El derecho al tiempo libre: el debate del Constituyente de la CDMX - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
El derecho al tiempo libre: el debate del Constituyente de la CDMX | La Crónica de Hoy

El derecho al tiempo libre: el debate del Constituyente de la CDMX

Carlos Matute González

El 16 de diciembre iniciaron las posadas y el debate del Constituyente. La ciudad es un caos vehicular. Personas van y vienen. En la antigua Casona de Xicoténcatl los diputados constituyentes comenzaron una carrera contra el tiempo. En mes y medio deben aprobar un texto constitucional por mayoría calificada con base en los dictámenes aprobados por las ocho comisiones dictaminadoras.

En un recuento del constituyente Fabrizio Mejía de los veinte puntos principales aprobados en comisiones destacó el marcado con el número 18: “La Ciudad de México promoverá políticas en la organización, económica y territorial para satisfacer las necesidades de gestión y usos sostenibles y sustentables del tiempo para la vida cotidiana de las personas... El tiempo de los ciudadanos y el tiempo libre, como el tiempo de trabajo remunerado, son garantes de una vida digna”.

Un tiempo libre bien empleado es el de los constituyentes, quienes ejerciendo su derecho, van a sesionar a marchas forzadas sin recibir remuneración alguna. El constituyente es un cargo honorario conforme al artículo séptimo transitorio de la reforma constitucional de la CDMX.

Un tiempo mal gestionado es el que cotidianamente padecemos los capitalinos cuando ejercemos nuestro derecho a la movilidad (situación que cada vez más se generaliza en otras zonas metropolitanas del país). En palabras llanas, para gozar el tiempo libre o del tiempo de trabajo remunerado debemos soportar el lento desplazamiento por cualquier medio de transporte en la ciudad.

El tiempo es el recurso más escaso en un parlamento. Formalmente, los integrantes de la Comisión de Carta de Derechos, según Katia D´Artigues, tuvieron cuatro horas para revisar 10 mil 402 palabras que contenía el proyecto de dictamen finalmente aprobado, puesto que fueron citados a las 20 horas del último día del plazo concedido para que se elaborara, discutiera y aprobara el mismo.

El tiempo es la mayor presión para los diputados. La conciencia de la fatalidad de los plazos obliga a que los diversos grupos políticos busquen acuerdos viables, concilien visiones y concedan la razón al oponente. Las posiciones irreductibles tienen en el tiempo a su peor enemigo. El debate en el constituyente es una buena oportunidad para que se ponga el ejemplo de una organización adecuada y un manejo óptimo del recurso limitado, en tanto la expresión de las ideas sea lo sustancial y no se desperdicie el tiempo libre de los diputados en lucimientos personales o estrategias al estilo del filósofo alemán Arthur Schopenhauer para lograr “tener siempre la razón”.

El tiempo de los ciudadanos también es valioso y cada individuo tiene el derecho de dedicarlo a lo que más le plazca. En ese sentido, los medios de comunicación gestionan indirectamente el tiempo libre social y si no han dado tanta cobertura al debate del constituyente es debido a que las personas, en general, prefieren en su tiempo libre ver una película, un deporte o una serie televisiva, –que son cuestiones menos trascendentes, ciertamente.

Entonces, el tiempo libre de los constituyentes, que es todo aquel que destinan a las sesiones del pleno y las comisiones, porque no es tiempo remunerado, sólo es atractivo para ocupar el tiempo libre de la mayoría de los ciudadanos cuando hay algo más que un simple debate de ideas y éste sube de tono y de color. Sin embargo, el espectáculo mediático es el obstáculo más grande para obtener acuerdo de mayorías calificadas y si ya dije que el tiempo es escaso y la mayor presión en un parlamento, es deseable que los constituyentes se concentren la aprobación del texto constitucional y se despreocupen de intentar llenar nuestro tiempo libre este diciembre con la noticia de una toma de tribuna o pleito arrabalero entre los escaños de la antigua sede del Senado de la República.

Es una buena oportunidad para que los constituyentes demuestren la importancia de una participación corresponsable en el manejo del tiempo libre de ellos y de los demás. La discusión de los dictámenes del proyecto de constitución, que debe hacerse en plazos muy cortos, requiere de un compromiso con la apertura a la comprensión de las ideas del otro y la convicción de que es poco inteligente querer tener siempre la razón. Todo en aras de aprovechar mejor el tiempo libre.

Profesor del INAP

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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