Contra la pirotecnia - Raúl Trejo Delarbre | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Contra la pirotecnia | La Crónica de Hoy

Contra la pirotecnia

Raúl Trejo Delarbre

El gobernador del Estado de México aprovechó la tragedia en Tultepec para lucirse. Miren qué “instalaciones de primer mundo” (y repitió “¡de primer mundo!”) tenemos en el Hospital de Zumpango. “Vean el equipo tan profesional que se tiene, la infraestructura médica que tenemos”. “Vean ustedes los aparatos que tenemos”. “Vean ustedes los aparatos de punta, vean todo lo que se está transmitiendo al paciente, los sueros”. Y así, mientras difundía esas imágenes en directo por Facebook, el gobernador Eruviel Ávila desplegaba un ostensible patrimonialismo, entremezclado con un cándido provincianismo.

La tragedia como pretexto para la autopromoción. Celular en mano, el gobernador no ofreció información socialmente útil, no enteró a los medios de comunicación de nada que no se supiera ya, no confortó a las víctimas y mucho menos ayudó a resolver sus problemas. Simplemente trató de promocionarse, aunque el resultado fuera tan previsiblemente desfavorable porque se confrontó de inmediato con el espíritu crítico de las redes sociodigitales.

El gobernador Ávila hizo en primera persona la descripción del equipamiento del Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango: los médicos, los aparatos, el hospital “que tenemos”, “estoy su-per-vi-sando per-so-nal-mente”. Para Ávila esas instalaciones son un logro  personal y las considera como suyas sin reparar en que nada de eso existiría sin el esfuerzo de los contribuyentes. Más aún: la utilidad que le encuentra a esa infraestructura es propagandística: vean, miren, atiendan, reconozcan. Aplaudan y agradezcan, podría haber dicho con el mismo desparpajo.

Los 14 minutos del show de Ávila en Facebook son sumamente descriptivos del comportamiento de una élite política que usufructúa los desastres para tomarse videos y fotografías. Pero sobre todo, la actitud del gobernador contribuye a explicar la tragedia misma. Una y otra y otra vez, en Tultepec el mal manejo de explosivos ocasiona desastres que las autoridades no han podido evitar porque no han querido hacerlo. Antes de tomar el celular para videograbarse, la reacción del gobernador cuando ocurrió la explosión el martes 20 de diciembre por la tarde fue deslindarse y decir que la supervisión del manejo de explosivos es de competencia federal y no le corresponde a su administración.

La tragedia en Tultepec y, de manera más amplia, la irresponsabilidad con que se elaboran y comercializan los productos pirotécnicos, son consecuencia de la desidia compartida por autoridades federales, estatales y municipales. Una y otra y otra vez se suceden episodios como el de la semana pasada; las autoridades explican, se deslindan y siguen sin resolver los problemas de fondo que son la ausencia de reglas precisas y suficientes, el incumplimiento de las disposiciones vigentes, la ausencia de autoridad digna de ese nombre y sobre todo la negligente tolerancia con la industria de la pirotecnia.

Los siguientes datos están tomados de las notas del reportero Daniel Blancas Madrigal  publicadas la semana pasada en este diario.

- El 75% de la producción, el almacenamiento y la venta de pirotecnia en México se desarrolla en la clandestinidad.

- Por cada negocio autorizado para esa actividad funcionan otros cuatro que operan de manera ilegal.

  - La secretaría de la Defensa Nacional tiene la responsabilidad de supervisar la fabricación y venta de fuegos artificiales. Pero no tiene facultades para supervisar la calidad de los ingredientes químicos con los que se elaboran.

- Los permisos para manejar explosivos deben ser expedidos por la Sedena. Sin embargo, en muchos casos las autoridades municipales  permiten que esa actividad se desarrolle sin el visto bueno de la autoridad militar.

- No hay una norma que regule la calidad de los explosivos. La Secretaría de la Defensa multa de acuerdo con criterios dispares de sus inspectores dice Carlos Sedano, director del Instituto Mexiquense de Pirotecnia.

- Tampoco hay normas nacionales para la elaboración de fuegos artificiales. Existe producción pirotécnica en 28 estados del país y en cada zona se mantienen diferentes técnicas y fórmulas, indica un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de México.

