El divorcio, las fiestas de fin de año y la educación

Maria Elena Álvarez de Vicencio

-¿Y tus hijos? -Le preguntaron al llegar a la reunión- de Navidad, -“Les tocaba ir con su papá; el Año Nuevo lo pasarán conmigo”.

Cada vez es más frecuente escuchar frases como éstas en todo tipo de reuniones, lo cual se  debe a que el divorcio aumenta  en forma  exponencial y por otra parte, decrecen los matrimonios y se multiplican  los nacimientos que llegan a madres solas, que por sí mismas los atenderán, o en gran medida, con el apoyo de las abuelas.

Esta realidad  transforma radicalmente la vida de la sociedad, pero ni la sociedad, ni los gobiernos han tomado las medidas necesarias para responder al cambio. Todavía hay escuelas que se niegan a recibir  alumnos con padres separados. La Iglesia Católica ha flexibilizado la posición que anteriormente tenía, pero tampoco ha emprendido acciones  para reconducir las nuevas realidades.

La familia ha sido la base de la sociedad y de su fortaleza ha dependido el desarrollo de  la misma, el que esta unidad básica se vea afectada, lesiona a la  sociedad  entera y obliga a todos a obrar en consecuencia.

Se insiste en eliminar la violencia entre la pareja, pero todavía no es suficiente. Actualmente ha disminuido la difusión del tema en los medios de comunicación  y la violencia intrafamiliar sigue siendo un problema de gran preocupación.

Al tratarse de hechos cuyos efectos recaen sobre toda la sociedad, las políticas públicas de los gobiernos, federal y locales tendrían que ser dirigidas para responder a su solución. Las escuelas de tiempo completo no han aumentado y son indispensables  por lo que deben tener prioridad en los presupuestos.  Se requiere incluir estos temas en los  textos de educación básica para que los niños comprendan la función de la familia, participen en su estabilidad y puedan salir menos afectados en los casos de violencia o separación de los padres.

La formación a las parejas antes y después de concertar las uniones, se hace necesaria y actualmente no se han impulsado las escuelas para padres que en cada institución de educación básica debieran existir.

Los medios masivos de comunicación podrían tener gran influencia sobre los temas  familiares como la violencia,  el divorcio y sus efectos, si se utilizan de tal manera que puedan llegar a todos los estratos sociales. Podrían ser cápsulas informativas; vivencias en las TV Novelas, ahora en Las Series o como concursos para que los participantes desarrollen temas alusivos o publiquen experiencias vividas, etc. Se podría dedicar a este propósito parte del tiempo oficial del gobierno ya que es un problema prioritario para la nación.

La familia no sólo es la célula básica de la sociedad como eje conformador de los pueblos, sino que es el centro de formación de las personas, es en la familia donde se aprenden los valores, ya que según los estudiosos, los principios rectores morales  y éticos se fijan en los primeros cinco años de vida. En la adolescencia se podrán reorientar,  según los ejemplos personales con quienes tengan contacto, pero, llegando la vida adulta reaparecen los valores recibidos en los primeros años, por lo que si queremos una sociedad sin violencia, con ética y con solidaridad, requerimos tener familias que sean capaces de trasmitir estos valores en sus hijos, especialmente en los primeros años de existencia.

 Actualmente tenemos el reto de formar y  reorientar a tantos niños y jóvenes que no lo  han sido por carecer de una familia. Estos temas deberán ser considerados en este nuevo año, tanto en el  programa educativo como en la capacitación de los docentes.

melenavicencio@hotmail.com

 

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