¿Cuál es la ruta en el tema educativo? - Ulises Lara López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017
¿Cuál es la ruta en el tema educativo? | La Crónica de Hoy

¿Cuál es la ruta en el tema educativo?

Ulises Lara López

(Segunda parte)

La responsabilidad en la mejora de las actividades educativas, de la formación continua del personal en las diferentes instituciones y empresas, es de todos, pero en primera instancia es responsabilidad de la administración pública, con sus nombres y jerarquías. El cumplimiento y ejercicio de los derechos de la ciudadanía, la protección del medio ambiente, el combate a la delincuencia o la mejora del ingreso familiar, por señalar algunos, son temas en los que favorecer la formación académica, la capacitación y profesionalización, debiera ser prioridad.

La Ciudad de México (CDMX) dispone de la mayor infraestructura cultural y educativa del país. El primer gran reto es la articulación pública de las responsabilidades en el terreno educativo. Ello implica darle cuerpo y forma a un sistema educativo local, entendiendo la realidad metropolitana, la convivencia con el gobierno federal y las Alcaldías, cuyas presiones se trabajan actualmente por el Constituyente. Con base en ello, se elaboró una propuesta que se hizo llegar a este cuerpo colegiado, con una primera convicción: la ciudad misma es un poderoso recurso pedagógico.

Pensar de forma metropolitana el sistema educativo de CDMX implicaría reconocer que un porcentaje importante de la población tiene como lugar de residencia alguna de las entidades aledañas, pero que trabaja o estudia en la ciudad, que sumado a los alumnos en extraedad (alumnos que superan la edad típica para algún nivel educativo) son datos que contribuye a explicar los porcentajes por arriba del ciento por cierto en la cobertura de algunos niveles educativos, como el caso de la educación media superior.

Bien, si estos datos son valorados de mejor manera, entonces pueden señalarse temas en los hay que abonar con acciones a favor del tránsito de estudiantes y docentes entre instituciones, de los procesos para la revalidación de estudios y la certificación de conocimientos técnicos y especializados, derivados de la experiencia laboral. Y con ello, el diseño y puesta en marcha de una oferta educativa que responda a las necesidades de una urbe como la Ciudad de México, con acentos importantes en el cuidado del medio ambiente, la movilidad y la seguridad pública.

Para avanzar en ello es necesario reconocer que los ámbitos de desempeño de que dispone el Gobierno de la Ciudad (CDMX) en el terreno educativo, se encuentran desarticulados. Por un lado la dinámica de la propia Secretaría de Educación (Sedu), inmersa en proyectos pequeños de poco impacto y cero responsabilidad en los resultados de la educación; la Secretaría de Ciencia y Tecnología lejos de la realidad educativa de la ciudad y cuyas funciones no se han traducido en proyectos concretos de respaldo a la educación, como lo señalan sus propias funciones; adicionalmente, la Secretaría de Cultura y sus 39 programas, de los que un porcentaje significativo señala temas de educación, sin que estos estén relacionados con lo que se planea y programa en la Sedu, el Fideicomiso de Educación Garantizada (Fidegar) y su programa Prepa Sí, el Instituto de la Juventud o el Instituto del Deporte, por citar a las instituciones cuyas funciones tiene vinculación directa con lo que sucede en las escuelas, cada uno por su lado, cada uno con su propia clientela, aunque en más de un caso de trata de la misma.

La ruta que se avizora desde una óptica que articula a las Instituciones públicas, sin desdibujar las responsabilidades específicas, apunta a la conformación de una nueva oferta educativa, de nuevos contenidos, de nuevos procedimientos y recursos formativos. Que hacen hincapié en el fortalecimiento de los proyectos de desarrollo personal y colectivo, que respaldan la iniciativa de los jóvenes y en general de los ciudadanos (emprendedurismo), que contribuye a fortalecer modelos organizativos (micro y pequeña empresa, cooperativas, asociación de productores, entre otras) como componentes clave de la formación académica.

Por el otro lado, urge el diseño y desarrollo de una oferta educativa que profesionalice el desempeño laboral de los ciudadanos y lo vincule con la iniciativa pública y privadas, sumando a los diferentes actores involucrados, empresa, sindicatos, organizaciones sociales, especialistas y por supuesto a las propias instituciones académicas.

 

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