- Después de la tragedia que ocurrió en Tultepec en septiembre de 2006, cuando quedó destruido el mercado de San Pablito, el Congreso federal se propuso reglamentar el uso de la pirotecnia. En 2007 fue reformado el artículo 73 de la Constitución fue para asignarle al propio Congreso la facultad específica de legislar sobre sustancias químicas, explosivos y pirotecnia. Desde entonces se han presentado al menos dos iniciativas de Ley Nacional de Pirotecnia pero han quedado congeladas en las comisiones legislativas.

- Cada año, en todo el país, hay entre 80 y 100 accidentes ocasionados por el uso de pirotecnia.

- A causa de la fabricación y venta de pirotecnia, en el transcurso de 2016 se han registrado al menos 44 defunciones (cifra actualizada después del fallecimiento de la víctima número 36 a causa de la explosión del día 20). Esas muertes ocurrieron el 21 marzo y 15 de octubre en dos talleres clandestinos en Tultepec, el 10 de diciembre en una peregrinación en Nogales, Veracruz, y en la explosión de la semana pasada en el mercado de San Pablito en Tultepec.

- El número de heridos debido a la venta y uso de pirotecnia asciende a 180 durante este año en once incidentes en el Edomex, la Ciudad de México y Veracruz. De esos once episodios, al menos seis ocurrieron en talleres o bodegas clandestinos.

- En Tultepec se concentra la mitad de la producción, venta y almacenamiento de explosivos del país.

Ante ese panorama, los gobiernos federal y del Estado de México reaccionan con irresponsable condescendencia. En vez de revisar las normas incumplidas y las causas de los descuidos que provocan una explosión tras otra, el presidente Peña Nieto y el gobernador Ávila se han apresurado a prometer que el mercado de explosivos de Tultepec será reconstruido. Nadie, desde el poder político, se plantea revisar la pertinencia de prohibir la fabricación y comercialización de productos pirotécnicos.

En defensa de esa actividad se dice que es la fuente de trabajo de centenares de familias. Se han publicado varias estimaciones: 200 o 300, e incluso 500 familias que viven de la fabricación y venta de pirotecnia en Tultepec. La preservación de la vida de quienes fallecen en los reiterados incidentes trágicos tendría que ser motivo suficiente para crear nuevas fuentes de trabajo. Hay muchas otras actividades que tienen consecuencias socialmente desfavorables y no por eso se puede considerar que deben ser permitidas.

En defensa de la pirotecnia también se ofrecen consideraciones aparentemente culturales, que en realidad son coartadas para permitir una actividad dañina, como las que manifiesta Armando Portuguez, presidente municipal de Tultepec: “Es algo que nosotros tenemos que defender porque la actividad pirotécnica es parte de la cultura y las tradiciones de los mexicanos”. También han sido parte de nuestra cultura los sacrificios humanos o, más recientemente, la tauromaquia, la usanza de echar balazos al aire en las fiestas populares o la compra y venta de niñas en algunos poblados y no por eso se trata de actividades reivindicables.

La pirotecnia, tal y como por lo general se le practica en México, forma parte de los hábitos de un país premoderno y bárbaro. Aventar cohetes a la mitad de las calles, comprarlos de manera clandestina, emplearlos a sabiendas de que es riesgoso, forma parte de esa cultura de la ruleta rusa que todavía se practica en importantes segmentos de nuestra sociedad. El poder político, en vez de ir más adelante de los ciudadanos como sería su responsabilidad, se somete a costumbres dañinas y las auspicia como parte de la conducta clientelar con la cual reemplaza la obligación de gobernar.

Vendrá una nueva tragedia que todos lamentaremos; el gobernador Ávila, o quien lo haya reemplazado, aparecerán hieráticos frente a la cámara de video para apoyar en la reconstrucción, se ufanarán de los grandes hospitales sin preguntarse por qué hay más quemados y difuntos, presumirán de la infraestructura de primer mundo sin advertir que la pirotecnia como se le utiliza en México y que ellos auspician, es parte de un inexorable predesarrollo político y cultural.


@ciberfan
trejoraul@gmail.com

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