C.C.P. Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía

Arturo Maximiliano García

Usted no ha sido una de las caras más vistas ni voces más escuchadas durante estos días de explicaciones mediáticas y reclamos públicos, pero la Secretaría a su cargo lleva, al menos en el papel, la política energética de este país. La razón para dejarlo fuera de la vocería de ese delicado tema podría deberse a que se busca a toda costa deslindar a la reforma energética de esa impopular decisión.

La reforma energética nació como un gran éxito, obra maestra de la actual administración, fruto de un histórico trabajo de consenso político y aplaudida por los organismos representantes de la vida productiva del país.  Sin embargo hoy va de ser una papa caliente, para los opositores que impulsaron su aprobación, a un trofeo del ejecutivo, en una cristalería donde quieren conservarla impoluta, al margen del malestar social.

En el reciente mensaje del Presidente Peña Nieto, éste dijo que era importante subrayar que el ajuste en el precio de las gasolinas no se debe a la reforma energética, misma línea discursiva manejada en las entrevistas por el Secretario de Hacienda José Antonio Meade y el Director de PEMEX José Antonio González Anaya.

Le pregunto señor secretario, si en realidad no es la reforma energética la causa de la liberalización de precios y por ende de la eliminación del subsidio.  ¿Se entendería dejar los precios de la gasolina al vaivén de la oferta y demanda internacional, sin la reforma energética que abrió el sector a particulares nacionales y extranjeros? ¿Sin esta presión, que puede resultar positiva en el futuro, se hubiera eliminado el subsidio? Me parece que no y por eso es que la reforma energética sí es la causante del gasolinazo.

Pareciera que nadie quiere decir lo obvio, que la reforma energética, la de los miles de spots triunfalistas, pudiera rendir frutos a mediano plazo si existe competencia y los precios internacionales del petróleo lo permiten, pero que en lo inmediato es dolorosa y genera inflación.  Esto no implica que falló, sólo reconocer su naturaleza y efectos de corto y mediano plazo.

En el mismo mensaje el Presidente señaló que el gobierno pasado quemó literalmente dinero al continuar con el subsidio, pero no repararon sus asesores en hacer un ejercicio de análisis y encontrar que los principales colaboradores en materia económica, de ingresos y energética del Presidente Calderón son hoy los mismos que tiene Peña Nieto. José Antonio Meade fue subsecretario de ingresos, Secretario de Energía y Secretario de Hacienda con Felipe Calderón, puesto que hoy ocupa de nuevo en este gobierno. José Antonio González Anaya fue subsecretario de ingresos con Calderón y hoy es Director de Pemex. ¿Si la reforma energética no fue el detonante del gasolinazo sino las finanzas públicas, entonces estos funcionarios no hicieron antes su trabajo eliminando el subsidio y ahora están remediando el error?

La reforma energética debe mantenerse libre de toda responsabilidad, parece ser la indicación casi inexplicable, pasando por encima de la trayectoria de excelentes economistas y una vez más sobre la popularidad del Presidente, quien decidió asumir la responsabilidad y no compartir el desgaste, ni siquiera con la oposición que en otro momento sí asumió parte del mérito de su aprobación. No hay de que preocuparse señor Secretario, la reforma está intacta, nada más ella.

maximilianogarciap@gmail.com

@maximilianogp

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