¿Qué esperar de 2017? Apuntes del escenario internacional

Diva Hadamira Gastélum

Estamos viviendo una etapa difícil para la economía mexicana, la llamada “cuesta de enero” que cada año complica la economía familiar, hoy, la enfrentamos en un contexto de violencia, desgaste y desasosiego. Los fuertes ajustes financieros y presupuestales reflejan el estado de ánimo e incertidumbre a nivel nacional e internacional; en gran parte producto de la situación política en el vecino del norte, que dada la interconexión entre nuestros países termina por afectarnos; ejemplo de ello, la cancelación de una inversión considerable por parte de Ford en México. La coyuntura ha querido pintar que esto es una respuesta a la administración Trump y sus promesas de campaña. La realidad parece más compleja: Ford ha decidido re-enfocar su estrategia de crecimiento a la producción de camionetas SUV, la cual tradicionalmente ha hecho en Estados Unidos, mientras que en México produce modelos como el Focus.

Parte de este nerviosismo recae en que no sabemos que esperar de Donald Trump. Tradicionalmente los años de servicio público, ya sea en una dependencia de gobierno o como un funcionario electo, nos permitirían saber que esperar. Éste no es el caso de Trump, quien además se ha caracterizado por contradecirse directamente el mismo día, a la vez de que en su “tour” del agradecimiento declaró abiertamente haber hecho declaraciones al calor de la campaña que no piensa seguir, como su amenaza a que buscaría encarcelar a Hillary Clinton por el mal uso de su servidor de correos.

Por otra parte, Trump ha hecho maniobras que han sacado de sus cabales a más de un diplomático. En Medio Oriente, siempre una zona complicada, amenazó con mover la embajada de Estados Unidos de su sede en Tel Aviv, a Jerusalén. Esto contrario a la práctica internacional que considera a Jerusalén una capital en disputa y por lo tanto mantiene relaciones diplomáticas en Tel Aviv en reconocimiento a la cuestión Palestina. Igual de preocupante ha sido su aparente provocación a China, realizando acercamientos a Taiwán, considerada por China no como un gobierno autónomo, si no como una región especial. China junto con México fue frecuentemente atacada por Trump durante su campaña, por su superavit en la relación comercial y por la percepción de que la mano de obra china estaba robando trabajos americanos.

Esto podría desembocar en una mayor presencia de China en América Latina. Si bien ya desde 2013 ha buscado una mayor presencia en la región, en particular con una fuerte alianza con Brasil, la Nación de Confucio ha hecho varias incursiones e inversiones en otros países a manera de diversificar y consolidar su presencia. Una prueba de esto es que en tres años el presidente Xi Jinping ha visitado 10 países de la región, comparado con los 11 que ha visitado Obama. Ante la doble convergencia de un Trump y su administración poco interesados e hostiles a la región, tenemos también una especie de provocación.

Si Estados Unidos interfiere en las esferas tradicionales Chinas, como lo es el tema de Taiwán, China buscará impactar en las zonas de influencia estadunidense. Los vacíos de poder siempre deben ser llenados y China no ha ocultado su interés por ser la nueva gran potencia.

Ésta debe ser también una señal importante para nuestro país. Si los vacíos de poder siempre deben llenarse, es vital encontrar áreas de oportunidad y acción. La historia mexicana es prueba de que el país ha podido responder a épocas oscuras en que se veía amenazado por fuerzas internas y externas. Hay que tener fe en nuestro país y nuestra gente.

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

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