Hallan restos arqueológicos en predio de Azcapotzalco | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Hallan restos arqueológicos en predio de Azcapotzalco

En el sitio, cercano a La Concepción Huiznahuac, se habrían realizado rituales por personas comunes, estiman arqueólogos del INAH. Los vestigios son, en su mayoría, cerámica

Hallan restos arqueológicos en predio de Azcapotzalco | La Crónica de Hoy

Restos de cerámica, fragmentos de obsidiana, figurillas antropomorfas, así como braseros, sahumadores e incensarios rituales y algunos restos óseos humanos y animales fueron hallados por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el predio 520 de la calle Centenario, entre el Eje 3 y avenida Aquiles Serdán, en el centro de la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México, lugar que en tiempos prehispánicos tuvo un uso ritual.

De acuerdo con el informe en poder de Crónica, los arqueólogos que trabajaron por parte de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH llevaron a cabo investigaciones en el área del barrio de La Concepción Huiznahuac, ubicado al sur del centro de Azcapotzalco, en un predio ubicado en la calle Centenario con número exterior 520, entre el Eje 3 Manuel Acuña y la avenida Aquiles Serdán.

“Durante la etapa de exploración, realizada en los meses de julio a septiembre de 2016, se registró la existencia de una serie de horadaciones (perforaciones) que fueron realizadas intencionalmente sobre una capa de arena. El proyecto logró reconocer 40 elementos que se encuentran distribuidos de forma aleatoria en el terreno y es al interior de éstos donde se concentran los materiales arqueológicos”, se lee en el reporte elaborado por la arqueóloga Claudia Servín Rosas.

En el interior de dichas perforaciones, los expertos identificaron entierros primarios prehispánicos, receptores de posibles ofrendas coloniales, contenedores de material exclusivamente prehispánico y presencia de material colonial. De los materiales óseos, detalla el informe, se encontraron dos entierros en proceso de análisis y sobre la ofrenda colonial, indican que una está compuesta por ocho jarras colocadas dentro de un espacio cuadrangular.

De acuerdo con la información proporcionada por la DSA-INAH, los vestigios son, en su mayoría, cerámica relacionada con el servicio, transformación y contención de alimentos; cerámica ritual como braseros, sahumadores e incensarios, “así como malacates y otros objetos como figurillas antropomorfas y zoomorfas. En menor proporción se registraron fragmentos de obsidiana, restos óseos humanos, así como concentraciones de huesos animales”.

Con estos materiales, los arqueólogos determinaron que la zona del barrio La Concepción Huitznahuac fue habitada en el posclásico tardío, es decir, del año 1403 al 1521 d.C., aunque también registraron material elaborado con técnicas de vidriado y mayólicas pertenecientes a los periodos colonial temprano (1521-1629) y colonial tardío (1630- 1824).

LUGAR DE RITUALES. Los hallazgos registrados por Claudia Servín Rosas, Gabriela Gutiérrez Toribio y Alfonso Rubio Chacón, en el predio de Centenario 520, actualmente se encuentran en proceso de análisis e interpretación, por lo que los especialistas, a través de su primer informe, señalan que entre las conclusiones preliminares del contexto excavado se puede suponer que fue un área para realizar rituales por personas comunes, no pertenecientes a la élite ni asociada al gobierno.

“En el área explorada existió una tradición que consistió en la excavación de fosas para depositar materiales culturales; este uso del espacio fue una actividad constante que inició en época prehispánica y a pesar de los fuertes cambios que se dieron con la implantación del sistema virreinal, continuó durante la época colonial”, precisa Servín Rosas en el informe técnico.

Por ello y basados en las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún, interpretan que los contextos explorados son evidencia de actividades rituales realizadas por gente común.

“Entre los elementos comunes que se recuperaron del interior de las fosas destaca la evidencia de restos óseos de cánidos (Canis familiaris) que presentan evidencias de cocción, asociados con fragmentos de guajolote (Meleagris gallopavo) que también se presentan cocinados”, indica en el informe.

Al respecto de este dato, añade, recurrieron a las descripciones que Sahagún hace en Historia general de las cosas de la Nueva España, en donde menciona que en el noveno mes del año mexica llamado Tlaxochimaco, se mataban perros y guajolotes.

“Aquella misma tarde, la vigilia de la fiesta, todos los populares hacían tamales y mataban gallinas y perrillos, y pelaban las gallinas y chamuscaban los perrillos  y todo lo demás que era menester para el día siguiente”, precisa y refiere al segundo libro II, capítulo XXVIII de la obra de Sahagún en mención.

Otras conclusiones preliminares que señala Servín Rosas es que los elementos o perforaciones (horadaciones) que contienen únicamente material colonial son en su mayoría excavaciones en formas regulares, principalmente cuadradas o rectangulares.

En cambio, las perforaciones prehispánicas son de formas más diversas, incluyendo elementos circulares, rectangulares, así como formas con dos lados que forman un ángulo recto y un lado curvo.

Sobre el hallazgo de instrumentos elaborados con obsidiana, “en los receptorios con materiales coloniales refuerza la propuesta de que este material continuó en uso y circulación en época colonial, a pesar de la existencia de herramientas metálicas”.

HABITANTES. De acuerdo con el arqueólogo Carlos Santamarina, en Azcapotzalco vivieron los tepenecas, quienes desarrollaron un imperio hegemónico del año 1370 a 1428, gobernado por Tezozómoc, quien creó una red de subordinados en otros señoríos de la Cuenca de México en Coyoacán, Tlatelolco, Acolman y Tlacolpan.

En una carta escrita en latín al rey de España en 1561 por nobles indígenas de Azcapotzalco, se describe a Tezozómoc como antiguo “señor de nuestro pueblo […] muy rico y generoso, pero sobre todo muy longevo”, el cual “puso a sus hijos, que los tuvo numerosos, como señores de las colonias por él fundadas. En efecto, una amplia red dinástica se con centro en Azcapotzalco daba estructura al imperio tepaneca”, señala en el artículo “Tezozómoc y Tenochtitlan”, de la revista Arqueología Mexicana.

Esta red la logró a través de emparentar a los gobernantes, por ejemplo, —narra— en Coyoacan, Tlacopan, Tlatelolco, Acolman y Toltitlan, gobernaban directamente hijos de Tezozómoc o en algunos cosas, los  gobernantes estaban casados con hijas de Tezozómoc.

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