Con qué se come la independencia - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Con qué se come la independencia | La Crónica de Hoy

Con qué se come la independencia

Fernando de las Fuentes

No te necesito, te prefiero

Walter Riso

Los seres humanos somos por naturaleza interdependientes. Todos necesitamos de los demás en mayor o menor medida para vivir y desarrollarnos hasta alcanzar nuestro máximo potencial.

La interdependencia es, de hecho, uno de los estados de conciencia más avanzados. Todos estamos conectados más allá del tiempo y el espacio, unidos sin importar época, culturas, fronteras, nacionalidades o formas de sentir.

La humanidad es unidad, con lazos aun inexplorados y en formas apenas intuidas. Siendo la interdependencia esencial para existir, ¿en qué consiste aquella independencia personal y aun colectiva que se ha convertido en un ideal humano?

La respuesta es simple: en una falacia. Lo que el ser humano busca en el fondo es la autosuficiencia, es decir, bastarse a sí mismo, por miedo a ser lastimado, traicionado, abandonado, sometido y, finalmente, aniquilado, por cualquiera de quienes necesite algo, porque la necesidad nos vuelve frágiles.

La autosuficiencia es imposible, tanto para los individuos como para las naciones. Existe solo como una abstracción. Es una idea irrealizable. Su efecto no sería otro que el aislamiento, antítesis de la existencia.

La independencia, en cambio, es la libertad de autodeterminación dentro del intercambio que establecemos con otros, a nivel individual y colectivo. Por eso el factor que la hace posible es el equilibrio emocional y el valor que la caracteriza el respeto.

El intercambio más basto, complejo y profundo que los seres humanos establecemos es el amoroso, de ahí que sea en este aspecto donde tenemos más problemas para definir y establecer los límites que nos harán independientes.

En el campo de batalla de lo que erróneamente consideramos amor deponemos rápidamente las armas y cedemos nuestra independencia a cambio de que las emociones, creencias, opiniones y actitudes del otro sean nuestro parámetro para la autodefinición.

Le damos la inmensa responsabilidad de proveernos de aquello que sólo nosotros podemos darnos pero no sabemos cómo: felicidad y seguridad. Responsabilidad que la otredad toma esperando que asumamos la misma con respecto a él o ella.

En esta relación de codependencia una de las partes del binomio se convierte en víctima y la otra en victimario. Ambas tratando de dominarse entre sí desde el rol elegido; necesitadas una de la otra para desempeñarlo, y esperando que el enemigo se convierta en la persona que se desea.

A este absurdo de entregarle el control de nuestras vidas a un oponente es a lo que hemos venido llamando amor. Dice Erich Fromm, en el Arte de Amar: “Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie”.

Amor y dependencia son polos opuestos. Si se encuentran se destruyen. El amor es respeto al derecho del otro de autodefinirse y actuar libremente, sólo con el límite que le impone la reciprocidad. Por eso la independencia implica una buena dosis de sensatez y empatía, pero sobre todo conciencia de que en el mar de las relaciones humanas lo que hagamos a otros nos será ciertamente devuelto en algún momento, quizá por alguien más.

Haz por otros, lo que quieras que hagan por ti. No hagas a otros, lo que no quieras que te hagan a ti. Esto e independencia.

Por ello es necesario el amor propio para realizar el verdadero amor con otro, sea pareja, amigo, padre, madre, hermanos o hijos. Tú eres tú, yo soy yo. Sólo yo puedo saber quién soy y compartirlo contigo, en respeto y atención mutuos.

Cuando las personas sepan a ciencia propia quiénes son, necesariamente se amarán y sabrán cómo subsanar sus carencias, miedos e inseguridades. Buscarán a sus iguales porque los preferirán, pero nos los necesitarán para ser felices.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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