Gasolinas y la soberanía perdida - Claudia Villegas Cárdenas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Gasolinas y la soberanía perdida | La Crónica de Hoy

Gasolinas y la soberanía perdida

Claudia Villegas Cárdenas

Fue el Presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Rogelio Montemayor (homónimo del ex director de Pemex) quien advirtió hace algunas semanas que antes de que diera inicio la apertura del mercado de combustibles era necesario garantizar el transporte y almacenaje de gasolinas.

En una entrevista para el programa Salud, Dinero y Amor de Grupo ACIR, Montemayor confirmó que el tema del transporte de gasolina pero sobre todo su almacenamiento no estaba resuelto y que las autoridades tenían que ocuparse de ese tema. Sin embargo, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha dicho que la apertura en el mercado de gasolinas opera a partir de un calendario  muy bien pensado. La mala noticias es que ese calendario no está funcionando. El caos comienza a reinar en el mercado de los combustibles y no sólo afecta a empresas sino sobre todo los consumidores cuyos ingresos van de los 3,000 a los 25,000 pesos al mes.

El gobierno, además, espera la recaudación derivada del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y que representaría poco más de 284,432 millones de pesos. Para el gobierno, aumente o no el precio del petróleo, la ganancia será la misma porque ellos tienen coberturas y cálculos financieros. El problema, como ya lo vimos, es para los consumidores quienes vivíamos con la historia de un subsidio que impedía que los precios de la gasolina importada tuvieran un mayor impacto en nuestro bolsillos. Nunca operó tal subsidio sino un negocio cambiario y de coberturas para recaudar recursos a partir de la venta de gasolinas.

En realidad, el gobierno garantiza siempre y en todo momento su margen de ganancias por la importación y venta de gasolinas.  Ahora el problema, en medio de una deficiente apertura,según han revelado algunos analistas como los del Centro de Investigación Económico y Presupuestaria (CIEP), es que al modificarse el tipo de cambio se presentaría una variación en los precios de los combustibles que importa México y que se traslada a los consumidores. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) había propuesto que el consumidor se beneficiaría de una manera directa en el caso de un ajuste en el precio de los combustibles. Así, al disminuir el precio de la gasolina en los mercados internacionales el consumidor mexicano podría tener acceso a gasolina barata en un nivel hasta de 3 por ciento. El problema es que la cadena de suministro no funciona y el consumidor pagará las consecuencias.

En sentido contrario, el incremento máximo que preveía la SHCP era de 3 por ciento aunque los analistas menos optimistas opinaban el año pasado que el incremento podría llegar hasta un 10 por ciento. Malas noticias, otra vez; el incremento será superior al 14 por ciento. En el Banco de México, aunque el gobernador Agustín Carstens llegó a asegurar que la gasolina no sería un factor que genere inflación,  en la Junta de Gobierno del Banco Central, al menos uno de los integrantes de ese órgano de decisión de la política monetaria del país consideró que sí podrían generarse presiones inflacionarias.  El problema es que México importa ya el 50 por ciento de sus gasolinas después de que en las últimas décadas se tomó la decisión de no invertir en refinerías. Para muchos funcionarios en las altas esferas del gobierno ésta condición que dirige a México a la senda de la importación de combustibles no es preocupante sino una muestra de desarrollo. Me parece, en cambio, que es la peor manera de perder la soberanía n

 

claudiavillegas @revistafortuna.com.mx

 

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