Diferencias entre Navidad y Epifanía

Carlos Villa Roiz

Con la celebración de la Epifanía, también conocida en el calendario litúrgico latino como la fiesta de los Reyes Magos, culmina el ciclo de la Navidad que incluyó los cuatro domingos del Adviento que anteceden al 25 de diciembre, de modo que ahora se procederá al tiempo Ordinario de la Iglesia católica que se caracteriza porque el sacerdote utiliza ornamentos de color verde.
Pero si la Navidad tiene mayor importancia para los cristianos de Occidente, la Epifanía es la gran fiesta decembrina para los cristianos de Oriente que en lo litúrgico, aún siguen al calendario Juliano que estableció en el año 46 a. C. el emperador Julio César, y por lo mismo, la Iglesia ortodoxa y las católicas de rito bizantino, celebraron el nacimiento de Jesús el 6 de enero con un ayuno y el 7 de enero con una solemne misa.
El gran parteaguas en estas celebraciones tuvo lugar en el año 1582, cuando entró en vigor en la Iglesia de Occidente y de manera paulatina el calendario gregoriano, que promovió el Papa Gregorio XIII con el apoyo de varios matemáticos y físicos, para hacer ajustes que permitieran apegarse de manera científica a las rigurosas celebraciones litúrgicas como la Pascua y la Navidad, que se determinan de acuerdo a los movimientos del sol y de la luna.
Tanto la Navidad como la Epifanía remiten a los fieles a la misma escena del nacimiento de Jesús, aunque hacen referencia a distintos evangelios, pues el único que habla de los magos de oriente es San Mateo. La palabra epifanía significa del griego manifestación, es decir, hace referencia al Nacimiento como un momento en que Jesús se dio a conocer.
Desde esa óptica, la Iglesia celebra tres epifanías: la primera ante los magos de oriente, la segunda en el Río Jordán cuando Jesús fue bautizado y apareció el Espíritu Santo en forma de paloma, y la tercera, durante las bodas de Caná.
A partir de la Edad Media, la Epifanía comenzó a ser llamada de los Reyes Magos, aunque en realidad ellos no fueron monarcas sino hombres sabios que pertenecían a una casta sacerdotal persa. La tradición de que fueron reyes parte del Salmo 72 que dice: “Los reyes de Occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones”.
San León Magno, a partir del siglo IV, empezó a hablar de que fueron tres magos debido a que eran tres los obsequios que entregaron a la Sagrada Familia: oro, incienso y mirra, pero desde las representaciones pictóricas más antiguas, llegan a aparecen 2, 3, 4, 6 y hasta 8 magos. La obra más antigua que se conoce sobre el tema data del segundo siglo y se encuentra en un arco de la capilla griega de las catacumbas romanas de santa Priscila.
Los nombres de los magos: Melchor, Gaspar y Baltazar aparecen en los evangelios apócrifos y fue Veda el inglés Venerable quien comenzó a divulgar esta tradición entre los siglos VII y VIII. En cuanto al color de la piel de los magos y sus medios de transporte, fueron los artistas de distintos siglos quienes inventaron lo del elefante, camello y caballo, queriendo simbolizar las distintas razas.
Otro punto relevante es la estrella que guió a los magos y que de acuerdo a estudios astronómicos, parece que se trató de una conjunción entre Saturno y Júpiter en la constelación de Piscis, aunque no se descarta la posibilidad de que haya sido un cometa.

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