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Muros y aranceles perjudican a empresas y trabajadores: Casa Blanca

Foto: Archivo

La Casa Blanca reiteró hoy sus críticas al plan de Donald Trump para construir muros y castigar a automotrices, al señalar que no es una política inteligente porque las barreras son perjudiciales para empresas y trabajadores.

Trump amenazó con aranceles a la japonesa Toyota por fabricar autos en México y exportarlos a Estados Unidos, y dijo que buscará el reembolso por el pago del muro fronterizo durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Tratar de levantar muros para dejar fuera algunos aspectos de la cadena global de abasto producidos por esa cadena global, solo tendrá un impacto perjudicial para la industria y para los trabajadores”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Desde su campaña presidencial, Trump señaló a empresas como Ford por sus planes de ampliar su planta productiva en México, y amenazó con imponer aranceles de hasta 35 por ciento a las exportaciones de países como México y China.

“El presidente (Barack Obama) no cree que ese sea un enfoque inteligente”, sino que lo mejor sería buscar que las empresas estadunidenses compitan en un terreno parejo de juego, explicó el portavoz presidencial.

Earnest agregó que “esa es exactamente la estrategia que el presidente Obama implementó en relación con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). El presidente electo Trump quiere hacerlo de otra manera y veremos si funciona”, apuntó.

Un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE) sostiene que Estados Unidos podría caer en una recesión si Trump cumple sus promesas de abandonar acuerdos como el TLCAN o imponer aranceles punitivos a importaciones de China y México.

“Si son implementadas, estas propuestas provocarían represalias de los socios comerciales de Estados Unidos, desencadenando una guerra comercial que enviaría a los Estados Unidos a una recesión y costaría el empleo a millones de estadunidenses”, advirtió el PIIE.

Durante su campaña presidencial, Trump insistió en diversos foros su interés en renegociar el acuerdo o abandonarlo en caso de una negociación insatisfactoria.

México expresó su anuencia a modernizar el acuerdo vigente desde 1994 y Canadá asumió una posición similar.

 

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