Proliferación de especies invasoras, síntoma de pérdida de biodiversidad | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Proliferación de especies invasoras, síntoma de pérdida de biodiversidad

Morelia Camacho obtuvo una de las Becas para las Mujeres en la Ciencia L´Oréal-Unesco-Conacyt-AMC 2016.

Investigadores de la UNAM estudian las afectaciones de la catarina asiática (Harmonia axyridis), especie invasora que fue introducida al país para el control de plagas, pero la cual se habría salido de “control” biológico.

El estudio es encabezado por Morelia Camacho Cervantes, ganadora de una de las Becas para las Mujeres en la Ciencia L´Oréal-Unesco-Conacyt-AMC 2016, quien refiere que si bien no se sabe cómo es el impacto de esta especie en los sistemas ecológicos del país, sí se tiene registro de ella en varios estados.

La joven investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, Campus Morelia, explica que cuando una especie exótica invasora llega a un nuevo ambiente, puede desplazar a las especies nativas, si bien porque compite con ellas o las depreda.

En el caso de la catarina asiática, o arlequín, se desconoce su comportamiento e interacción con especies nativas, por ello su estudio busca evaluar las relaciones que establece la H. axyridis con tres catarinas nativas presentes en el centro del territorio mexicano.

La catarina asiática, o arlequín, fue introducida en el continente americano para controlar la presencia de pulgones en cultivos argentinos. Sin embargo, sus altos índices de fertilidad, su rápido desarrollo y su dieta, que además de pulgones incluye a otras catarinas, la han convertido en una especie invasora en más de 60 países, incluyendo México.

En nuestro país esta especie fue introducida como agente de control biológico en los estados de Chihuahua, Colima y Yucatán, aunque hay registro de que se encuentra en varios estados, entre ellos Michoacán. La investigadora y su grupo de trabajo han colectado información sobre la distribución de la catarina, así como de su desarrollo y capacidad de reproducción. La siguiente etapa de la investigación es registrar la presencia o la ausencia de las tres especies de catarinas mexicanas y de la catarina arlequín en jardines urbanos de la ciudad de Morelia, Michoacán, y en campos agrícolas, y así evaluar su diversidad. El objetivo es comparar la comunidad que se forma cuando la especie invasora no está y cuando sí. La científica universitaria, la más joven en obtener la Beca para las Mujeres en la Ciencia, puntualiza en entrevista la importancia de conocer el efecto de este tipo de especies invasoras en los ecosistemas. “Las  invasoras generan una homogenización de las especies, lo que significa que comienza a desaparecer la biodiversidad. Si antes teníamos, por ejemplo, cinco especies de catarinas, la llegada de una especie invasora, resistente, voraz y adaptada a los cambios climáticos puede disminuir a las nativas y las diezman, o quizá la especie permanezca, pero con menor número de individuos”.

EQUIDAD DE GÉNERO. Las Becas para las Mujeres en la Ciencia L´Oréal-Unesco-Conacyt-AMC son una versión local del galardón internacional que se otorga a científicas consolidadas anualmente. Hasta el momento, seis mexicanas han sido galardonadas con este reconocimiento, entre ellas Ana María López Colomé, Susana Charretón y Silvia Torres. El año pasado la doctora María del Rocío Vega Frutis, de la Universidad Autónoma de Nayarit, obtuvo esta beca internacional; en 2015 la científica ganó la beca L´Oréal-Unesco-Conacyt-AMC.

El propósito del reconocimiento es destacar la labor de las científicas, pero en su versión nacional tiene la característica de otorgarse a jóvenes. Esto no sólo es importante para mejorar la equidad de género y dar visibilidad a sus investigaciones, sino además para invertir en sus estudios en una etapa clave de sus carreras, que es cuando más necesitan apoyo para consolidarse.

Morelia Camacho señala que a lo largo de su corta carrera científica no ha enfrentado grandes retos de equidad de género, puesto que la cultura en ese aspecto ha avanzado más de lo que a muchas de sus compañeras vivieron generaciones atrás. “Es quizá por mi edad (26 años), apenas estoy comenzando”.

Añade que es entre los 25 y 35 años cuando muchas mujeres deciden formar una familia, lo cual significa un reto: balancear la vida familiar con la profesional.

Morelia Camacho es quizá una de las jóvenes científicas que ya viven este cambio en la equidad de género, la cual ha ido permeando más la vida académica y universitaria que en otros sectores sociales.

“El escenario cambia, la ciencia ya no es sólo un club de hombres. Iniciativas como las becas L’ Oréal y otras más impactan positivamente en nuestro ámbito laboral. Hace algunos meses, en una reunión de la Academia Mexicana de Ciencias se congregó a investigadores consolidados y a jóvenes investigadores. En el primer grupo había pocas mujeres, sin embargo, en el segundo representábamos la mitad de éste”.

Para la científica haber obtenido la Beca para Mujeres en la Ciencia es un gran impulso, tanto en lo emocional como en lo profesional. “Es muy importante que reconozcan tu trabajo, más aún con premios tan prestigiosos como éste, el cual además tiene implicaciones para mis opciones laborales en el futuro”.

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