General Cienfuegos canta: “A mi manera” - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
General Cienfuegos canta: “A mi manera” | La Crónica de Hoy

General Cienfuegos canta: “A mi manera”

Juan Manuel Asai

El general Cienfuegos demostró que también es buen político. El manotazo que dio sobre la mesa sacó de su letargo al Presidente, al secretario de Gobernación, al dirigente nacional del PRI, al dirigente del Consejo Coordinador Empresarial y a docenas de articulistas que, tumbados en la hamaca, pontifican sobre el camino a seguir en la guerra contra el narco y las atrocidades que ocurren en el país un día sí y el otro también.

Cienfuegos puso al descubierto la molestia añeja de los mandos castrenses por el rumbo que han tomado las cosas. Hay un desgaste evidente, se pierde aprecio popular, las críticas se multiplican, los organismos de derechos humanos los regañan tiro por viaje, mientras que la clase política está enfrascada en sus eternas disputas por las parcelas de poder. El general alzó la voz. Dijo algo como: las cosas se hacen a mi manera o no se hacen. El trabajo que nos encomendaron nos choca. Queremos regresar a los cuarteles.

La presencia del Ejército explica la continuidad de las instituciones democráticas en el país. El futuro de esas instituciones reposa en la lealtad de los soldados a los mandos civiles electos en las urnas. Dicho lo anterior, es obvio que Cienfuegos sabe que no regresarán a los cuarteles en un buen rato, digamos hasta el fin del sexenio, pero no éste, sino el que comenzará en el 2018. Lo que quiere es que las cosas se hagan como ellos, los mandos militares, quieren. Pero eso tampoco es la prioridad. Lo importante es tener una estrategia que sea benéfica para el país, que reduzca los niveles de violencia, de corrupción y de drogadicción.

Operativos Conjuntos. Arrancaron hace 10 años como una acción emergente, de contención. Los militares recibieron la orden, pero en realidad sabían poco, casi nada, de la lucha en las calles. En una charla privada un oficial me reveló: nos costó trabajo determinar qué nivel de fuego usar. Va un ejemplo: en una de las primeras incursiones, una tanqueta del Ejército se atoró en una de las estrechas calles de Apatzingán, Michoacán. Era un callejón. La tanqueta atorada, o tal vez otra, abrió fuego sobre una casa en la que había un grupo de supuestos sicarios. La casa fue destruida, reducida a polvo. Se causaron daños muy severos a las casas aledañas. El Ejército no fue a esa calle de Apatzingán a detener delincuentes para llevarlos ante un juez, fue a eliminarlos.

Para aprovechar su arranque de sinceridad, el general Cienfuegos debe aclarar cuál es el papel de las agencias de inteligencia de Estados Unidos en nuestro país. Es del dominio público que los norteamericanos no combaten el tráfico internacional de drogas, lo administran de acuerdo a sus intereses geopolíticos. Si de verdad combatieran al narco, los plantíos de cocaína en Perú, Bolivia y Colombia hubieran desaparecido hace rato, y también los de amapola en diversos estados del Pacífico mexicano, comenzando por los de Guerrero. Los plantíos están ahí, ubicados al detalle por los artilugios de espionaje gringos. Muchos de ellos protegidos por autoridades mexicanas. ¿Qué pasa con eso?

La cercanía con los capos corrompe a gente de uniforme y varias estrellas. Los jefes de las zonas militares y navales deben estar sujetos a procesos de revisión de su patrimonio. Tienen que presentar la declaración 3 de 3 para saber si viven de acuerdo a sus ingresos formales. Lo dicho: lo importante es poner en marcha una mejor estrategia, si eso le acomoda o no a los militares, es secundario.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 

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