Arrobado con la resma - Carlos Alberto Patiño | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Arrobado con la resma | La Crónica de Hoy

Arrobado con la resma

Carlos Alberto Patiño

El símbolo arroba (@) no se inventó con la computación ni servía para tratar de esconder el género de las palabras en pos de la corrección política.

Quienes estudiamos aritmética en el libro del cubano Aurelio Baldor (Aritmética teórico práctica) —el que tenía en la portada un tigre dientes de sable acechando a dos sapiens que realizaban un trueque— sabemos que la arroba es una unidad de medida que equivale a 11.5 kilogramos o 25 libras, según asienta el texto del matemático. Y es la cuarta parte de un quintal, medida que representa 100 libras (aproximadamente 46 kilos), aunque también existe el quintal métrico que vale 100 kilos.

Arrobar es pesar en arrobas, pero también es embelesar, cautivar los sentidos, como en el arrobo o arrobamiento, que es entrar en éxtasis.

Todas estas unidades de medición corresponden al peso.

Entre las medidas de longitud ya en desuso están la vara y la legua.

La última contiene 5 mil varas y originalmente correspondía a la distancia que un hombre podía recorrer en una hora, más o menos cuatro kilómetros. La vara mide tres pies. Las botas que pulgarcito le robó al ogro eran las de Siete Leguas, pues es la distancia que recorrían en una zancada.

El codo es la unidad de medida que usó Noé para construir el arca según las instrucciones del mismísimo Yahvé: Trescientos codos de longitud por 50 codos de ancho. Es decir que era una caja oblonga. Su altura era de 30 codos de alto (Génesis 6:15). La correspondencia en sistema decimal es 150 metros de largo por 25 metros de ancho y 15 de alto. El codo tiene una longitud aproximada de entre 41 y 45 centímetros.

Una caballería es medida de superficie equivalente a poco más de mil 800 m2. Un estadio podía equivaler, el olímpico, a 185 metros; el grande, a 222 y medio; el macedonio, a 210; el pítico a 148.5; y el inglés (furlong), a 201 metros.

Otra medida de longitud relacionada con el cuerpo, es la cuarta, que corresponde a la distancia entre el meñique y el pulgar. Como no todas las manos son iguales la medida varía entre 15 y 20 centímetros. También se le conoce como palmo. En música, una cuarta es el intervalo de cuatro grados entre dos notas de la escala musical.

Entre las medidas tradicionales está la resma que sirve para calcular cantidades de papel. Una resma contiene 20 manos y una mano son cinco cuadernillos. El cuadernillo contiene cinco pliegos. Así, la resma equivale a 500 pliegos de papel. Suena a un antiguo impresor estimando las hojas para la edición de El Quijote.

La gruesa sirve para contar unidades, no sólo de papel sino de cualquier cosa.

Una gruesa representa doce docenas. De lápices, de peras, de cohetes prohibidos, de canicas…: 144 ejemplares de lo que sea.

Dice la Wikipedia que “En arquería de competición olímpica, se lanzan, en dos jornadas, un total de 144 flechas.”

Doce gruesas hacen una gran gruesa (12×144=1728).

El jornal es la medida que correspondía a la superficie de terreno arada en un día (cuando no había tractores). Es, de igual manera, el trabajo que se realiza en una jornada y el pago por ese periodo laboral.

En la descripción que en su segunda Carta de Relación hace Hernán Cortés de Tenochtitlán, consigna una curiosa referencia a las magnitudes. “Esta gran ciudad de Temixtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cual quiera parte que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba”.

La lanza jineta mide cuatro metros de largo. Ignoro la medida de Sevilla y Córdoba, la de entonces y la de ahora.

Los lectores de Tolstoi, Chejov o Dostoievski se habrán encontrado con distancias medidas en verstas. Son mil 67 metros.

Para los lectores de Emilio Salgari no es extraña la palabra braza que mide profundidades marinas. Representa la longitud de dos brazos extendidos, aproximadamente dos metros.

Un metro, consigna el DLE, es “1. m. Unidad de longitud del sistema internacional, que originalmente se estableció como la diezmillonésima (10−7) parte del cuadrante del meridiano terrestre, y hoy, con más precisión, se define como la longitud del trayecto recorrido en el vacío por la luz durante un tiempo de 1/299 792 458 de segundo. (Símb. m).”

De 1896 a 1960, se utilizó el Metro patrón como referencia para la unidad de medida. Era una barra de platino e iridio depositada en el sótano de la Oficina de Pesos y Medidas en Sèvres, en las afueras de París.

Fue Benito Juárez quien decretó en 1861 el uso del Sistema Métrico Decimal en nuestro país.

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Regaños. Oído en un canal de televisión: “El super bowl nunca estuvo tan cerca” ¿Nunca? Me parece que cada vez que se produce ese evento deportivo está más cerca que el día anterior, la hora previa, el minuto que antecede.

Y ya que uso el adjetivo previo, repito que no es adverbio. Siempre requiere un sustantivo al cual modificar. Lo recuerdo porque en el portal Aristegui noticias cabecearon: “«La gente fue engañada, previo al gasolinazo»: Noroña (Video)”. Antes es la palabra adecuada.

En el portal de noticias López-Dóriga Digital y en otros medios anuncian “Identifican nuevo órgano en el cuerpo humano”.

¿Qué tan nuevo? ¿Como de 2.5 millones de años, que son los que se le calculan al género homo? El mesenterio ya estaba ahí, así que difícilmente es algo nuevo. Quizá lo que se quiere decir es que se descubrieron funciones en esa parte del cuerpo que no se conocían. Quizá haya que destacar que se reclasifica al mesenterio como órgano, pero de novedad no hay nada, ningún “nuevo” órgano le brotó a los humanos.

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A El Arca de Arena se dirigió Francisco Báez para aclarar, con un espíritu no alejado del de El Bronco quitándoles a los niños la ilusión de Santa Claus, que lo que llevan las cigüeñas a los nidos de las cigüeñas son gusanos y otros bichos.

Yo sabía que Marielena Hoyo no fallaría. Los polluelos de las cigüeñas son los cigoñinos. Ramiro Martínez y Eduardo Morales también dieron la respuesta.

Bertha Hernández nos ilustra. “En la novela El capitán Fracasa (Capitain Fracasse), de Théofile Gautier, el protagonista es el barón de Sigognac, a quien uno de sus contrincantes insulta llamándolo ‘cigoñino’”

Ahora El Arca, emocionada con las mesuras, pide el verbo que describe la acción de medir versos.

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@caralpat

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