Desquician 12 personas gasolinera de Plaza Victoria | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Desquician 12 personas gasolinera de Plaza Victoria

Son las 11 de la mañana en Plaza Victoria, sobre la Avenida de Tlalpan a la altura del metro Villa de Cortés. El contingente de manifestantes que ha logrado bloquear el acceso a la gasolinera local suma 12 personas. Se supone que a esa hora liberarán el lugar, pero la protesta se prolonga.

Los autos que buscan gasolina respetan la clausura del lugar que bien podrían romper con facilidad; de hecho algunos ingresan, detectan cuál es la situación y se van. Nadie rompe el endeble bloqueo. Son pocos manifestantes y es, de hecho, lo que esgrime Liliana González, socióloga de la UAM Xochimilco, como argumento ante quienes pasan caminando por ahí: los invita a sumarse a la protesta.

El responsable de la gasolinera desespera. “Para saber cuáles son sus horarios”, dice en relación a la promesa no cumplida de liberar los accesos a las 11:00 horas.

Los caminantes en ocasiones se detienen a escuchar a la profesora González, a comentar algo. Algunos la apoyan, prometen estar allí al día siguiente. Igual pasa con los automovilistas, son pocos también (en el río automovilístico de Tlalpan) los que tocan el claxon o levantan la mano en señal de apoyo. Pero no hay uno solo que miente la madre o les recrimine complicarles el día por impedir la carga de combustible.

“Es un mensaje a los que toman decisiones, que esto no debe hacerse y debe corregirse”, explica González cuando se le pide vaticinar a dónde puede ir a parar esta movilización. Ella vive en la Escandón y se comunica por whatsapp con quienes participan en las protestas. Lo que harán al día siguiente se define cuando se ven en persona o se pelotea en el propio sistema de mensajes telefónico. Así resulta difícil prever lo que harán este miércoles.

Tiene 60 años y recuerda bien muchas crisis económicas. Cuando se le pregunta si luchar para que baje el precio de la gasolina es equivalente a luchar por quienes usan autos particulares, contrapregunta: “¿y el diésel? ¿y todos los demás productos que van a subir porque sube la gasolina?”. A su lado está Lourdes Zamudio, 24 años, conoce sólo esta prolongada etapa de estabilidad sin bonanza económica. Ella está sorprendida al saber que muchos de sus compañeros de la prepa privada donde estudió hace años, están sumándose a estas protestas.

Dos cuadras hacia el oriente, sobre una calle cuyo asfalto ha sido levantado para ser sustituido, coinciden en el cafecito del barrio un par de hombres de la edad de la profesora González, tres de los llamados adultos jóvenes con barba impecablemente a medio rasurar y dos jovencitas que bien podrían ser compañeras de Lourdes.

En el radio se precipita una cascada de noticias: bloqueos carreteros por el gasolinazo; Trump logra que Ford deseche la construcción de una planta que generaría 2 mil 200 empleos directos y sube el dólar nuevamente.

“Puras buenas noticias”, ironiza alguien. Lo que viene después tiene que ver con el microcosmos de la colonia; aunque quizás todo está ligado con ese mundo de noticias que cae en cascada por la radio: “Y aquí sin calle… ¿a quién se le ocurre pintar primero las líneas en el asfalto y luego reencarpetar?”, reclama alguien.

“Todos quieren sacar algo. Si no hay obra, no hay lo que sobra”, rima alguien en referencia a las autoridades delegacionales a las que alguien achaca torpeza inaudita. Uno más agrega el tema de las grúas concesionadas que levantan autos de estas mismas calles.

La conversación sigue en ese tenor. En Tlalpan, el bloqueo termina finalmente… pero todo parece estar en un compás de espera.

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