Corrupción y cultura de la legalidad - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Corrupción y cultura de la legalidad | La Crónica de Hoy

Corrupción y cultura de la legalidad

René Arce

Se dice que cuando hay malas noticias lo mejor es tocar fondo para reiniciar otra vez. La mayoría de los mexicanos hubiéramos preferido que en estos últimos diez días del año ya no recibiéramos noticias tristes y amargas. Sin embargo, la explosión de la pólvora en San Pablito, Tultepec, Estado de México, y la escandalosa confesión del conglomerado brasileño Odebrech sobre los sobornos de millones de dólares a funcionarios mexicanos para obtener contratos, tienen un origen común: ¡la corrupción y la impunidad! En San Pablito, líderes políticos del PRD (alcalde), del PRI (gobierno estatal), así como la Sedena (gobierno federal), sabían desde hace décadas del enorme riesgo que corre la población civil en el manejo incorrecto de explosivos como la pólvora, ya sea de manera regulada o clandestina, pero los sobornos que reciben unos y otros los hace simular que aplican los reglamentos a pesar de que una y otra vez cada año conocemos de los ya comunes accidentes. Con el argumento de que es una fuente de trabajo han omitido su responsabilidad en el control de esta actividad.

En el caso del conglomerado brasileño, este escándalo se suma a varios más sobre las empresas nacionales e internacionales que han sido consentidas por los actuales gobiernos federal y estatales, que ha provocado tanta indignación en la ciudadanía, seguramente entre más información se conozca mayor será la molestia de los mexicanos hacia los gobernantes y en particular del presidente Enrique Peña Nieto.

Es falso que las personas no puedan adquirir hábitos y conductas de apego a la Ley, esto sucede solo cuando la autoridad es permisiva y fomenta el ejercicio de prácticas de corrupción e impunidad. Salvo quizás en la época del Presidente Juárez y los liberales de la República, todos los gobiernos en la historia del país en mayor o menor media han usado las dádivas y los cohechos como forma de control social.

La experiencia más exitosa que se conoce de cómo una sociedad democrática puede transformarse de violenta, corrupta y poco apegada a las normas del derecho, para pasar a ser una sociedad solidaria y no violenta, se dio en la ciudad de Palermo en Sicilia, Italia. Ahí donde la mafia controlaba gobiernos, partidos políticos con signos diversos, Iglesia católica, sectores de la cultura, educación y cámaras empresariales, la actitud de un alcalde (Gianluca Orlando) y varios jueces convocaron a la sociedad en su conjunto a poner un alto a la vergüenza que significaba ser parlemitano, ya que ello era sinónimo de ser mafioso o corrupto; por ello los jóvenes fundamentalmente fueron los que respondieron a este llamado y junto con sacerdotes rebeldes y empresarios honestos acudieron al llamado de su alcalde y construyeron la propuesta  y la acción de ir hacia una cultura de la legalidad. Poco a poco fueron logrando expulsar de las instituciones de gobierno, universidades, iglesias y cámaras empresariales a los cómplices de la mafia y a los capos se les juzgó y encarceló. Por supuesto que ello causó víctimas entre los jueces, policías honestos, sacerdotes y jóvenes que fueron asesinados por los sicarios de la mafia siciliana, pero al cabo de una década se logró que la cultura de la legalidad se impusiera y quedara como un ejemplo para el mundo.

En México urge que haya líderes en todos los sectores sociales que suscriban un acuerdo común para impulsar la cultura de la legalidad; que en cada salón de clases, iglesias, centros de trabajo, asociaciones de mujeres y jóvenes, estructuras administrativas de diferentes niveles de gobierno se conozca la importancia de respetar la Ley y combatir la impunidad. No hacerlo, podría provocar otra alternativa como la que vivió Venezuela, donde los ciudadanos hartos de la corrupción de todos los partidos políticos y gobierno llevaron con votos a un líder carismático y populista; hoy están arrepentidos de las consecuencias de un remedio que salió peor que la enfermedad.

El año 2017 puede cambiar la historia si logramos generar esperanzas de que hay salidas adecuadas como puede ser la implementación de una nueva cultura de respeto a la ley, que ataque de frente a la corrupción y a la impunidad. Solo así podríamos evitar la posibilidad de caer al abismo.

 

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