El Instituto Técnico Policial, más de 35 años formando agentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

El Instituto Técnico Policial, más de 35 años formando agentes

La academia tiene cupo para poco más de mil 100 cadetes.

Aquél que desea ser policía en la Ciudad de México debe invertir seis meses de su vida para recibir la capacitación especializada en el Instituto Técnico de Formación Policial (ITPF), ubicado en la Calzada Desierto de los Leones 5715, en la delegación Álvaro Obregón.

Por más de 35 años este lugar se ha convertido en la casa de cientos de hombres y mujeres que desde pequeños tuvieron claro un sueño: ser policía.

En entrevista con Crónica la directora del ITFP, Irene Quinto, destacó la necesidad de formar continuamente a los que serán los encargados de cuidar a los capitalinos y turistas.

Explicó que uno de los requisitos más importantes que se debe cumplir es la nacionalidad, pues sólo podrán estudiar en la escuela aquellos que sean mexicanos.

La edad mínima para ingresar a la academia es de 18 años y la máxima de 30. Los requisitos para ser aceptado en el internado son: bachillerato concluido, aprobar el examen médico, la prueba toxicológica y el de control de confianza. Los hombres deben medir al menos un metro con 60 centímetros y las mujeres uno con 50.

Una vez dentro del programa, los cadetes permanecerán internados de domingo a viernes; tienen sólo el sábado como día de descanso y se les permite salir de las instalaciones para ir a casa.

La jornada estudiantil comienza a las 5:00 de la mañana con el toque de campana y culmina a las 21:00 horas, una vez que todos los estudiantes han terminado con sus labores.

Durante su estancia los internos reciben una beca semanal de 800 pesos, esto quiere decir que la Secretaría de Seguridad Pública destina un aproximado de 19 mil pesos por alumno en los seis meses de su internado. Además de que les brindan los uniformes necesarios para su estadía.

La academia tiene cupo para poco más de mil 100 alumnos, que se encuentran divididos por generaciones; las inscripciones están abiertas todo el año y se comienza una nueva generación cuando hay al menos cien alumnos.

Las reglas son estrictas. Una de ellas establece que hombres y mujeres sólo pueden interactuar durante clase y a la hora del desayuno, la comida y la cena.

Las clases se dividen en teóricas y prácticas, por ello el instituto cuenta con el “pueblito táctico”, lugar que simula ser una ciudad en la que los cadetes son puestos a prueba con problemas cotidianos que enfrentarán cuando hayan egresado.

Una vez que dan por terminados sus estudios, el Secretario de Seguridad Pública, Hiram Almeida, designa, de acuerdo a las necesidades de la dependencia, a qué área se irán los nuevos agentes.

Las áreas a las que pueden ser mandados son: Tránsito, Inteligencia, Preventiva, Bancaria e Industrial, Auxiliar, Participación Ciudadana, Operación Policial y jefatura del Estado Mayor.

Así es, ningún cadete puede decidir a qué se va a dedicar, ni sabrá hasta que sea designado a algún puesto.

La academia también cuenta con cinco licenciaturas y dos maestrías.

Cuando el cadete se gradúa y pasa a ser policía automáticamente percibirá un sueldo mensual de ocho mil 600 pesos, se le dará un fondo de ahorro y será afiliado al servicio médico del ISSSTE.

EL CAMBIO. Por primera vez y luego de tener más de 35 hombres al frente de la academia, una mujer es quien dirige el instituto.

El cambio fue difícil para algunos, sin embargo, después de un año de haber tomado el cargo ya todos aceptaron que es ahora la superintendente Irene Quinto quien lleva las riendas de la institución.

“Yo tuve que adaptarme a ellos, yo era la que me integraba a la institución. Es más difícil cuando un equipo está hecho y tú te incorporas al mismo. Tuve que identificar sus habilidades, sus capacidades, sus aptitudes y sus debilidades para poder adaptarme”, dijo la directora.

Quinto tomó posesión del cargo en diciembre del 2015, y durante el año que ha estado al mando, la inscripción de mujeres a la academia fue notoria, pues paso de un 90 por ciento de hombres y un 10 de mujeres, a un 70 por ciento de estudiantes masculinos y un 30 de femeninos.

“El hecho de que hayan puesto a una mujer al frente del instituto empodera al sector. Gracias a ello se han tenido más inscripciones de mujeres, esto quiere decir que se sienten capaces de realizar las mismas labores que un hombre y eso me enorgullece”, aseguró.

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