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Advertencia: aquí el pueblo hace justicia por propia mano

Un fenómeno, oculto detrás los llamativos saqueos a tiendas y negocios, comienza a surgir: los métodos para autoprotegerse. El área mexiquense que registró los saqueos más violentos no escapa a esto

Tras los actos vandálicos suscitados en Acolman, Estado de México, en el marco de las protestas contra el aumento a los costos de la gasolina, los pobladores de la zona reactivaron un grupo de autodefensa que había sido creado luego de un notable incremento de robos y secuestros en la zona.

La seguridad del municipio se ha visto redoblada por los propios habitantes, por lo que en el afán de protegerse han llegado a aislarse.

Los lugareños establecieron que cualquier persona ajena a la comunidad que permanezca por más de 10 minutos será tratado como sospechoso.

De esta manera, Acolman fue una de las localidades menos afectadas después de las declaraciones realizadas por el Presidente de la República.

PROTOCOLO. En cada una de las esquinas del pueblo de Tepexpan se pueden ver colgadas lonas que advierten que los delincuentes serán linchados.

“¡Vecinos Unidos! Cualquier auto o persona ajena que permanezca por más de 10 minutos, se tomará como sospechosa. Se activarán las alarmas vecinales y se dará parte a las autoridades. Si los agarramos, los vecinos haremos justicia por nuestra propia mano”, se alcanza a leer.

Los habitantes de este pueblo acordaron instalar en sus hogares una alarma vecinal, con esta medida buscan alertar a sus vecinos de cualquier posible robo, sólo así podrán cuidarse entre ellos y apoyar a quien lo necesite.

“Entre nosotros nos ayudamos porque la policía no llega y se van los rateros, algunos sí tienen armas y escopetas, otros salimos con nuestros machetes o palos y si los agarramos que Dios los agarre confesados”, dijo Apolinar Juárez, un habitante de Tepexpan, mientras mostraba cómo utilizar el machete en caso de ser necesario.

En otros pueblos como Santa Catarina, Granjas Familiares o Cuanalán, las campanas de sus iglesias son las que alertan en los pueblos que algo está ocurriendo, “ya sabemos que las campanadas de un difunto son lentas. En cambio cuando inicia la misa son dos campanadas seguidas y unos cuantos segundos de descanso entre ellas. Si algo está pasando las campanadas son seguidas sin descanso, esas, son las campanadas de alerta”, explicaba Fernando Ávila señalando el campanario de la parroquia. 

GASOLINAZO. La buena organización de los pobladores de Cuanalán hizo que tanto sus comercios como las viviendas no se vieran afectadas por el vandalismo luego de que se anunciara el aumento a los hidrocarburos.

“Desde el 31 de diciembre llegaban algunos jóvenes a las tiendas y nos alertaban de que habría grupos listos para robar y quemar las gasolineras, desde ahí mi esposo y mis vecinos se pusieron de acuerdo”, comentó María atrás del mostrador de su tienda.

Desde un principio, los vecinos bloquearon las entradas a su pueblo, con ello evitaron la entrada de los encapuchados.

Cerraron las calles con camiones, carros y piedras, si alguien quería acceder debía acreditar con una identificación que su hogar se encontraba ahí, de no ser así simplemente no podía pasar. 

Sin embargo, un camión sí burló los bloqueos de los pobladores y terminaron incendiando completamente el vehículo. 

“Aquí nunca hemos permitido que nos roben, quisieron pasar y los incendiamos, nosotros no nos tentamos el corazón porque cuidamos a nuestras familias”, explicó Avelino Rodríguez, habitante de Cuanalán.

COMERCIOS. Algunos locatarios prefirieron no abrir para evitar bajas en su mercancía, pero la mayoría no se preocupaba en lo absoluto, pues saben que ante cualquier altercado, los vecinos los socorrerán 

“Me traje un bate de mi hijo por si llegaban antes o algo, pero con los establecimientos pequeños no se metieron, estamos alerta pero cuando es un asalto o algo parecido, ahí es cuando nos juntamos y hacemos lo que sea para que no se les ocurra venir aquí”, platicó Raúl Sánchez quien trabaja en una tienda de abarrotes en Tepexpan. 

Por otra parte, Yeraldin Arellano contó que cerró hasta que vio cuando incendiaban las llantas, pues su expendio de cerveza se encuentra frente a una de las gasolineras tomadas.

“Yo ni me preocupé, porque todos me conocen y cualquier cosa sé que nos cuidamos entre todos, ya cuando vi que prendían fuego cerré”, comentó.

La ruta número 78 de combis, que va de Ecatepec a Teotihuacán, siempre viaja con palos o tubos para defenderse, los choferes están en constante comunicación y cuando sucede algo, van en apoyo a los compañeros que lo necesitan para que nadie se “pase de lanza”

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