Avances sustanciales

Israel Betanzos

El año que inicia representa un escenario de nuevos retos para los diputados que integramos la séptima Legislatura de la ALDF, en la definición y expedición de las leyes específicas con las que se concretará la reforma constitucional de la Ciudad de México.

Acorde a los tiempos establecidos, aprobaremos la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, las leyes orgánicas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y las facultades y funciones administrativas de las nuevas alcaldías.

El año que terminó significó grandes avances en la aprobación de leyes que beneficiarán a la colectividad, en materia de transparencia y rendición de cuentas, asistencia social, seguridad, equidad de género y movilidad en la ciudad.

Significó además la tangible oportunidad de transformar nuestra ciudad en una nueva entidad, con su propio andamiaje jurídico, a partir de la promulgación de la reforma política y de la creación por parte de la Asamblea Constituyente, de su Constitución Política, en un proceso sin precedentes en nuestra historia.

Los integrantes de este órgano tienen en sus manos la enorme responsabilidad de redactar una Constitución que conserve en sus preceptos el espíritu social vanguardista, que ha caracterizado a la Ciudad de México.

La aprobación del uso de la mariguana con fines médicos y la eutanasia, que dará el derecho a una muerte digna —iniciativa impulsada durante varias legislaturas por diputados del PRI—, son ejemplos de la visión y la sensibilidad del trabajo del Constituyente, en un marco de total apertura y diálogo constructivo, que han tenido al ciudadano en el zenit del debate.

Los avances sustanciales en la Asamblea Constituyente revelan el ejercicio plural y democrático que ha prevalecido en la discusión de los grandes temas de la ciudad y sus habitantes, con diferentes matices, pero con propósitos comunes para garantizar equidad, bienestar, desarrollo y paz social.

En esta coyuntura histórica debemos evitar que se vulneren derechos como la libertad de expresión y manifestación; terminar con conductas anárquicas de agitadores que aprovechan cualquier inconformidad para delinquir y provocar disturbios con la evidente consigna de incitar a la rebelión y a la subversión; auténticos provocadores que azuzan a los ciudadanos para promover el encono, la violencia y la beligerancia.

* Coordinador del Grupo Parlamentario
del PRI

@IbetanzosMTDF

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