Diciembre: época para festejar, no para lamentar - Jesús Casillas Romero | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
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Diciembre: época para festejar, no para lamentar

Jesús Casillas Romero

Llegó el mes de Diciembre, la Navidad, el Año nuevo, sus fiestas y tradicionales posadas; pero lamentablemente también, una de las épocas más críticas para los accidentes, principalmente los automovilísticos.

Según datos de Cruz Roja Mexicana y del Consejo Nacional de la Prevención de Accidentes (Conapra), durante la temporada decembrina los accidentes llegan a incrementarse desde un 30 hasta en un 50% en relación a la temporada, por así decirlo, “normal”. Coinciden también, que el principal factor para ello es el consumo de alcohol, con un incremento de hasta el 70% por esta causa.

Datos que desgraciadamente empañan una de las festividades más importantes del año, que invita a la reflexión, a la reconciliación, paz y unión familiar.

Sus tradiciones enmarcan en México, una de las temporadas más coloridas y animadas: Posadas mexicanas, piñatas, árboles de navidad, representaciones que todos conocemos como “nacimientos”, pastorelas, cenas de navidad y año nuevo, regalos y la degustación de platillos acostumbrados para estas festividades.

Sin embargo, no es lo único que cada año acontece en el marco de las fiestas decembrinas: Accidentes, riñas, intoxicaciones y personas lesionadas y fallecidas.

Y es que la euforia de muchos mexicanos, el festejo va aparejado del consumo de altas cantidades de alcohol, lo que trae graves riesgos. Según cifras del Conapra, se estima que en nuestro país ocurren más 24 mil muertes al año con motivo de accidentes de tránsito.

Además, según datos de la Secretaría de Salud, el 55% de las muertes en accidentes viales está relacionado con el consumo de alcohol. Esto ha generado que los accidentes de tránsito ocurridos con motivo del alcohol, sean la primera causa de muerte y discapacidad en jóvenes mexicanos de entre 15 y 29 años de edad.

Por si estos riesgos de accidente fuesen pocos, es necesario resaltar que existen casos en que los ciudadanos festejan con disparos de arma de fuego al aire. Más lo que importa no es a donde se haga, el proyectil siempre bajará y puede matar a otra persona.

Por otra parte, sabemos también que en estas fiestas es común el prender fogatas para acompañar la velada, incluso, a base de quemar llantas. Esto provoca la elevación de los IMECAS (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire) y la posible generación de contingencia ambiental por la gran cantidad de compuestos tóxicos que son arrojados a la atmósfera y que son nocivos para la salud de todos, pero con mayor impacto para los niños y adultos mayores. Ello, sin contar que han llegado a registrarse decesos por la inhalación de las sustancias tóxicas que emanan de las quemas, hasta muertes por calcinación.

Otro factor de riesgo lo constituyen sin duda los elementos pirotécnicos, sobre todo cuando son utilizados por los niños. Estos fuegos, que de artificiales no tienen nada, año tras año dejan una secuela de daños, al grado de enlutar hogares en una época que debiera ser de alegría.

Sin duda, todas estas hipótesis constituyen enormes riesgos mortales que opacan la bella época decembrina, al dar cabida a los siniestros y los desenlaces fatales.

Es indispensable evitarlas y hacer de esta época un espacio de reflexión y festejo, sin trances que lamentar.

Senador de la República

por el estado de Jalisco

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