El “revolucionario” calendario Pirelli 2017 - David Gutiérrez Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
El “revolucionario” calendario Pirelli 2017 | La Crónica de Hoy

El “revolucionario” calendario Pirelli 2017

David Gutiérrez Fuentes

Confieso que me desagrada el tufo de justificación que emana del fotógrafo Peter Lindbergh para explicar en varios contextos el giro temático y “revolucionario” (la palabra proviene de la página promocional del calendario Pirelli) de la ya clásica publicación de la firma de neumáticos italiana para 2017. Me desagrada sobre todo porque la carrera de Lindbergh se ha hecho a partir de la fotografía publicitaria, al grado de que está considerado como un fotógrafo de modelos y uno de los artífices que le han dado soporte gráfico al concepto de pasarela llamado Top Model y todo lo que hay alrededor de él.

Peter Lindbergh es el único fotógrafo que ha sido solicitado por esta marca global tres veces para trabajar en el calendario. Primero para el de 1996, después para el del 2002 y ahora para el del 2017. Me suenan huecas sus palabras, como de militar arrepentido, después de que varios medios se volcaron a entrevistarlo por el nuevo giro que tuvo el calendario de Pirelli: de “180 grados”, según algunos periodistas que le dan seguimiento a las noticias del espectáculo y la moda.

Hay que reconocer que de alguna manera sí se instrumentó un cambio, porque en la publicación para el 2017 la condición fue que las modelos, en su mayoría actrices reconocidas (con excepción de Anastasia Ignatova, una maestra moscovita de teoría política), aparecieran retratadas sin maquillaje.

Sin embargo, caen gordas las palabras del fotógrafo polaco en su afán por argumentar este giro, sobre todo después de décadas de prestar la lente de su cámara al servicio de la cosificación del cuerpo: “El rol de los fotógrafos de moda de hoy es que tenemos que liberar a las mujeres, y a todos, del terror de la perfección y la juventud”. Estos cambios, además, no pueden sustraerse del entorno en el que se promueven: la millonaria inversión de la marca para promover su calendario.

De revolucionario no tiene nada este calendario si lo comparamos, por ejemplo, con el trabajo de la fotógrafa chilena Paz Errázuris, contemporánea, por cierto, de Lindbergh, que entre las múltiples vertientes de su trabajo ha realizado una serie o carpeta llamada cuerpos en la que sobresalen las fotografías de ancianos desnudos: “Si fotografío estos cuerpos corresponde mucho a una obsesión que yo tengo, con mi propio cuerpo, con mi edad, con romper estas amenazas terribles de que la vejez es asquerosa, horrible, espantosa. Aprender a mirar estos cuerpos. Es todo un aprendizaje”.

Y sí, las fotos de Paz, los ensayos como ella los llama, son una representación sin ningún artificio de la desnudez en la ancianidad. Son fotografías que ella hizo a lo largo de muchos años, como otras de sus series, hasta que estuvo convencida de que tenía las suficientes para seleccionar un conjunto de imágenes unitario. La nobleza del cuerpo a pesar del tiempo se aprecia en esta serie de Paz en la que lo mismo hay retratos de una pareja de ancianos, al de mujeres solas o en pareja, y hombres de avanzada edad posando con un pie recargado sobre un bloque o apoyados sobre un banco. Estas imágenes me resultaron impactantes porque estamos acostumbrados a enmascarar el paso del tiempo, y esas máscaras son opresivas. Liberar al cuerpo a cualquier edad y representar en una fotografía ese acto de libertad entre modelo y fotógrafo me parece, ese sí, un giro de 180 grados con respecto a los modelos de representación encubierta a los que estamos tan mal acostumbrados.

En un contexto similar, el trabajo de Rogelio Cuéllar y Maritza López en el libro: Músculo Corazón, masculinidades en México, coordinado por Maria Luisa Passarge e Hilda Saray  Gómez González, me parece también una estupenda tarea de revelado en todos los sentido de la palabra. Artistas y profesionales de varias disciplinas mayores de cuarenta años fueron fotografiados por Maritza y Rogelio en un libro acompañado por textos de Andrés de Luna, Juan Guillermo Figueroa, Alfredo Fressia, Teresa González Arce, Carlos López y Rafael Toriz. A las fotografías les acompañan algunos de los testimonios de los fotografiados, retomo el de Eduardo Mosches: “Mostrar públicamente el cuerpo desnudo después de los cincuenta no es fácil. Pero me pregunto si vivir —amar, escribir, disfrutar un paisaje, acariciar y ser acariciado, caminar por la calle con mi hijo, darle un abrazo a mi padre, leer, afeitarse, tomar un cafecito bien cargado, todo eso y mucho más— no se hace siempre con un cuerpo. Decidí hacer el desnudo porque mi cuerpo —un tanto gastado, pero vital— soy yo. Simple y claro. Ahí están las arrugas y los kilos de más, formando tejidos flojos, como un paisaje de la propia vida. No es un poema lírico, pero es mi cuerpo”.

Como se ve, el calendario Pirelli 2017 no tiene nada de revolucionario con respecto a lo que los artistas visuales hacen concretamente en Latinoamérica, pero… si le damos la vuelta a las palabras detestables de la publicidad y nos concentramos en la aceptación de las modelos de posar de manera menos artificiosa, si vemos algunas de las fotografías que en él aparecen, podemos devolver el mérito de manera balanceada. A mí, por ejemplo, me encanta Julianne Moore, me parece una actriz estupenda por la que siento una gran empatía y la foto de ella en el calendario la considero de una gran perfección: sentada sobre un banco, con el brazo derecho apoyado sobre su rodilla y la mano sobre la frente, la imagen refleja una belleza expresiva que es difícil definir con palabras. Se tiene que ver. En todo caso, digamos con las vaguedades propias de la descripción iconográfica: que congela un temperamento en un cuerpo hermoso que envejece con dignidad.

Uma Thurman es otra fotografiada que me encantó del trabajo seudo revolucionario de Peter Lindbergh, que a pesar de todo vale la pena ver.

dgfuentes@gmail.com

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