retina y ello provoca hemorragias internas, fugas de líquido de la mácula (la parte de la retina responsable de la visión central), inflamaciones que llevan a la pérdida visual de manera moderada o severa, en relación el desarrollo de la diabetes.

La enfermedad ocular puede ser asintomática durante 10 o 15 años, y es hasta que afecta el centro del ojo cuando el paciente se percata; “por eso es muy importante acudir a revisión con el oftalmólogo al menos una vez al año, aunque no se tengan molestias, porque pueden pasar muchos años sin tener afección en el centro de la visión y por eso la gente cree que no tiene nada”, señala el facultativo.

El médico adscrito al Servicio de Oftalmología del referido nosocomio, precisa que todos los diabéticos pueden llegar a tener algún grado de retinopatía diabética, dependiendo del control que tengan de su enfermedad.

Lo fundamental es un buen manejo de este padecimiento: vigilar y mantener en niveles adecuados la glucosa y la presión arterial, llevar una  dieta balanceada y practicar algún deporte o cualquier activación física.

EL ORIGEN. Estimaciones del sector salud indican que después de los ocho años de padecer diabetes, un importante porcentaje de pacientes registra algún grado de retinopatía, aunque el nivel de este padecimiento está muy relacionado con el buen control de la enfermedad.

Uno de los primeros síntomas —aunque ocurren cuando la enfermedad está en grado avanzado—  es la sensación de ver “arañitas”, manchas o simplemente un poco borroso, lo cual se debe a que el ojo ya registra daño por la afección en los vasos sanguíneos.

EL PRIMER PASO. El médico del Hospital Juárez recomienda acudir al oftalmólogo al menos una vez al año, hacer una dilatación de la pupila y revisión del fondo de ojo, y con lentes especiales verificar si hay algún grado de retinopatía diabética.

De manera desafortunada, advierte, todavía no logramos pasar de lo curativo a lo preventivo. Lo más común es acudir después de años de tener el padecimiento, cuando ya comienzan a tener problemas de visión.

Hay diferentes grados de retinopatía diabética: leve, moderada, severa, proliferativa, no proliferativa, y todas tienen un manejo y seguimiento diferentes y la frecuencia varía también con base en la condición de cada paciente.

En la proliferativa el tratamiento puede consistir en la aplicación de láser que disminuye hasta en 50 por ciento las probabilidades de pérdida visual severa. Y también hay tratamientos que consisten en inyecciones dentro de los ojos o cirugía.

INYECCIONES. En un año, cada uno de los tres retinólogos del hospital Juárez ejecuta unas 80 operaciones, así que al año se realizan poco menos de 250 cirugías en ese nosocomio, aunque la demanda es mucho mayor.

El doctor Guillermo García señala que muchos pacientes no se operan por miedo a una intervención en el ojo e incluso le han preguntado qué garantías hay de quedar bien.

“Yo les respondo: no te puedo garantizar que quedes totalmente bien,  pero lo que sí te puedo garantizar es que  si no te atiendes y no te haces un tratamiento en el ojo, la garantía es que te vas a quedar ciego.

“Es la realidad. Suena crudo y duro, agresivo, casi hasta insensible hablar así con los pacientes; pero es la verdad.  Y es lo que funciona para que reaccionen, porque si dejan evolucionar la retinopatía diabética es lo que va a suceder, desencadenará ceguera”.

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