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En crisis, el sistema de refinación y distribución de Pemex: analistas

Petróleos Mexicanos enfrenta problemas de abasto de combustibles por distintas causas: El mal tiempo que impidió que descargaran buques con gasolina importada que llegaban al Golfo de México, porque las tomas clandestinas inutilizaron temporalmente ductos clave, las compras de pánico, además de que su sistema de refinación está putrefacto por la falta de inversión y de planeación, señalaron analistas.

“Todo el sistema de refinación y distribución está putrefacto”, dijo Miriam Grunstein, académica de la Rice University de Houston. A su juicio, los mexicanos están pagando los platos rotos de años de mala gestión, desinversión, falta de competencia y falta de visión a largo de plazo. “Con Pemex no hay planeación, hay ocurrencia, e ir tapando agujeros sale más caro”, de acuerdo con declaraciones citadas por AP.

“Hay menos gasolina y la gente compra más, pero si tuviéramos un sistema sano habría suficiente. Atribuir los problemas actuales al aumento de la demanda es absurdo”, subrayó la experta.

Para los expertos el problema de fondo, con respecto al alza en los precios de la gasolina y su desabasto, es el colapso del sistema de refinación de petróleo y la falta de previsión del gobierno.

“Estamos ante el colapso total del sistema de refinación de Pemex”, explicó el investigador de la universidad de Texas, Jorge Piñón. Por un lado, México refinó por primera vez en 2016 menos de un millón de barriles al día (en 2015, la cifra era de mil 6 millones), por lo que tiene que importar más gasolina, el país compra en torno a la mitad de la que consume, y con un dólar muy alto. Por otro lado, la nación no tiene infraestructura adecuada para distribuirla ni para almacenarla.

Piñón explica que los barcos se acumulan en el Golfo de México porque el estado de Veracruz es un cuello de botella para descargar el combustible y los ductos para llevarlo hasta el centro del país están en muy mal estado y muchas veces llenos de tomas clandestinas.

A partir del 1 de enero hay 90 zonas tarifarias distintas con precios máximos que irán fluctuando y que son los que recogen alzas de hasta el 20 por ciento. Posteriormente, a partir del 18 de febrero, comenzará el proceso de liberalización total en cinco fases de norte a sur y que se prolongará durante todo el año.

El gobierno insiste en que llegó la hora de que los mexicanos compren la gasolina a precio de mercado y no con subsidios que ya no son sostenibles debido a la caída del precio del crudo, que sólo a partir de 2016 empezó a recuperarse, y al alza del dólar.

Sin embargo, según el investigador Jorge Piñón este objetivo tardará en hacerse realidad porque de momento los mexicanos asumirán un “sobreprecio interno debido a las limitaciones de su sistema logístico”.

“Quien diga que la gasolina va a subir por la competencia, está loco. Está subiendo por la falta de competencia y la pésima gestión”, sentencia la académica Miriam Grunstein.

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