Ford mete reversa

Juan Manuel Asai

Donald Trump le pega a México. El presidente electo de Estados Unidos no aguarda a su toma de protesta, agendada para el próximo 20 de enero, para machacar al país. Le urge mandarnos a la lona. El golpe más reciente es particularmente doloroso. La empresa automotriz Ford Motor dio marcha  atrás a su proyecto para construir una planta en México que supondría  una inversión de 1,600 millones de dólares en el estado de San Luis Potosí. En cambio, la armadora invertirá 700 millones de dólares en una fábrica en el estado de Michigan, EU. Es una forma espantosa de comenzar el 2017, sobre todo porque está vigente otra amenaza de Trump  contra de General Motors.

Trump está en su derecho de tomar las decisiones que le convengan más, pero también los mexicanos tenemos derecho a reaccionar. He dicho, pero vale la pena subrayarlo, que lo único que no podemos hacer frente al presidente electo de Estados Unidos es poner la otra mejilla. Si nos agachamos, nos pegarán varias veces más. Si nos defendemos, podremos propinar algunos golpes al agresor. Hay que meter las manos, pero ya.  Emitir al pueblo el mensaje de que hay capacidad de respuesta. Trump toma medidas, nosotros planeamos. Trump lanza tiros como ametralladora, nosotros formamos comisiones para analizar las cosas. 

Pueden hacerse de inmediato varias cosas, como auditar con rigor las otras plantas de Ford en México, poner quejas ante organismos internacionales, facilitar el establecimiento en México de plantas competidoras de Ford de otros países de Europa y Asia. Si Ford no quiere venir, hay que dar a sus competidoras ofertas que no puedan rechazar. O sea, hacer algo. Los ciudadanos pueden cancelar de inmediato sus proyectos de comprar un auto de esa marca y optar por los competidores asiáticos, por ejemplo.  El lema de Ford es “Go Further”. Eso es precisamente lo que tenemos que hacer los  mexicanos, ir más allá, ir más lejos, dejarnos sentir.

 

Ciudadanos o militantes

Concedo que existe la posibilidad de que algunos ciudadanos formen parte de las protestas callejeras por el gasolinazo, pero la mayoría de los que hasta ahora han tomado las calles son militantes de partidos políticos que tratan de llevar agua a su molino. Se vale que lo hagan. Lo que no se vale es que se identifiquen como ciudadanos cuando en realidad son militantes de un partido. Es diferente una nota que diga “ciudadanos de Tlalpan toman gasolineras”, a otra, mucho más ajustada a la realidad, que apunte “militantes de Morena, instruidos por la delegada Claudia Sheinbaum, toman gasolineras”. Las cosas están muy complicadas, pero se van a poner peor. Es necesario que todos asuman su responsabilidad.

 Si Morena o el PRD quieren coordinar movilizaciones, que lo hagan, pero sin máscaras, mostrando el rostro. Por cierto, dañar la propiedad privada, bloquear carreteras o tomar casetas de autopistas son delitos. Quienes lo hagan, que se atengan a las consecuencias. No hay causa, por justa que parezca, como el caso de los 43 de Ayotzinapa o las protestas por el gasolinazo, que justifique acciones fuera del marco de la ley o perjudicar a terceros. La gente que no puede llegar a su destino porque una carretera es bloqueada no es responsable del aumento. Pagan justos por pecadores.

Va un tip sin ganarle nada. Los que están enojados tienen que ir a protestar a la Secretaría de Hacienda, a la de Energía o a Pemex, pero bloquear carreteras solo provoca que la gente afectada gaste todavía  más dinero en gasolina, lo que es injusto e incongruente.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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