Sala de Redacción, una apuesta y gusto por el periodismo clásico | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Sala de Redacción, una apuesta y gusto por el periodismo clásico

Ser reportero es una travesía por la investigación, es escuchar a otros, comprobar la información y después contarla con la escritura: Pablo Espinosa

Sala de Redacción, una apuesta y gusto por el periodismo clásico  | La Crónica de Hoy

Ser reportero es una travesía por la investigación, es escuchar a otros, comprobar la información y después contarla mediante la escritura de una historia: “Eso es el periodismo clásico y que está en este libro Sala de Redacción”, dice el autor Pablo Espinosa.

El reportero y editor de la sección cultural de La Jornada dice que su reciente libro “es una apuesta por ese periodismo que no está en el copiar y pegar, sino en el trabajo de búsqueda, de entrevista y análisis de datos. Porque hoy, en esta época de redes sociales e internet, se cree que está agonizando el periodismo clásico. No es real, porque hoy en Twitter o Facebook aún no se hace periodismo, sólo hay textos de no más de media cuartilla o menos. Si son más largos, aburren”.

Su libro forma parte de la colección Periodismo Cultural, que edita la Secretaría de Cultura federal, y está conformado por textos que llegan al sendero de lo literario mediante el reportaje, la crónica y la reseña de discos. A finales de enero se presentará en la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes.

“Los textos de los primeros capítulos fueron escritos los meses anteriores a la publicación, porque están hechos ex profeso para el libro. Aunque también están los publicados en la Revista de la Universidad y La Jornada durante los últimos siete años”, señala Pablo Espinosa.

En este punto, dice que cuando reúne sus escritos para ser publicados en un libro, les quita las anclas espacio-temporales para evitar que sea un copiar y pegar. “Con este trabajo, Sala de Redacción se concibió como una unidad, algo que tuviera un sentido que tiene una particularidad: por primera vez logré escribir varios reportajes, el sueño dorado de todo reportero y que casi no consigue. Así, hay reportajes sobre los violines stradivarius o el piano”, indica.

Lo anterior, añade Pablo Espinosa, es una esencia de lo que es ser reportero: “Siempre tomo libertades para romper fronteras entre géneros y el libro se volvió una manifestación, una declaratoria de principios, un grito de batalla y reivindicación del periodismo clásico”.

Y al mismo tiempo, agrega, es mostrar esa metáfora de lo que hoy  es la sala de redacción: “La  tenemos en nuestro celular, con mala señal de wifi, en la pantalla de  la computadora, en el Ipad, por doquier y muchos se acomodan en la segunda oficina para trabajar, que es un café, restaurante u cualquier otro lugar”.

Porque la sala de redacción actual nada tiene que ver con la del siglo XIX, “ésa donde nació el periodismo cultural con Justo Sierra, Ignacio Manuel Altamirano y Manuel Payno. Hombres que escribían crónicas de costumbres en sus máquinas”.

Otra de las apuestas, añade, es proponer cómo hacer periodismo en las redes sociales y sólo hay una forma y sencilla: “Hacer periodismo clásico”.

Pablo también habla de una ambición que tiene en este libro: “Apostar por el periodismo literario, no el que se ocupa de la literatura, sino el que logre belleza, un estilo, que conmueva al lector. Por eso, aspiro a la prosa poética, a la creación  de atmósferas, de metáforas que por muy locas que sean, logren ubicar al lector en algún sitio donde estuve como reportero. Es comunicar esa experiencia”.

Y finalmente, señala que en el libro hay música, algo que define como “el arte de compartir  una experiencia estética”. Por esto, dice que sus textos están centrados en “describir las ideas y emociones que percibí al escribir los textos”.

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