Assassin’s Creed: Sin sentido… una decepcionante provocación | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Assassin’s Creed: Sin sentido… una decepcionante provocación

Assassin’s Creed: Sin sentido… una decepcionante provocación | La Crónica de Hoy

Antes de terminar el año 2016, el actor alemán-irlandés Michael Fassbender visitó la Ciudad de México para promocionar su más reciente filme Assassin’s Creed, una de las propuestas más atractivas de los últimos años en los que ha crecido considerablemente el número de películas basadas en videojuegos desde que en 1993 se hiciera la primera gran apuesta de Hollywood con Mario Bros.

El actor hizo un comentario que surgió desde luego de su papel de talento que promociona una película: “Me gustan las historias provocadoras, que te hacen pensar en lo que sucedió después de que dejas la sala, aún si es algo para entretenerse o que provenga del mundo de fantasía”, estas fueron sus palabras muy bien intencionadas respecto al filme que le tocó protagonizar y que, para su mala fortuna, el resultado es una decepcionante provocación.

El actor comparte créditos con la actriz francesa Marion Cotillard, con quien ya había protagonizado una preciosista pero intensa versión de Macbeth, bajo la dirección del cineasta australiano Justin Kurzel, también a cargo de Assassin’s Creed. Ambos actores dejaron en claro una cosa en los últimos años, y es que no se sienten cómodos en personajes arquetípicos como ya también lo dejó claro Fassbender en su rol de personaje destructivo de Magneto en la saga X-Men.

Confieso no soy fanático de los videojuegos y mucho menos he jugado Assassin’s Creed, pero sí puedo valorizar la película de acuerdo a los elementos cinematográficos. Lo que más me deja en claro es que la película no termina de encontrar todo su sentido, de hecho, al pasar el primer tercio del metraje, el héroe Callum Lynch se muestra tan confundido que mira a la cámara y dice “¿qué demonios está pasando?”. A esas alturas el público lo está aún más.

La película concentra su historia alrededor de la ciencia ficción. Gracias a una tecnología revolucionaria que permite el acceso a los recuerdos genéticos, Callum Lynch (Michael Fassbender) revive las aventuras de Aguilar, un antepasado suyo que vivió en la España del siglo XV. Así descubre que es descendiente de una misteriosa organización secreta, los Assassins, y que posee las habilidades y los conocimientos necesarios para enfrentarse a la poderosa y temible organización de los Templarios en la época actual.

En medio de este enredo el filme nos presenta una historia que intenta compensar con un par de buenas escenas de acción, la falta de corazón. Es una película que no alcanza a encontrar todo el sentido dramático que pretende debido a que esconde casi todo el tiempo el sentido de la película. Ahí radica que la película parezca confusa, pues da la impresión de que durante casi dos horas vemos que los protagonistas actúan sin saber por qué.

La película se preocupa tanto en esconder el “secreto” de porque hay una guerra entre asesinos y templarios, que se preocupa cada vez menos por la edición, por la música, por el diseño de producción y, por ende, la historia. Al final nos quedamos con la idea de que pudo haber sido mucho mejor… y de verdad que lo pudo haber sido.

Creo que sigo sin encontrarle sentido, tanto como a la película, al porque un director como Kursel pudo haber echado a perder tan grande oportunidad.

 

Animales nocturnos

Director: Tom Ford (Estados Unidos, 2016)

Lleva unos días en cartelera y no podemos dejar pasar la oportunidad de decir que se trata de una de las grandes películas que nos dejó el 2016. Una estupenda joya narrativa. Un guión sensacional que habla sobre las revanchas de la vida, pero no de cualquier tipo, sino aquellas elegantes. Este filme, estrenado en Venecia, cuenta con la participación de algunos de los actores más importantes del momento: Amy Adams y Jake Gyllenhaal, y unos robacámaras Michael Shannon y Aaron Taylor-Johnson. La película maneja de manera fenomenal el suspenso y el drama. Tras quince años sin noticias de Edward, Susan recibe un paquete con el manuscrito de una novela que él acaba de escribir. Empieza la lectura de Animales nocturnos y se adentra en la historia de Tony Hastings, un profesor de matemáticas que una noche cambia su vida para siempre. Ella lee con fascinación un relato que reaviva su pasado sentimental, cuestiona su presente y se cierne amenazador sobre su futuro.

Monster trucks

Director: Chris Wedge (Estados Unidos, 2017)

Buscando una forma de evadirse de la vida y la ciudad en la que vive, el joven Tripp (Lucas Till), un estudiante de instituto, construye un ‘camión monstruo’ con piezas de un cementerio de automóviles. Pero entonces Creech, un monstruo procedente de un pantano y adicto a la velocidad, viene a visitarle. Basada en la línea de juguetes de Hasbro, esta adaptación ha sido descrita como un cruce entre Los Goonies y Transformers, sin embargo, es un desolador relato infantil que utiliza las fórmulas simplonas de entretenimiento para niños. Es burda, trata de hacer tierno lo asqueroso. Clichés de filmes como Liberen a Willy (1993), y pastiches argumentales de otras joyas como E. T., el extraterrestre (1982), hacen de esta película una insoportable película infantil. Salven a sus niños. No saben cuánto lamento que historias como estas estén en la pantalla por encima de cuentos maravillosos como los que nos han regalado narradores infantiles como Michel Ocelot.

 

Florence: La mejor peor de todas

Director: Stephen Frears (Inglaterra, 2016)

Me parece interesante el cine que el realizador inglés Stephen Frears ha realizado desde el 2010. Parece que lo que ha hecho no es más que divertirse con elementos cinematográficos. Primero sacó el bodrio de Lay the Favourite (2012), pero luego sorprendió con la entrañable Philomena (2013) y un poco menos con la reconstrucción trágica e inventada de Lance Armstrong, en su El engaño del siglo (2015). Ahora nos presenta una comedia completamente disfrutable en la que explota la experiencia de Meryl Streep en la película inspirada en historia real de Florence Foster Jenkins, una mujer que, al heredar la fortuna de su padre, pudo cumplir su sueño de estudiar para ser soprano. El problema era que carecía de talento, pero la gente acudía a sus recitales para comprobar si de verdad era tan mala cantante como decían los críticos. Una película de humor sobrio pero bien sostenido que le valdrá algunas nominaciones a Streep en esta temporada de premios.

 

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