¿La cuarta revolución?

Rafael García Garza

SORPRESAS Y MALAS NOTICIAS

Termina el año 2016 plagado de sorpresas y noticias que inquietan a todos. Los yihadistas con sus manifestaciones violentas; los ingleses que salen de la Unión Europea; los norteamericanos que eligen para gobernar Estados Unidos a un personaje no sólo violento sino escaso de valores humanos y sociales; los norcoreanos que continúan amenazando con más ensayos nucleares; la migración que se califica como un problema mundial; China que se pronuncia por el libre comercio internacional y Rusia que es señalado como hackeador del sistema norteamericano de inteligencia.

En México el 2016 se distinguió por la inseguridad y la creciente actividad de los grupos delictivos, especialmente los narcotraficantes; las denuncias por corrupción de gobernantes y funcionarios; los aumentos obligados a los combustibles debido a la baja del peso mexicano; los actos de saqueo y el intento de crear pánico en la población, que sumados a todos los problemas cotidianos de transporte, contaminación y alza del costo de la vida, generaron, no sólo un malestar social, sino un desánimo contagioso cuyo receptor inmediato es el Gobierno y justo o no, el Presidente de la República. La percepción, que no realidad, es que todo está mal y el culpable es el mal gobierno, sumando a esto la deformación mexicana de libertad por libertinaje y derechos humanos sí, pero sólo para los delincuentes.

 

DESPRECIO A LOS POLÍTICOS

La política y los políticos, no sólo en México, sino en muchos otros países, son menospreciados por los ciudadanos y en algunos casos hasta despreciados. Por ello, aparecen cómicos que ganan una elección presidencial (Guatemala), matones confesos que han sido electos por su fama pública (Filipinas) y algunos, llamados independientes que al gobernar decepcionan a sus electores.

Ante este panorama, en el ámbito internacional se cuestiona la vigencia de la democracia. Los tratadistas expertos en las doctrinas políticas se preguntan dónde falla el sistema democrático y hasta dónde es posible mantener satisfactores sociales adecuados. Se analiza desde el antiguo pensamiento de Platón, en su famoso tratado La República —cuando dice que le preocupaba que las masas se movieran por la emoción en lugar de la razón, y por sus propios intereses a corto plazo en lugar de por la sabiduría de largo plazo. Esto daría paso a que la democracia se volvería teatrocracia, con hordas vulgares mirando embobadas a los políticos profesionales en el escenario y votando a favor de quienes tienen mejor discurso y hacen las más jugosas promesas—, hasta los problemas actuales de creciente falta de credibilidad en los gobernantes y dificultades para conservar una vida democrática justa y ordenada.

 

INDIVIDUALISMO VS LO SOCIAL

En los Estados Unidos, autollamado líder de la democracia, sus habitantes también manifiestan un desgano por los asuntos de Estado y en lo único que están todos de acuerdo es que su sistema político es un desastre, cada día más costoso. A la pregunta ¿por qué? los analistas responden que su democracia es demasiado democrática lo que la hace propensa a que las emociones, a que se refería Platón, prevalezcan sobre la razón. En el pasado reciente las diferencias entre republicanos y demócratas, llevaron al Gobierno en dos ocasiones a la suspensión de pagos, creando una crisis mundial y un trastorno serio en la ciudadanía norteamericana, en un claro ejemplo de que los intereses particulares y de grupos económicos privilegiados tienen más peso que los de la nación.

En Europa, la democracia, que se inició como un proyecto de elites, no ha logrado su perfección y su mayor expresión es el Parlamento Europeo, que en un acto poco democrático, pero sí técnico, adoptó al euro como moneda común, con el acuerdo de los líderes de los países más poderosos de Europa en 1999. Los parlamentos, en muchas ocasiones ridiculizan a la democracia europea, ya que se han convertido en foros de partidos débiles, en desuso y en muchas ocasiones sólo de protesta.

En este orden de ideas surge el fenómeno Chino, con el país más poblado de la tierra, más de mil trecientos millones de habitantes, con una civilización milenaria, de las más antiguas del mundo, que ha pasado de ser gobernado por dinastías a una dictadura y posteriormente a un gobierno comunista encabezado por su líder Mao Tse-tung, despreciado por occidente pero idolatrado por los chinos, hasta llegar a las reformas estructurales iniciadas en 1976, que han permitido se ubique como una de las primeras economías mundiales. China es actualmente, el país con mayores exportaciones en el mundo y el mayor tenedor de deuda de los Estados Unidos. Está considerado como ejemplo en la reducción de la pobreza, sus universidades y sistema educativo también lo colocan a la vanguardia mundial. China ha experimentado una rara mezcla de capitalismo de Estado, sin perder la integración social comunista.

La inconformidad social no es privativa de México, es un fenómeno internacional, donde importan más los asuntos individuales que los colectivos, donde prevalece el materialismo sobre los valores, alimentado y contagiado por la rápida y constante transformación tecnológica y de comunicaciones que se expande segundo a segundo en celulares, computadoras, tabletas y todos los aparatos móviles existentes.

El llamado paternalismo democrático, se mezcla con este fenómeno de constante reclamo e inconformidad. En los países con un régimen autoritario, la sociedad reconoce con más facilidad lo que está prohibido que lo que está permitido, tiene mayor conciencia de sus obligaciones que de sus derechos, pero sin embargo, exigen y luchan por nuevas libertades. En las democracias modernas hasta las obligaciones se cuestionan y con frecuencia, como decía Platón, las exigencias sociales son más emocionales que apegadas a la razón.

 

ECONOMÍA Y MEDIO AMBIENTE

Los economistas por su parte analizan una nueva vía para el desarrollo económico y nuevas fórmulas para una distribución más equitativa de la riqueza. Los fenómenos de escaso crecimiento económico o inflación, frecuentemente no son aislados, se generan como consecuencia de las decisiones de las grandes potencias económicas debido a la creciente dependencia en la globalización.

 Los problemas derivados de la contaminación y destrucción de la naturaleza son un reto urgente para todos los gobiernos; hasta la fecha se han enfrentado para su solución con acuerdos que pocas veces llegan a convertirse en acciones eficientes. Pekín es una muestra real de la contaminación urbana, la Ciudad de México y ahora Madrid y París. Los mares, los lagos y todo el entorno natural están en peligro de manera irreversible.

 

EL NUEVO RETO

La pregunta es: ¿los sistemas de gobierno deben cambiar? Los mecanismos económicos deben reformarse para lograr un mayor equilibrio y bienestar social, es necesaria, en verdad, una nueva revolución mundial que priorice, en la globalización, los intereses y aspiraciones de las sociedades y logre mayor armonía mundial, como lo sostienen analistas políticos internacionales.

En respuesta a las crisis anteriores, dicen los tratadistas, ha habido tres grandes revoluciones, que han creado al Estado-Nación, el Estado Liberal y el Estado del Bienestar, pero actualmente, aseguran, estamos en el inicio de una cuarta revolución, donde el modelo occidental perderá fuerza.

El modelo chino con su capitalismo de Estado, donde las libertades individuales se achican y las obligaciones se incrementan, donde el Gobierno mantiene la propiedad y manejo de las empresas estratégicas y donde la modernización autoritaria ha provocado un notable periodo de desarrollo, ¿será parte de la cuarta revolución?

El reto es saber qué valores políticos triunfarán en este siglo XXI, si los de la democracia y la libertad o los autoritarios que privilegian el orden y el control.

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