CIMMYT: Milpa Sustentable en la Península de Yucatán - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
CIMMYT: Milpa Sustentable en la Península de Yucatán | La Crónica de Hoy

CIMMYT: Milpa Sustentable en la Península de Yucatán

Consejo Consultivo de Ciencias

Alfonso Larqué Saavedra

El pasado 25 de noviembre en la parcela Ya’ax-Actún en la localidad de Kancabdzonot, Yaxcaba, cerca de Mérida, en Yucatán, el Centro Internacional de Maíz y Trigo (CIMMYT) y la Fundación Haciendas del Mundo Maya presentaron el proyecto Milpa Sustentable en la Península de Yucatán dentro del esquema de Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional (Masagro), programa aprobado por el presidente Felipe Calderón el 27 de enero del 2012 con un sólido financiamiento y el cual se espera que se concluya en 10 años.

La plataforma fue presentada por el doctor Bram Govaerts, director del proyecto, y consiste en 16 módulos y 26 áreas que se han establecido en la península. Se refiere a la reconversión constructiva del citado sistema agrícola, respetando la identidad de la península de Yucatán, incorporando abonos verdes y otras innovaciones que se estarán validando para lograr el objetivo señalado en el título del proyecto.

Al evento asistieron, además de las autoridades locales relacionadas con el desarrollo rural y agricultura, investigación científica y medio ambiente, el licenciado José Eduardo Calzada, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), quien tomó la palabra y dio la bienvenida al citado proyecto, especialmente por su importancia de producir alimentos cuidando el medio ambiente. Asimismo, el banquero licenciado Roberto Hernández anotó la importancia del proyecto porque considera a los productores como los agentes del cambio y porque integrará y compartirá la ciencia con los productores.

Es particularmente importante resaltar algunos de los párrafos del discurso del doctor Govaerts, quien anotó que la milpa es “arte y creatividad”, y reiteró la importancia de valorar el trabajo de las familias campesinas en este sistema agrícola. Enfatizó que hay que integrar el valor de calidad por sobre el de cantidad, y comentó que la forma de dar valor agregado al producto de la milpa es que, cuando se comercialicen sus productos, se anote el nombre del productor y su localidad. Este calificativo en la etiqueta daría identidad y referiría además cómo se produjo el maíz que el consumidor incorporará como alimento, sean tortillas o tamales u otros. El consumidor sabría entonces si el maíz que consumirá es de una raza local o un híbrido, si es producido de manera orgánica, etcétera. El científico belga señaló que esta información podría integrarse para ser leída en el teléfono celular, convirtiéndose en una innovación real que daría un valor más justo o agregado, variable que tanto se ha buscado para valorar el trabajo campesino en la milpa.

El milpero don Miguel Ku Balam fue uno de los oradores y ubicó a la audiencia en la actividad agrícola de la milpa como parte de la cosmogonía maya. Inició su participación dando gracias a Dios, después a la lluvia y, por supuesto, señaló que hablaba en nombre de su esposa e hijos, quienes son los que hacen la milpa como familia. Para sorpresa de todos, la primera parte de su mensaje lo dirigió en lengua maya y después habló en español. Resaltó en su intervención que la milpa la aprendió de sus ancestros y que sus abuelos no utilizaban químicos para la producción agrícola, por lo que en el módulo de milpa que están haciendo en la plataforma Masagro estarán reproduciendo, hasta donde sea posible, lo que hicieron sus ancestros.

Don Miguel también señaló que ya empezaron a utilizar recetas de los llamados “compuestos biorracionales”, como son los caldos de sulfuro cálcico o mezclas de ortiga en agua (laal, en lengua maya) para control de plagas y enfermedades como el gusano cogollero, los barrenadores, trips y hasta la mosquita blanca. Refirió la preparación de bioles para fertilizar, los cuales están hechos de mezclas de estiércol, melaza, hueso, leche, entre otros componentes, con la idea de meter vida al suelo y no terminarla con el uso de agroquímicos como sucede en la actualidad. Además, señaló que utilizarán cintas de colores para alejar a los pájaros, que son una plaga que se comen las semillas poco después de la siembra. Doce variedades de semillas de maíz serán proporcionadas por el CIMMYT.

El planteamiento del CIMMYT de rescate y revaloración de este sistema agrícola ancestral (estudiado en diferentes épocas y por diferentes autores) es una grata novedad a la que hay que darle seguimiento. Recuérdese que esta institución fue la cuna de la Revolución Verde que lideró el doctor Norman Borlaug, quien recibiera el Premio Nobel de la Paz por sus aportaciones a la alimentación de millones de habitantes. Dicha revolución planteó un sistema de producción intensiva de altos insumos y requerimientos de agua.

Trabajar en la milpa maya es importante, pero el ejemplo de hacer milpa en el norte de Yucatán, en donde no hay suelo y no hay tractores, será un gran reto. Desde luego, como hemos señalado en otro momento (Crónica 27 de febrero del 2013), el maya yucateco tiene un profundo respeto por el suelo y lo valora, porque es un recurso muy limitado, de él depende la producción de sus alimentos y ha diseñado sistemas elaborados de producción como los llamados kanches.

Revisar el planteamiento de valor agregado es valioso, sin embargo, lo que reportaron los productores de las parcelas en Yaxcaba es que tienen un rendimiento de 400 kg por hectárea por año, y toda la producción es para el autoconsumo, es decir, no hay excedentes para la venta. Plantearles que vendan su maíz por el valor agregado de haber sido cosechado en la milpa será parte de la novedad a escalar.

Bienvenido este reto del CIMMYT que presentó a la máxima autoridad del país en Agricultura. Ojalá se multipliquen estos esfuerzos a todos los niveles y que los sistemas agrícolas tradicionales reciban el apoyo económico y social suficiente para preservar la sabiduría ancestral de los que inventaron la agricultura en nuestro país. La espera de cerca de cien años por los campesinos parece que empieza a entenderse en su justa dimensión: conservación, biodiversidad y producción de alimentos, pueden ser compatibles.

*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias, coordinador de Agrociencias de la Academia Mexicana de Ciencias e Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán

 

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