Imposible gobernar sin el Ejército - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
Imposible gobernar sin el Ejército | La Crónica de Hoy

Imposible gobernar sin el Ejército

Juan Manuel Asai

El 2016 termina inmerso en la incertidumbre. La sensación dominante es que el país perdió el rumbo. No hay claridad de hacia dónde nos dirigimos y muchos menos por qué vamos hacia allá. En este entorno hay, sin embargo, una certeza: el Ejército se queda en las calles por lo menos hasta diciembre del 2018, cuando asuma el poder el nuevo presidente y, por lo tanto, comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, soldados y marinos se quedan en la primera línea de combate sin importar si los legisladores hacen su tarea y aprueban un marco legal que norme su estancia fuera de los cuarteles. Se quedan porque no hay de otra. En el México de nuestros días gobernar sin las Fuerzas Armadas es imposible.

Lo dijo, palabras más, palabras menos, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, que tiene a los infantes de marina en Acapulco y otras localidades costeras de alta densidad turística y a los soldados en los municipios más ásperos, como Chilapa por mencionar uno. Los marinos hacen tareas de patrullaje y de seguridad pública en el puerto porque la policía local es corrupta e ineficiente. Por años ha estado al servicio de algún cartel. Cobran en dos ventanillas y con todos quedan mal, en especial con la gente a la que no sirven ni protegen. ¿Hay indicios de que Acapulco contará en el breve plazo con policías que puedan con el paquete? La respuesta, por desgracia, es negativa. Claro que no.

 

Tejido social desgarrado

Para que algo así ocurra se necesitaría primero recomponer el tejido social hoy absolutamente desgarrado, de manera que los marinos son los refuerzos naturales y recurrentes. No hace mucho en ese puerto no sólo la policía estaba bajo las órdenes de algún capo, los taxis eran narco tienditas móviles y en los antros de la Costera era relativamente sencillo comprar cocaína. ¿Las cosas han cambiado? No tengo la respuesta. Los lectores que conozcan la situación actual podrán responder. Lo cierto es que esta mañana viernes 30 los niveles de ocupación en el puerto que tiene la bahía más bella del mundo rondan el 95 por ciento, de manera que debe ser, tiene que serlo, una zona blindada. Acapulco tiene que recibir el tratamiento de una instalación estratégica para la seguridad interna del país. Lo es.

Mientras los marinos están batallando en las costas, en los municipios de la montaña los soldados tratan de enderezar entuertos. En ocasiones lo consiguen, otras veces fallan y algunas veces, hay que decirlo, ellos mismos se retuercen. Hace un par de días el gobernador Astudillo y el general Cienfuegos, titular de la Defensa Nacional, se reunieron para evaluar los trabajos de seguridad que el Ejército realiza en el municipio de Chilapa, localidad estratégica para trasiego de Amapola y guarida de uno de los muchos cárteles que operan en Guerrero: Los Ardillos. Los describiría mejor otro nombre, como perros del mal, los zopilotes o las hienas, pero se llaman así porque uno de sus fundadores tenía el apodo de la Ardilla.

Los solados se acantonaron ahí ya que la policía local simplemente desapareció: unos elementos se quitaron el uniforme y se fueron a otro lado y los demás formalizaron su verdadera chamba: sicarios de algún cártel. La plaza es disputada por Los Rojos y Los Ardillos que han hecho un verdadero regadero de cadáveres. Son cientos y fuertemente armados. Hay crónicas periodísticas que sostienen que algunas veces se han reunido 300 Ardillos. Un pequeño ejército al que sólo se le puede enfrentar el Ejército mexicano. Ninguna policía municipal podría oponer ni cinco minutos de resistencia.

 

Sitios peligrosos

A la reunión de Cienfuegos y Astudillo no tuvieron acceso los reporteros. Fue privada, para decirse con libertad todo lo que tengan que decir. Hay resultados concretos. Desde que comenzaron los patrullajes del Ejército los homicidios dolosos se redujeron en el 60 por ciento, lo que es una buena noticia pues la población puede pasar algunas noches tranquilas, no todas. El problema real, de fondo, es que mientras los solados hacen su chamba no se están preparando en ningún lugar los policías que puedan tomar su lugar ni en el corto ni en el mediano plazo. Se sabe que Guerrero contribuye con cinco municipios a la lista de las poblaciones más peligrosas del país. Acapulco y Chilapa, que ya hemos mencionado, pero también Chilpancingo, de los Rojos, Iguala de Guerreros Unidos y Coyuca de Benítez donde hasta el Cartel de Jalisco Nueva Generación quiere meter las manos. Los Ardillos, fundada por los hermanos Celso y José Antonio Ortega, se esmeran por convertir a Chilapa en su guarida. Han llegado al extremo de poner, los delincuentes, retenes en la ciudad para impedir que integrantes de bandas rivales se cuelen y también para secuestrar a sospechosos de colaborar con los rivales. Leyó usted bien: los criminales poniendo retenes. Por supuesto que la policía se esfumó. Sin la llegada de los soldados Chilapa ya sería un narco municipio.

La situación en Guerrero es particularmente compleja, pero hay otras entidades federativas en las que la presencia de las Fuerzas Armadas es la última línea entre el caos y una ligera brisa de vida institucional. Lo ideal sería que soldados y marinos no estuvieran en los caminos ni en las playas, pero su presencia es la única oportunidad de regresar a muchas comunidades al redil del Estado de Derecho del que se salieron hace años y al parecer no tienen posibilidad de regresar.

Claro que este trabajo desgasta al personal militar, lo expone a la corrupción y a los excesos, a la falta de respeto a los Derechos Humanos. Pero es un trabajo que nadie más puede hacer. Los brotes de grupos de autodefensa dejaron en claro que se trata de civiles armados que siguen las órdenes de bandas rivales. En Michoacán quedaron expuestos los peligros, pues en los hechos se dio una placa y un fusil a pistoleros del CJNG para destruir a los Caballeros Templarios. De manera que en el convulso fin del 2016 hay una certeza: en muchas localidades del país es imposible gobernar sin el Ejército.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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