La estética, principio de la fotografía: Christa Cowrie | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

La estética, principio de la fotografía: Christa Cowrie

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 “Todo el mundo puede ver y tomar una foto con el celular, eso es absolutamente verídico, pero el ojo del fotógrafo siempre tiene una mente atrás que piensa más allá de quien sólo da un clic”, señala Christa Cowrie (Alemania, 1949), fotógrafa radicada en México desde hace 53 años y quien ha capturado imágenes tanto de política como del mundo cultural, ése es el caso de las fotos hechas a la escritora Elena Garro o a la bailarina estadunidense Martha Graham.

Christa Cowrie comenta en entrevista que su etapa como fotógrafa ya terminó, por eso donó al Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) su acervo de 77 mil imágenes, entre impresiones y negativos a color y blanco negro.

“En diciembre de 2014 hice la primera entrega de la donación, fueron fotografías de zonas arqueológicas y monumentos coloniales. Y este año me visitó tres veces personal de la UNAM para recoger todo lo demás que son imágenes de política, cultura, indígenas”, indica.

—¿Qué temas hay en su archivo?

—Trabajé cultura y política para Unomásuno, ahí fue donde tomé las fotos de Elena Garro, fue una entrevista que hizo Patricia Cardonal cuando Garro regresó de España para vivir en México. También hay cosas de información general, presidencia y cultura.

Cowrie ha sido la fotógrafa del Festival Internacional Cervantino y es la mujer que ha documentado los últimos veinte años de las artes escénicas en México, ya que fue fotógrafa del Centro de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidi) y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (Citru).

“Ya no tengo nada en mi casa. Ya entregué todo mi archivo. Todo lo que hice en teatro está en el Citru: obras de teatro, directores de teatro, actores y actrices. Todo lo de danza en el Cenidi, y mi archivo general de 77 mil imágenes está en la UNAM.

Pero hay un extra que es el archivo de culturas populares que está en el Museo Nacional de Culturas Populares”, indica.

Las imágenes que actualmente se encuentran en proceso de catalogación y registro en la UNAM, reitera, son de temas diversos: estados, zonas arqueológicas como Uxmal o Tzintzuntzan, eventos políticos, presidentes, indígenas. “Todo eso estaba clasificado de forma no específica, por ejemplo, hay mucho del programa Solidaridad de Carlos Salinas de Gortari y eso lo tenía clasificado por estados”.

—¿Por qué donarlo a la UNAM?

—Porque creo que ahí está bien archivado, tienen las instalaciones adecuadas, tienen archivos de buenos fotógrafos, tienen una cámara con temperatura especial con los negativos, por ejemplo, de Tina Modotti tienen la infraestructura para poder clasificar modernamente un archivo. Los fotógrafos a veces no somos tan pulcros para tener nuestro trabajo en orden, hay quienes sí, pero yo pertenezco a esos que no son ordenados.

—¿Por qué se interesó por fotografiar las artes escénicas?

—Cuando me hice fotógrafa ya había estudiado danza, entonces en el Unomásuno me pidieron que retratara danza también, entonces me hice amiga de Patricia Cardonal, íbamos las dos a todos los eventos de danza, entonces nos unió el amor a la danza.

ERA DIGITAL. Christa Cowrie define sus fotografías como imágenes con estética, ya sean de políticos o de bailarines. “Hay un principio en las fotografías: la estética. Mi enfoque principal era siempre sobre la estética del escenario, ya sea teatro o danza. Eso caracteriza mi trabajo, no sólo es dar clic, sino decir qué muestra ese clic”.

—¿Qué opina de la fotografía digital?

—Un famoso fotógrafo dijo que entramos en la era de la posfotografía porque ya todo el mundo es fotógrafo. Eso no es cierto, una cosa es ser fotógrafo y otra cosa es tomar fotos con el celular. Hay que saber separar. Que hoy cualquiera pueda tomar una foto con un celular es absolutamente verídico, pero siempre el ojo del fotógrafo tiene una mente atrás que piensa mucho más allá: por qué tomamos la foto, qué queremos decir, por qué estamos en ese lugar.

“Otra cosa es que alguien o muchos puedan estar frente a un hecho noticioso y sacar una foto con el celular, y que en ese momento no haya un fotógrafo profesional… a veces es cuestión de oportunidad”, añade.

Cowrie comenta que aunque ya está jubilada, aún toma fotografías con su celular. “En el fondo no dejo de ser fotógrafa, pero en plan de trabajo ya no, únicamente fui al Cervantino con mi cámara profesional. ¿Qué cuándo dejaré de ser la fotógrafa del Cervantino? Quién sabe, siempre me lo pregunto”.

—¿Los jóvenes deberían de aprender fotografía análoga?

—Tengo entendido que lo están aprendiendo en las escuelas de fotografía. En ese proceso análogo hay magia, es un proceso antiguo que da muchas sorpresas. Tomar la foto de manera análoga es usar más el cerebro para saber qué y cómo estoy tomando una imagen.

“Hoy observas a un equipo de fotógrafos que hacen clic y en segundos ya están viendo qué tomaron, en la época análoga eso no existía y todo lo teníamos en el cerebro, hasta que llegábamos al laboratorio veíamos el resultado. Pero la fotografía digital es buena, es práctica y adictiva, aunque a veces se les va la foto a mis compañeros mientras están revisando lo que acaban de fotografiar”.

Cowrie además de admirar a Pedro Valtierra, Rogelio Cuéllar, Francisco Mata Rosas y a Graciela Iturbide, le gusta el trabajo de los fotógrafos de la revista National Geographic, quizá porque uno de los temas que le hubiera gustado desarrollar más es la naturaleza.

“Tal vez un tema que no pude retratar a la profundidad y que hubiera querido es la naturaleza, es un tema difícil porque necesitas mucho tiempo, las tomas dependen más de la luz correcta, pero en el periodismo la premura de enviar tu trabajo no te deja contemplar el paisaje para fotografiarlo”, concluye.

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