La pobreza y la lógica del descarte - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
La pobreza y la lógica del descarte | La Crónica de Hoy

La pobreza y la lógica del descarte

Manuel Gómez Granados

Por estos días, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) hizo públicos los resultados de su Informe Anual 2016 sobre los Países Menos Avanzados (disponible en http://bit.ly/unctadPMA2016). Como suele ser ya una lamentable costumbre, uno de los datos que más llama la atención es que el número de personas que sobreviven con menos de 1.25 dólares al día ha aumentado a escala global. Ello ha generado una situación en la que muchas de las promesas de la globalización económica de los noventa están en duda y lo peor es que, a diferencia de lo que ocurría en la última década del siglo XX, no hay una alternativa clara a la cual adherirse o recurrir.

La UNCTAD no es, por cierto, la única que reconoce ese problema. Si uno revisa con cuidado la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del papa Francisco, de 2013, disponible en http://bit.ly/EvangeliiGaudium2013, es posible ver que todo el capítulo cuarto, especialmente las secciones segunda y tercera,  están dedicadas al tema de la pobreza y, como lo hace ahora la UNCTAD, el Papa hacía un llamado a reconocer la fragilidad de algunos de los modelos de desarrollo económico, especialmente el hecho de que parte de su éxito está centrado en una lógica que excluye sistemáticamente a los más pobres, a los  ancianos, a los que no han tenido acceso a la educación formal, y no ofrece a esas personas alternativas ciertas, claras, para garantizar mínimos de bienestar.

De hecho, durante 2014 una de las quejas más frecuentes en algunos sectores de la opinión pública global era que el Papa estaba mal informado. Para refutar al Papa se celebraron incluso reuniones con pretensiones académicas en las que se insistía en descalificar lo dicho por Bergoglio con el argumento de la necesidad de hacer comparaciones de largo plazo en temas como la salud, por ejemplo. Ahora que la UNCTAD lo dice, en cambio, será difícil que se insista en una visión de muy largo plazo que resulta engañosa, pues no ofrece soluciones a quienes sufren, aquí y ahora, por la constante erosión de su calidad de vida o la de sus hijos.

De hecho, según la UNCTAD, desde 1990 el número de pobres que viven en los 48 países menos avanzados “se ha más que duplicado”.  En algunos países, la pobreza extrema, las personas que sobreviven con menos de 1.25 dólares al día, afecta hasta 80 por ciento de la población.

En América Latina, el único país que se encuentra en la clasificación de Países Menos Avanzados es Haití y, aunque no es un país vecino de México, es importante recordar que, por azares del destino, hay grupos de haitianos actualmente “varados” en la frontera norte de México que requieren de nuestra ayuda y a quienes no debemos tratar como Donald Trump desea tratarnos a nosotros. La presencia de esos haitianos “varados” en México y otros grupos vulnerables es una oportunidad para demostrar al mundo que en México sí sabemos ser cercanos, hacernos prójimos, de quienes necesitan ayuda. Es claro que el sistema económico global ha fallado, pero no podremos corregir esas fallas actuando de manera insolidaria e irresponsable. Podemos dar un ejemplo de acogida a las personas que más necesitan ayuda al romper, nosotros mismos, la lógica de descarte de los más pobres. Al mismo tiempo, debemos hacernos conscientes de los graves retos que enfrentamos luego de la elección de Estados Unidos y de la necesidad de reducir nuestra dependencia de las fuentes externas de alimentos.


manuelggranados@gmail.com

Imprimir

Comentarios