Ciudad

Caen propinas en gasolineras; aumentan las agresiones

Trabajadores acusan que faltan protocolos de seguridad en las estaciones de servicio

En la última semana, Carlos Rosas ha visto menos dinero en su cartera.

El despachador de una gasolinera en la colonia Álamos dice que ha recibido 40 por ciento menos de propina tras el incremento de la gasolina.

“La gente está enojada con nosotros y nosotros no tenemos la culpa”, soltó.

El hombre de unos 45 años tiene un semblante de preocupación, no sabe cómo acabarán sus finanzas al terminar la quincena, con la que sostiene a tres hijos.

Carlos dijo que, en un buen día, puede obtener hasta 250 pesos en propinas, pero ahora apenas raya los 150 pesos.

Esta mañana, el despachador está a la espera de algún cliente. Han transcurrido algunos minutos desde que empezó la conversación y no aparece ninguno. El día está flojo y no tiene claro si mejorará.

“A esta hora ya hay muchos carros, pero hoy no. Mucha gente está enojada y llenó sus tanques antes de que aumentaran la gasolina. Ahorita no están viniendo”, advirtió.

Según Carlos, la gente tampoco tiene empatía de que la decisión del alza no la tomaron los trabajadores, sino el gobierno. “A él que le reclamen”, expresó.

Carlos responde las interrogantes sin mirar a los ojos. Fija su mirada en la calle, a la expectativa de que alguien llegue.

¿Lo han insultado?– se le preguntó.

–Mucho. Me reclaman de por qué estoy aquí, que debería renunciar para demostrar mi enojo y mostrar solidaridad. Pero ni modo que renuncie, no puedo quedarme sin trabajo- contestó seriamente.

Además de los reclamos ciudadanos, Carlos y sus compañeros carecen de un protocolo de seguridad ante actos vandálicos.

“Sólo nos han dicho que si hay problemas, nos metamos a la sala y no salgamos”, señaló.

Esta tarde es probable que la gasolinera cierre para evitar lidiar con los vándalos y los opositores del incremento.

Carlos tiene un horario de trabajo demandante. Debe llegar a las 6 de la mañana y su horario de salida, en teoría, es a las 2 de la tarde.

Pero el dueño constantemente pide a los empleados doblar turnos, por lo que regresa a su casa hasta las 10 de la noche.

Antes de concluir la plática, Carlos pide a las personas que no dejen de ser amables, al menos.
“Nosotros no tenemos la culpa. Nosotros también somos afectados de la decisión. No se desquiten con nosotros”.

 

"A esta hora ya hay muchos carros, pero hoy no. Mucha gente está enojada y llenó sus tanques antes de que aumentaran la gasolina. Ahorita no están viniendo”"

Imprimir