El cuento es un género muy poético y exigente en sus reglas: Magela Baudoin | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

El cuento es un género muy poético y exigente en sus reglas: Magela Baudoin

Magela Baudoin reconoce que iniciar las historias a partir de imágenes poéticas es una de sus obsesiones.

La historia de un anciano que no puede detener su llanto cuando los recuerdos de su hijo muerto llegan a su mente, la narración del taxista que fue crucificado por ser acusado de asesinar a una joven de nombre Rebeca y la asistente de producción que ha perdido la fe a causa de un desamor, son parte de los 14 cuentos que Magela Baudoin (Bolivia, 1973) reúne en su libro La composición de la sal, obra que la hizo acreedora al Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez 2015.

“Son cuentos que trabajé durante 40 años, mientras escribía la novela El sonido de la H, en los espacios intermedios o al mismo tiempo. Cuando preparaba la novela tenía la necesidad de escribir otra cosa, creo que tengo alma de velocista. Me gusta el cuento porque creo que es un género tremendamente poético y exigente en sus reglas y en su perfección”, indica.

En palabras de la también periodista y Premio Nacional de Novela 2014 en Bolivia, La composición de la sal, editado por Almadía, es una metáfora de la vida. “La vida se puede traducir en ese elemento químico: la sal, que así como sirve para sanar, también sirve para avivar las heridas. Entonces ese temperamento está alrededor de todos mis cuentos”.

El relato que da título al libro es una historia repleta de imágenes: el niño que quiso ser adulto, el adulto que se frustra porque a su edad llorar es saludable, el entierro de la mítica Leucótoe por su amor a Apolo o el accidente que derivó en la muerte de su hijo… ¿Por qué en todos los cuentos hay un collage de imágenes?, se le pregunta a la autora.

“Mi proceso creativo parte de una imagen poética. En ese cuento tenía la imagen de un hombre viejo que llora y empecé a preguntarme por qué llora este hombre, por qué toda su estructura patriarcal y su entorno cultural le impiden soltarse y dejarse ir en el llanto. Esa lucha vital entre lo que siente y cree, esa tensión y esa búsqueda estoica de la respuesta, es la que genera la tensión del cuento”, responde.

Baudoin reconoce que iniciar las historias a partir de imágenes poéticas, es una de sus obsesiones. “Soy lectora de poesía y creo que el cuento y la poesía siempre han dialogado, pero si algo lo traslado conscientemente del ejercicio poético a la narrativa, es con la intención alusiva de decir sin decir. Usar imágenes poéticas hace que las palabras sirvan para mostrar algo que esta fuera de ellas y que hagan que el lector mire y concrete en su mente lo que el escritor quiere mostrar”.

—Para tus personajes, los recuerdos son importantes ¿por qué?

—La memoria tanto individual como colectiva, es un lugar que viene a perturbar el presente, a demolerlo, a destruirlo o a reconfigurarlo de muchos modos. Creo que mis personajes trabajan en un espacio íntimo pero no apolítico, es un espacio profundamente político conectado con la cultura, con las tramas colectivas. Siempre quiero que estén aferrados a ese entorno, porque así cuentan más que la historia personal.

PERTURBACIÓN. Para Magela Baudoin, ganar el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez y un premio nacional en su país natal, es un reconocimiento a su trabajo y un compromiso con la literatura.

“Ser merecedora de un premio, es un momento que abrazo con muchísimo cariño, es un momento que responde a un proceso de trabajo muy arduo pero al que no me aferro, prefiero no creerme nada. Si lees un poquito sabes que no te debes creer nada en la vida, menos en el ámbito de la literatura cuando ha habido tantos maestros. Entonces lo que te queda es seguir trabajando y leyendo”.

—¿Por qué escribir cuentos perturbadores?

—Amo el cuento como género, leo el cuento clásico y contemporáneo, siempre estoy en contacto con ese género. Soy una obsesiva del detalle porque ahí se puede fracturar la realidad y en ese resquicio mostrar la vida; me parece que es una de las cosas que planifico y construyo con mucho detenimiento.

“También trabajo mucho en personajes que no puedan definirse completamente, son personajes que están habitando en una transformación que ocurre en ese momento y por eso existen muchos puntos de fuga. Eso coloca a mis personajes en una situación perturbadora y en movimiento, genera un proceso que casi siempre es doloroso, culmina en un torcimiento que puede sorprender al lector, pero trato que siempre esté contenido en el devenir del personaje, en su pasado y en lo que termina siendo”.

¿A qué autores recurres?

Hay autores que me han marcado mucho, por ejemplo Antón Chéjov es un autor que me encanta, también Jorge Luis Borges…me gusta Rubem Fonseca y las escritoras que llamo las chicas superpoderosas, las escritoras actuales que van extremando la realidad hasta el límite: Mariana Enriquez, Giovanna Rivero, Samanta Schweblin...todas trabajan el cuento con una plasticidad tremenda.

Magela Baudoin comenta que por el momento, trabaja en más cuentos, en una crónica sobre el caso de un joven preso injustamente en San Pedro de la Paz y en una novela que sucede en distintos espacios: el de los afectos y el del cuerpo  “porque el cuerpo es un espacio vulnerable que refleja las huellas de la cultura de la sociedad y en la novela hablo de cómo eso describe un entorno”.

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