Diagnóstico a tiempo, oportunidad de una nueva vida para diabéticos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

Diagnóstico a tiempo, oportunidad de una nueva vida para diabéticos

Testimonio. “Cuando me enteré de mi condición de diabético, te soy franco, yo no me senté a la vera del camino a llorar mi desgracia. Me di cuenta que estaría enfermo el resto de mi vida, pero opté por procurarme una mejor calidad de vida, y acudí al DiabetIMSS”, narra a Crónica Michel Barranco, de 45 años

Diagnóstico a tiempo, oportunidad de una nueva vida para diabéticos | La Crónica de Hoy

Ser diabético y enterarse de ello antes de que la enfermedad comience a hacer estragos en el organismo, puede significar una oportunidad para una nueva vida, es como un renacer para iniciarte en hábitos alimenticios saludables y complementarla con una actividad física que te permite vigorizar no sólo el cuerpo sino el alma también.

Saberte enfermo de diabetes, enfermo, digamos de por vida, no debería ser motivo para caer en depresión, ni la autocompasión, mucho menos el rechazo ni de ti mismo, ni a los demás, tampoco debemos buscar culpables. Hay que entender que este mal, algunas veces, es algo que se da con la edad, “pero en todo momento, debemos tratar de buscar el lado positivo: a final de cuentas, vida todavía la tenemos sólo hay que cuidar el cuerpo”.

Éste es el testimonio de Michel Barranco, de 45 años de edad y  diabético desde hace dos, quien de manera oportuna cuenta a Crónica, fue diagnosticado con este padecimiento.

“Cuando me enteré de mi condición de diabético, te soy franco, yo no me senté a la vera del camino a llorar mi desgracia. Me di cuenta que estaría enfermo el resto de mi vida, pero opté por procurarme una mejor calidad de vida, y acudí al DiabetIMSS”.

Rodeado de un equipo de médicos especialistas en diabetes, dietistas, nutriólogos, psicólogos, incluso Maty una enfermera que en todo momento estuvo al pendiente de mí para enseñarme a conocer y manejar mis niveles de glucosa y cómo controlarla,  en definitiva: mi vida comenzó a ser otra.

Las sesiones de DiabetIMSS, recuerda, eran una vez al mes, durante todo un año. En ese tiempo, aprendes, primero a bajar de peso de manera prioritaria, pero de forma saludable, sin mal pasarte, alimentándote sanamente y con un poco de caminata todos los días.

Ese fue el primer paso, eliminar un sobrepeso que tenía de 30 kilos y comenzó con 15 minutos de caminata diaria. Cuando se podía, Clarisa, su esposa lo acompañaba y todos los fines de semana se iban –y lo siguen haciendo-, con sus hijas Michel y Clarisa y de 10 y 8 años de edad, respectivamente. “Hoy, -ríe-, somos la familia de los `runners´, nuestra buena condición física, ya nos permite hacer un poco de carrera”.

En el DiabetIMSS, ves de todo, personas que quieren cuidarse pero no saben cómo, quienes piensan que de por vida van a mal comer o sólo determinados alimentos por el resto de la vida y no, la cocina mexicana tiene una amplia gama de posibilidades combinables, para no repetir platillos y alimentarte de manera balanceada, también hay quienes sí caen en depresión y requieren de la ayuda del psicólogo, para entender lo que le está pasando y asimilarlo “y uno que otro loco como yo, que le inyectábamos ganas a este asunto de salir adelante y queriendo y no, jalábamos a los otros, para que no abandonaran el grupo”.

“Comenzamos 20 en el grupo y terminamos los mismos 20, pero cada uno, con el acompañamiento de sus familias, imagínate que cadena tan hermosa de familias saludables”, sonríe, mientras aprieta la mano de Clarisa, su gran compañera de vida.

Las sesiones eran de dos horas y media, pero a veces se extendían a tres horas, por lo ameno de las pláticas en donde, dice Michel, le enseñaron absolutamente de todo: a conocer el plato del bien comer, las equivalencias de los alimentos, el conteo de carbohidratos, eliminar azúcares añadidos y disminuir el uso de la sal en los alimentos,  la importancia de mantenerte hidratado, aprender a cuidar tu piel, sobre todo los pies, que es un área del cuerpo a la que muchas veces prestamos poca atención.

La participación de la familia, sostiene, es una parte muy importante en el conocimiento de este padecimiento y su manejo, porque te ayudan a cambiar tu estilo de vida, a cocinarte sanamente y también ellos, como se dice comúnmente “le entran al aro y también comienzan a alimentarse mejor”.

Hoy, a dos años de distancia te puedo decir, que todos llevamos un estilo de vida saludable, yo hago las tres comidas del día, con dos colaciones, me hidrato adecuadamente y en casa eliminamos las grasas saturadas, la carne en casa de cualquier tipo se come asada, ya no hay refrescos, mucha fruta, verdura y el ejercicio diario, lo cual me ha permitido mantener mi glucosa y presión arterial en niveles normales.

Mi mayor sueño en la vida, era formar una familia, la tengo, es hermosa, es bella y ellas –su esposa y sus dos hijas-, son mis grandes amores, y no pienso perder lo que he logrado, por una enfermedad que puedo controlar con sólo cerrar la boca a lo que sé me hace daño.

Quiero ver crecer a mis princesas: las quiero ver cumplir sus 15 años, quiero bailar con ellas el vals, y quiero entregarlas en el altar el día de mañana que se casen, si deciden hacerlo, y quiero verlas, eso, verlas con mis propios ojos, porque la diabetes mal controlada con el tiempo, te afecta a los ojos y te puede dejar ciego. Yo quiero verlas convertirse en dos profesionistas, o lo que quieran ser, pero quiero envejecer tomado de la mano de Clarisa, viendo crecer y hacerse mujeres a mis dos pequeñas hijas.

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