El cambio que urge (2)

Leopoldo Mendívil

FIL. ALBERTO HIJAR SERRANO,

MAESTRO Y LUCHADOR SOCIAL:

+Cuando no se puede lograr lo que se

quiere, mejor cambiar de actitud

Terencio

CIUDAD DE MÉXICO.- (+El pelotón ciudadano de malos consejeros del INE, miembros de élite en el club de Quienes Pierden la Vergüenza, no Saben lo que Ganan, como si no se hincharan los bolsillos cada quincena, se dieron 472 mil pesos de gratificación por fin de año a pesar de que siendo los administradores de la democracia electoral, debieran ser los más claros ejemplos de honestidad y austeridad en el manejo del gasto público…  2017 será para los mexicanos un año de ajustes y austeridad total, pero el pelotón ciudadano nada tiene que ver con la borregada ciudadana que los mantiene y por eso es tiempo ya de exigir un INE transparente y más regulado, en vez del elefante blanco con sistema digestivo de sanguijuela que sangra y sangra las arcas de la nación… ¡QUÉ POCA VERGÜENZA...!).

Qué pena que en el curso del año 2012 quienes desarrollaron el Plan de Gobierno de la administración actual no se percataran de que Francia estaba lanzando una idea para contrarrestar lo que “ocurre en esta sociedad que, supuestamente, nos lo da todo y que, sin embargo, genera tanto malestar, y tantas desigualdades”.

A mediados de aquel año, el filósofo Christian Laval y el sociólogo Pierre Dardot presentaron un libro titulado La razón del común, sobre el que en octubre de 2015 el diario madrileño El País entrevistó a Laval. Presento disculpas al diario español por tomar parte de aquella entrevista que concentra la esencia de algo que, nunca es tarde…, aún ayudará a rescatar algo del México perdido…

P. Proponen ustedes un marco teórico para el Común y sostienen la necesidad de una democracia radical. ¿Qué quieren decir con eso?

R. Hoy hay una exigencia de una nueva fase de la democracia, más profunda, más real. La democracia representativa, en el fondo, ya no representa nada; solo se representa a sí misma, a políticos profesionales que constituyen una oligarquía cada vez más ligada a los intereses privados. No lo decimos nosotros, lo dicen los movimientos sociales y una gran parte de la sociedad. El Común es aquello que sentimos que se nos escapa, lo que desparece por las privatizaciones.

P. ¿Qué recursos colectivos piensan que hay que retomar, y cómo?

R. El agua, por ejemplo. Como ocurrió en Nápoles, donde se remunicipalizó la distribución y se democratizó la gestión haciendo participar a los usuarios.

P. Pero ustedes hablan de desbordar los elementos naturales. ¿Puede dar algún ejemplo?

R. El saber, el arte, la belleza y el conocimiento están siendo colonizados por intereses privados. Hay que hacer prevalecer el derecho de uso de los ciudadanos. Hay que pensar en una revolución antineoliberal, reorganizarse en función de las necesidades de la población.

P. ¿Y cómo se hace?

R. En Italia, tras la ocupación del teatro Valle, se hizo una experiencia de Común: Administradores del teatro, actores y espectadores se asociaron. Hay que transformar las instituciones democratizando su uso.

P. Para todo ello, plantean ustedes, es necesaria una revolución. ¿Qué tipo de revolución defienden?

R. El neoliberalismo se presenta como un proceso revolucionario: la revolución liberal. Se ha producido una especie de inversión del término: son los dominantes los que se dicen revolucionarios. Hay que pensar en una revolución antineoliberal. Organizarse en función de las necesidades de la población. Esas reformas pueden tomar formas violentas, como ocurrió en los momentos agudos en algunos países árabes. Pero para nosotros la revolución consiste en rehacer instituciones y crear otras nuevas.

P. ¿Considera que esa revolución necesita recurrir a alguna forma de violencia?

R. No, no es absolutamente necesario. Distinguimos revolución de insurrección. Pueden aparecer momentos violentos puesto que la revolución se enfrenta a los intereses de los grupos dominantes. Pero los momentos revolucionarios del siglo XIX, con barricadas, son agua pasada. La revolución comienza cuando se pasa de la resistencia a la construcción. Luego se cuestionan instituciones centrales, por ejemplo, las formas de representación electoral. Y si una revolución quiere durar, necesita crear unas bases en la sociedad. Se trata de que el mercado y la propiedad privada sean sometidos a una lógica superior, que sea la del uso colectivo, prudente y cuidadoso de los recursos colectivos…”.

Permítame, profesor Hijar, continuar mañana la transcripción, porque debemos comenzar a conocer el común y, con urgencia, aplicarlo…

 

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