Academia

Gansos Branta negra vuelan 50 horas sin parar desde Alaska hasta México

Migración. Las aves recorren 4 mil 500 kilómetros en su viaje a Baja California para protegerse del invierno y obtener alimentos, revela estudio. Ya arribaron 20 mil ejemplares, pero se espera sean 30 mil. Desde 1949 la migración de esta especie había sido monitoreada mediante censos aéreos

Los gansos negros llamados Branta negra, que normalmente viven en el norte de Alaska, vuelan 4 mil 500 kilómetros hacia el sur, hasta la Bahía de San Quintín, en Baja California, México, para escapar del frío invernal y alimentarse con un tipo de pasto rico en nutrientes, que les sirve para la etapa de apareamiento y reproducción que realizan, en la primavera, en Alaska. Este viaje se realiza sin parar. Las aves no viajan por la costa, cruzan sobre el mar en una línea recta hacia el sureste.

De un solo vuelo, sin escalas, 60% de su población viaja más de 4 mil 500 kilómetros sobre el mar para pasar el invierno en la península de Baja California. Aprovechan una baja presión que las trae con el viento de cola, en un viaje que dura más de 50 horas, es decir, poco más de dos días sin parar.

Esta información ha sido obtenida gracias a estudios de instituciones de México y Estados Unidos, a través del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE-Conacyt) y el Servicio Estadunidense de Pesca y Vida Silvestre (US Fish and Wildlife Service).

Este año se estima que en la Bahía de San Quintín hayan llegado 20 mil gansos de este tipo y el número podría aumentar a 30 mil en los últimos días de invierno, cuando llegan otros gansos de la misma especie que hacen escala en San Quintín procedentes de otras regiones más al sur.

En la Bahía de San Quintín se encuentra un humedal clave para su alimentación durante el periodo no reproductivo; así obtiene las reservas energéticas necesarias para su futura anidación en el norte.

De acuerdo con información difundida, este fin de semana por el CICESE, al reunir hasta 30 mil individuos de ganso negro en algunos momentos del inicio del año, la Bahía de San Quintín es considerada un lugar apropiado para estudiar la especie, conocida científicamente como Branta bernicla nigricans.

“Desde 1949 la migración de la Branta negra había sido monitoreada mediante censos aéreos por especialistas de la US-Fish y la Wildlife Service, pero luego de ser interrumpido dicho monitoreo en 2010, una red de observadores coordinada por el CICESE reanudó las labores en 2011. Actualmente realizan el monitoreo de la población de brantas desde tierra y en embarcaciones menores”, informó el CICESE en un comunicado oficial.

Durante el invierno, en la Bahía de San Quintín, la Branta negra se alimenta principalmente de pastos marinos, especialmente zostera marina, una especie de vegetación clave para la producción de detritus (residuos provenientes de la descomposición de materia orgánica) que a su vez es alimento para el camarón y la langosta, especies de importancia económica
para Baja California

De acuerdo con Eduardo Palacios, investigador en el área de Biología de la Conservación del CICESE unidad La Paz y  coordinador de la red de observadores de aves en todo el noroeste de México, la migración de la Branta negra sirve como indicador de la calidad de los pastos marinos de la región, ya que el cambio climático ha impactado en la disminución de la población de esta especie.

“El cambio climático hace que los pastos marinos en Alaska duren menos tiempo congelados ofreciendo mayor alimento para las brantas, lo cual hace que se queden en el norte. El cambio climático también calienta el agua y el pasto marino no prospera con el agua caliente; menos pasto marino se traduce en menos hábitat disponible para las brantas y, por lo tanto, menor capacidad de carga en las lagunas costeras”, enfatizó el doctor Palacios.

ABUNDANCIA Y DISTRIBUCIÓN. Eduardo Palacios, coordina la red de observadores de aves que monitorea a la Branta negra en colaboración con grupos de observadores en Alaska.

“Lo que hacemos es que durante una ventana de tiempo de dos semanas en enero (a mitad del invierno), realizamos un conteo de las poblaciones en las lagunas costeras del noroeste de México, es decir, hacemos un censo completo de la población de brantas y de esa forma tenemos una fotografía de la abundancia y distribución en todo el noroeste de México”, comentó el doctor Palacios.

La estadía de las aves migratorias en los sitios no reproductivos es para alimentarse y recargarse de energía, ya que no alimentarse o no descansar lo suficiente puede tener repercusiones en su supervivencia y en el éxito de anidación.

La Branta negra anida al norte de Alaska, en el Ártico, y en otoño las brantas de distintas áreas de reproducción se reúnen en la Laguna de Izembek, ubicada al inicio de las Islas Aleutianas, donde permanecen alrededor de dos a tres meses en los que mudan sus plumas y acumulan reservas de energía para emprender su gran viaje.

Algunos grupos de Branta negra viajan a las costas de Japón, Corea y China, otros se quedan a lo largo de la costa oeste de Norteamérica: British Columbia, Washington, Oregon y California.

 

Imprimir