Imaginen a Lennon | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Imaginen a Lennon

Fue un lunes por la noche, a media hora del final del partido entre los Delfines de Miami y los Patriotas de Nueva Inglaterra. Diciembre de 1980. John Lennon caía herido de muerte por 5 balazos disparados a quemarropa por el tristemente célebre Mark David Chapman, afuera de su departamento ubicado en el edificio Dakota, frente a Central Park. Murió durante su traslado al hospital.

En los primeros 5 años posteriores a la desintegración oficial de The Beatles en 1970, Lennon publicó un disco cada año. Después tomó un break de otros 5 años, para regresar el 17 de noviembre de 1980, con su álbum Double Fantasy.

Los que tuvieron la oportunidad de escuchar este álbum —y comentarlo— antes de la muerte de Lennon casi un mes después, hablaban de un nuevo nivel alcanzado por el ex beatle; por la profundidad de las letras, por los temas, y sobre todo por la construcción musical, que era mucho más compleja que lo hecho por Lennon solista previamente. Al convertirse sorpresivamente en su álbum póstumo, se dispararon las ventas, por lo que a final de cuentas, Double Fantasy fue su álbum con mayor éxito.

Sin embargo, posterior a su muerte, en 1984, Ono publicó en su nombre el álbum Milk And Honey, que incluía canciones que ya habían sido grabadas por John Lennon, algunas sólo como demo, durante las sesiones realizadas para el álbum anterior,  complementadas y sazonadas por canciones escritas por Yoko, que generaron muy buenos comentarios.

El cambio mental de John Lennon, hacia una vida más consciente e introspectiva, primero se registró en 1965 con su canción “I’m A Loser”, que nos demuestra su hartazgo. “Help”, fue un grito real de auxilio ante la locura en las que vivían inmersos en la Beatlemanía todos los días. Y siguieron en cascada: “Nowhere Man”, “Lucy In The Sky With Diamonds”, “I Want You”, entre otras; la secuencia nos muestra la decepción, la depresión, la caída en las drogas alucinógenas (LSD), la búsqueda de identidad, el viaje y la llegada a la madurez de sus 30 años. Todo en sólo 5 años, hasta el fin de The Beatles.

Paul McCartney afirma que en ese 1970, John —de cualquier manera— iba a abandonar la banda, y en su decisión no había ninguna influencia de Yoko Ono; por el contrario, una vez libre de ese peso que representaba The Beatles, su primera respuesta fue lanzar su álbum con la Plastic Ono Band, en la que nos regaló piezas que ya tenía trabajadas, como: “Mother”, “God”, Working Class Hero” y su declaración de principios: “Power To The People”. Su siguiente paso fue crear ese himno, universal como pocos en la historia: “Imagine”. Esta canción que, según Macca, nunca hubiera podido haber sido creada por Lennon sin la buena influencia que Yoko trajo a su vida, sobre todo su eterna búsqueda de vivir en la vanguardia.

Hay autores que opinan que si Lennon no hubiera muerto, él habría sido el principal guía espiritual de la evolución del rock; si imaginamos lo que hubiera pasado, creremos que Lennon podría haber compuesto las siguientes canciones: “Rape Me” de Nirvana; “Creep” de Radiohead; “One” de U2… Hay quien afirma que Lennon hubiera sido el creador del concepto detrás de la banda Gorillaz, como ánime violento.

Un John Lennon vivo, hubiera defendido muchas causas y luchas sociales; pero quizá es sólo la melancólica idealización que hacemos del rockero más humano de todos los tiempos.

John murió hace 36 años; ojalá lleguemos al mundo que él imaginó.

Imprimir