El GTM detecta diversas moléculas hiperveloces en nebulosa “exótica” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

El GTM detecta diversas moléculas hiperveloces en nebulosa “exótica”

Imagen que indica los tipos de moléculas encontradas en la nebulosa llamada “IRAS 16342-3814”.

Mediante el uso del Gran Telescopio Milimétrico (GTM), investigadores del INAOE detectaron una diversidad de moléculas de “gas supersónico” en una nebulosa planetaria que los astrónomos llaman “fuente de agua”.

Ésta es la primera ocasión en la que se detecta en distintas moléculas el gas supersónico proveniente de estos objetos y, de acuerdo con los investigadores de este centro Conacyt,  uno de los aspectos más importantes del descubrimiento es que tampoco se había detectado un flujo extremo de gas así en todas las moléculas contenidas.

Este tipo de avances logrados con el telescopio que se encuentra en la cima del volcán Sierra Negra, en Puebla, a más de 4 mil metros de altura, ayudará a comprender mejor el desarrollo y evolución de las nebulosas planetarias. 

“Las nebulosas planetarias ‘fuente de agua’ son un tipo especial de nebulosa que emite ‘chorros de agua’, revelados por la emisión máser —equivalente al láser, pero en las microondas—“, explica Arturo Gómez Ruiz, catedrático del Conacyt, adscrito al INAOE y líder de este proyecto. 

“Pocas nebulosas planetarias exhiben esta característica tan peculiar y muy pocas han sido estudiadas en su contenido molecular, a pesar de la importancia de estos objetos en el proceso evolutivo de las estrellas”.

Las nebulosas planetarias indican las etapas finales en la vida de una estrella de “talla chica”, como nuestro Sol, o “mediana”. Al descubrirse en el siglo XVIII, las imágenes de los telescopios de aquel entonces las mostraban como nebulosidades parecidas a las imágenes de los planetas gigantes del sistema solar, como Júpiter. Basándose en esa analogía, William Herschel acuñó el término nebulosa planetaria para referirse a estos objetos celestes, aunque posteriormente fue demostrado que nada tenían que ver con los planetas.

OBSERVACIONES. El grupo internacional de astrónomos analizó los datos obtenidos por el GTM, que fue apuntado hacia una nebulosa llamada “IRAS 16342-3814”. Los científicos detectaron moléculas de monóxido de silicio, ácido cianhídrico, monóxido de azufre y monóxido de carbono, moviéndose en un gas supersónico a una velocidad de entre 100 y 300 kilómetros por segundo.

Gómez Ruiz ejemplifica que si el disparo de un arma de fuego es de entre 0.3 hasta 1.8 kilómetros por segundo, los chorros de gas mencionados alcanzarían una velocidad de entre cien y mil veces mayor. “Éstas estarían entre las velocidades más altas detectadas en el gas molecular de objetos astronómicos dentro de nuestra galaxia”, apunta el científico en un comunicado del INAOE. 

El investigador añade que en algunas nebulosas planetarias jóvenes, llamadas también pre o proto-nebulosas planetarias, se conocía la existencia de gas molecular a velocidades extremas, pero en la mayoría de los casos sólo se habían detectado en la molécula de monóxido de carbono. 

De acuerdo con el catedrático Conacyt, sólo en un par de proto-nebulosas planetarias se había confirmado la presencia de gas a velocidades extremas en otras moléculas, tales como monóxido de silicio y ácido cianhídrico. “Sin embargo, lo importante de nuestras observaciones con el GTM radica en que por primera vez este flujo extremo de gas se detecta simultáneamente en todas estas moléculas”. Dado que las moléculas más abundantes fueron monóxido de silicio y monóxido de azufre, los científicos señalan que todo parece indicar que tal flujo es rico en oxígeno, lo cual también es demostrado por primera vez en este tipo de objetos. 

Este prototipo de nebulosa fuente de agua no había sido estudiado en gran detalle en su contenido molecular, con las nuevas observaciones del GTM se ha obtenido una gran cantidad de información. “En particular, es la primera vez que su flujo extremo es detectado en moléculas diferentes al monóxido de carbono”, enfatiza el astrónomo del INAOE.

De acuerdo con el centro Conacyt, las observaciones del descubrimiento no fueron realizadas con la máxima capacidad del GTM y sólo emplearon 32 de los 50 metros de diámetro de su superficie total. “Cuando en el próximo invierno el GTM finalmente opere a su máxima capacidad, se espera que este tipo de descubrimientos se den más rápidamente, incrementando con ello el impacto científico del telescopio y su liderazgo mundial en la astronomía milimétrica”.

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