V. S. Naipaul: Nautas - Antonio Tenorio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
V. S. Naipaul: Nautas | La Crónica de Hoy

V. S. Naipaul: Nautas

Antonio Tenorio

Rafael Tovar y de Teresa, In Memoriam

Metáfora. Descripción. Hecho cierto. Simbolizado. Relato. Necesariamente inconcluso. Continuo. Interrumpido. Vuelto a iniciar. Una y otra vez.

De data inmemorial es la idea que la vida es un viaje. El regreso a Itaca. De Homero a Cavafis. Claudio Magrisregala: El viaje, el verdadero viaje, comienza con el regreso. No en la nostalgia de lo perdido, sino de la vida misma, acotará el triestino. Como si al modo en que se lee, según enseña desde su propia disciplina Paul ­Ricoeur, sólo nos es dado comenzar a leer, ciertamente, cuando se ha terminado de leer un texto.

De la misma manera, el ancho del camino sobre el que se ha surcado la vida adquiere dimensión genuina, cuando cada tramo de lo andado se comprende y recompone a trasluz de la memoria. Recordamos y seremos recordados. Todos. De alguna forma. Antes que un ir desaforado, nos va constituyendo un llegar perpetuo. Venimos de; vamos a. En esa intersección, cada respiro es el arribar a un punto.

Ha querido justamente de ese modo nombrar uno de sus libros más reciamente humanos el nobel trinitario V.S. Naipul. El enigma de la llegada. Colmados de nosotros mismos. Acompañados del menaje material e inefable de lo que nos constituye, alcanzamos cada punto del camino. “Reliquias de otros afanes y otras vidas”, aguardan en cada advenimiento, escribe Naipul. Verificación de que se viaja. Mas por sobre todo, de que no hay quien arribe en cada ocasión, a donde quiera que lo haga, ni siquiera si es en apariencia el punto postrero, ni solo, ni vacío.

Antes que despedirnos, reencontramos, pues, en el reacomodo de ese equipaje, aquello que se mantiene y nos mantiene, carga y sostén, a un mismo tiempo.“En aquel recorrido, narra Naipaul cual paisaje interior, sobre uno de sus personajes, se reflejaba toda una vida. La perdurabilidad de toda una personalidad. Y tan fuertes eran los recuerdos… tan grande la parte de su espíritu que parecía flotar sobre su recorrido”.

Es cierto, y nada difícil es constatarlo. A los corazones demasiado jóvenes les cuesta comprender que es en cada punto del camino donde yace por entero el sentido del viaje.

Privilegio de quien ha vivido en el sino de una existencia honda,  es, en cambio, agradecer y vislumbrar, entregarse a develar, sin que importe adonde se ha llegado, el enigma esencial que a su arribo, a cada viajero aguarda.

 

*
Profesor, narrador y ensayista. Su libro más reciente es
El libro de los ­remedios.

Imprimir

Comentarios