Los excesos de los ex gobernadores - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Los excesos de los ex gobernadores | La Crónica de Hoy

Los excesos de los ex gobernadores

Wilfrido Perea Curiel

Gabriel Zaid, quizá nuestro ensayista político más agudo, ha sugerido que la Revolución Mexicana consolidó la corrupción como sistema político. Tal aseveración es muy fuerte, pero con gran claridad Zaid defiende esta tesis en varias de sus obras.  Particularmente se recuerda aquella frase en su libro La economía presidencial: “la corrupción no es una característica desagradable del sistema político mexicano: es el sistema”.

El 2016 fue un año atravesado completamente por el tema de la corrupción. Por una parte, su contención se convirtió en la gran demanda de la ciudadanía. Por otra, a pesar del hartazgo social, el año que concluye será recordado por los desorbitados excesos en los que sistemáticamente incurrieron algunos ex gobernadores.

Javier Duarte enfrenta acusaciones por operaciones con recursos de procedencia ilícita que ascienden a 600 millones de pesos, los cuales, supuestamente, fueron transferidos a alrededor de 30 empresas ficticias, mismas que obtuvieron contratos con el gobierno veracruzano y de las cuales los propietarios son sus familiares, amigos o colaboradores cercanos. Además, existen denuncias ante la PGR, interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación, por el desvío de recursos valuados en al menos 35 mil millones de pesos. Convirtiendo a este personaje en el sujeto que mayores recursos públicos ha desviado de manera ilícita en la historia moderna del país.

Por su parte, Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, presuntamente generó un quebranto al erario, según versiones periodísticas, cercano a los 22 mil millones de pesos. Se habla de supuestos actos de despojo de casas, departamentos de lujo, hoteles y tierras por medio de enajenaciones irregulares, a través de las cuales habría beneficiado a sus allegados.

El ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, ha sido acusado de distintos ilícitos, por ejemplo: habría realizado el 18 de mayo de 2015 una transferencia electrónica por más de 134 millones de pesos, detectada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Padrés, además, se encuentra acusado por defraudación fiscal por montos superiores a los 8.8 millones de dólares.

Respecto de César Duarte, ex gobernador de Chihuahua, destaca en su periodo el vertiginoso aumento de la deuda pública, la cual aumentó en 233%, para fijarse en 41 mil 926.6 millones de pesos. En contraste, este personaje es señalado como propietario del Banco Progreso de Chihuahua, al cual presuntamente desvió 65 millones de pesos de recursos públicos.

Como puede verse, 2016 fue todo un catálogo de excesos, particularmente de los ex mandatarios. Volviendo a Zaid, si la corrupción no es una característica más del sistema político, sino su propia razón de ser: ¿puede la maquinaria seguir funcionando así? Presumimos que por muy poco tiempo. Buena parte de la clase política sigue viendo su quehacer como una oportunidad para enriquecerse. En contraste, la ciudadanía ha dado muestras de estar ya muy cerca del límite.

En conclusión, sociedad civil y clase política van en trayectoria de choque y tal colisión podría darse en cualquier momento. La corrupción se ha tornado ya intolerable, empero, lo que verdaderamente se agotó es el viejo sistema político que tenía como lubricante a la corrupción. No es el cuánto, sino el cómo. No es el fenómeno, se trata de la causa. La irritación social no cesará y en el tema de la corrupción encuentra un caldo de cultivo. Vivimos la tensión entre lo viejo que se resiste a irse y lo nuevo que no acaba de emerger. Duarte actuó con cinismo porque se creía impune y pensaba eso, ya que de alguna manera él había aceitado también el sistema para que alguien más sacara provecho. Este modelo, diría Amparo Casar, de “tapaos los unos a los otros”, se ha roto. Se rompió desde afuera, dada la presión ciudadana, pero también se rompió desde adentro, es decir, el acuerdo político para cubrirse mutuamente ya no da para más.

pereawilfrido@me.com

 

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