Una ciudad que se cae a pedazos 2 - David Gutiérrez Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Una ciudad que se cae a pedazos 2 | La Crónica de Hoy

Una ciudad que se cae a pedazos 2

David Gutiérrez Fuentes

La semana pasada puse dos ejemplos de fallas geológicas en la ciudad de México, uno de proporciones graves en un predio privado que afectó parte del espacio público en la delegación Álvaro Obregón y que afortunadamente no tuvo consecuencias mayores porque fue severo, y otro de dimensiones menores que afectó al espacio público en la delegación Tlalpan; ambos a un costado del segundo piso que sobresaturó de peso áreas cada vez más sobrecargadas debido a una serie de aspectos en los que brilla la corrupción que permite construcciones por arriba de los niveles permitidos, tala de árboles, y sellado del suelo permeable.

Este fenómeno se puede apreciar por capas. En la superficie se incrementan los problemas de movilidad pues el aumento del parque vehicular no cesa, por consiguiente el aire que respiramos es malísimo en cualquier estación del año y si la calidad mejora ligeramente en invierno, de nada sirve, porque un aire pútrido (o semi pútrido si se prefiere) en lo químico, hace comparsa con virus y bacterias que se hospedan con facilidad en poblaciones vulnerables como la chilanga. La movilidad y la contaminación del aire afectan nuestra calidad de vida, que también se halla acotada por la merma en la sociabilidad del espacio público: abandonado, mal atendido o privatizado.

En el subsuelo este fenómeno también genera crisis como las referidas. Aunque si le seguimos las pista a ciertos vínculos podemos encontrar muchos ejemplos. Un caso documentado por Crónica es el de un socavón en Xochimilco, que, como lo narró Félix González, un vecino de la demarcación a la compañera de este diario: “escuchó cómo tronó el suelo y le resultó impactante ver a un microbús a punto de caer completamente al hoyo”. En medio de la perplejidad causada por este repentino gran cañón, Félix comentó también que sólo espera que su casa no esté a punto de caer en una cueva así. Y no exagera en su comparación, porque de acuerdo a la propia nota, el socavón que en teoría estaría reparado en un día, demorará muchos más porque encontraron una caverna. A petición de parte, el Instituto de Geofísica, establecerá un peritaje aunque la teoría de las fugas de agua parece ser la explicación única (y fácil) de todos estos fenómenos geológicos que atienden a un conjunto de problemas geofísicos ligados a la corrupción propiciada por la sobrexplotación del suelo urbano y de reserva.

Y si de verdad el único problema es el agua entubada o del subsuelo, construcciones como la de Aztecas 215 no deberían aprobarse bajo ningún punto de vista. Es decir, lo que es problema en unos casos: aparentes fugas que causan derrumbes colosales, hundimiento de calles y cavernas de quince metros debajo de áreas públicas y propiedades privadas, en otros, como el de aztecas 215, es sencillamente un pretexto para tirar millones de litros del agua de un manantial a la calle y hacer uso de la fuerza pública contra los vecinos que con justa razón reclaman la no sobrexplotación del suelo donde viven.

También está el caso de Valle Escondido o Rubi 38: en donde a golpe de transa se quiere construir una unidad habitacional a la que se accede por vías estrechas que desembocan a una vía terciaria sin banquetas de un lado y a una casi intransitable avenida Arenal por el otro. En ese lugar se concentran todos los vicios del urbanismo salvaje: clientelismo, mala inclinación del terreno, preventas y departamentos que al amparo de la fraudulenta norma 26 incluso la violan, son algunas de las irregularidades de esta construcción que al igual que otras miles, se quiere imponer gracias a la norma 26 que Leonel Luna, una vez más, quiere sustituir con otras normas demenciales, y perdonando a los infractores que pusieron en estado de crisis a nuestra ciudad.

dgfuenhtes@gmail.com

Twitter:@dgfuentess

Imprimir

Comentarios