Cultura

Muere Baji, una de las últimas indígenas pacahuaras de Bolivia

Una foto cedida por el antropólogo Wigberto Rivero que muestra a Baji, quien murió hace unos días y era una de las sobrevivientes de la cultura pacahuara de Bolivia.

La indígena boliviana pacahuara Baji murió el 31 de diciembre, dejando a dos hermanos y dos sobrinas como los únicos representantes vivos de esa cultura amazónica, que está al borde de la extinción y es una de las 36 etnias que reconoce la Constitución de Bolivia, informó ayer el antropólogo Wigberto Rivero.

“Baji era una mujer indígena pacahuara”, de unos 57 años, que murió a las nueve de la noche “antes de entrar al Año Nuevo aquejada aparentemente por un cáncer en el estómago”, dijo Rivero, que es un estudioso de ese grupo étnico.

Sin Baji, “solamente cuatro personas hablan el idioma y conocen la cultura”: dos hombres, Maro y Buca, y dos mujeres, Bose Pistia y Shaco Pistia (Pistia en pacahuara significa “junior”).

Históricamente, los pacahuara son un grupo que pobló la región norte de la Amazonía de Bolivia y era uno de los grupos indígenas más numerosos a finales del siglo XIX y principios del XX, con unas 40 mil o 50 mil personas, según la documentación del antropólogo.

Como los grupos amazónicos, los pacahuara tenían “una fuerte relación armoniosa con la naturaleza” y “eran cazadores, pescadores, recolectores de frutas”, contó Rivero.

Sin embargo, en esa época, “fueron prácticamente exterminados”, según el testimonio de Rivero, por los caucheros, entre “ingleses, alemanes y de gente de La Paz y Santa Cruz (este)” que llegaron a la Amazonía a recoger la goma elástica del árbol de caucho.

A mitad del siglo XX solo quedaba una familia de nueve personas, de las que ya solo quedan esos cuatro pacahuaras, que se trasladaban por la selva huyendo de los caucheros y de grupos de brasileños que atravesaban la frontera “y los hostigaban”, agregó.

Vivieron de forma itinerante hasta que se asentaron de nuevo junto a otro grupo indígena, los cachobo, que viven en el departamento amazónico de Beni, junto a la frontera con Brasil, al sur de donde se situaban en su origen.

“Como eran un grupo tan pequeño que no se podía reproducir por sí solos, se los trajo con los chacobo donde los jóvenes se aparejaron, se casaron y han tenido hijos que ya son mestizos pacahuara-chacobo”, en total unos veinte, relató Rivera.

De hecho, los únicos cuatro pacahuara no hablan su idioma materno entre ellos porque los cachobo los han asimilado casi del todo, sobre todo en el aspecto lingüístico.

El pacahuara “está en vía de desaparición”, lamentó Rivero, quien ha trabajado con esta familia para documentar esta cultura, “testimoniar su idioma” y trabajar en un libro que incluye un diccionario pacahuara, que será el único sobre el tema.

La semana pasada, una investigación del Ministerio de Educación boliviano reveló que dos de las 36 lenguas recogidas y protegidas por la Constitución, el guarasug’we y el puquina, están extintas, y que la mayoría están en “situación de vulnerabilidad”.

En Bolivia, según el censo de población del 2012, el 40 por ciento de la población se autoidentifica con algún pueblo indígena originario, siendo el quechua y el aimara los más abundantes.

La ONU acordó el mes pasado declarar 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas con el fin de llamar la atención sobre la pérdida de estos idiomas y la necesidad de conservarlos y revitalizarlos, una medida impulsada sobre todo por Bolivia y su presidente, Evo Morales.

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