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El populismo xenófobo busca el asalto definitivo a las urnas

Comicios. Europa afronta un año electoral intenso; nuevos partidos ultraderechistas ya han asaltado los parlamentos de Grecia, Hungría, Austria, Suiza o Dinamarca, y este curso pretenden hacerlo en Alemania e ir más allá en Holanda y, sobre todo, alcanzar el poder en Francia

Hace cinco años, cuando la crisis económica era más acuciante en Europa, saltaron todas las alarmas cuando Amanecer Dorado, un partido que nunca había arañado más que un puñado de votos de radicales marginales, logró sumar 440 mil votos en la casi devastada Grecia, con un discurso populista y xenófobo.

Después de años de escándalos, detenciones, encarcelaciones, crímenes y descrédito general, nadie se acuerda ya de Amanecer Dorado, aunque la formación de ultraderecha ha logrado mantenerse en torno al 7 por ciento de los votos y los 18 escaños a lo largo del rosario de elecciones que celebró Grecia entre 2012 y 2015.

Sin embargo, el ostracismo de la formación helena es la excepción, puesto que el populismo de extrema derecha demostró que llegó no sólo para quedarse, sino para planear el asalto al poder.

Europa entera lo sabe. En Hungría lleva años gobernando el ultra nacionalista Viktor Orbán. En la pacífica Dinamarca, el Partido Popular danés (DF) logró en 2015 el 21 por ciento de los votos, y en la apacible Suiza, el Partido del Pueblo (SVP) alcanzó el mismo año un histórico 29.4 por ciento. Incluso en Austria, conocedora de los horrores del fascismo, el xenófobo Partido Liberal (FPÖ) estuvo a punto de hacerse con la Presidencia este mismo 2016.

Y 2017 se presenta con un cartel igual de preocupante. Tres países donde el populismo xenófobo está en alza celebran elecciones: Holanda, Alemania y Francia. Vamos a analizarlos.

H O L A N D A
Fecha electoral: 15 de marzo

Rubia y canosa melena peinada y re peinada hacia atrás, el carismático Geert Wilders mantiene una cuidada imagen reconocible como líder del Partido de la Libertad holandés (PVV), fundado en 2006 con una clara propuesta antiinmigración, anti islam y euroescéptica.

En los comicios de 2010, el PVV llegó al 15 por ciento de los sufragios y logró entrar en el gobierno apoyando a los conservadores del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), del que procedía Wilders. En 2012 les retiraron su apoyo, por considerar demasiado blandas las posiciones del gobierno, y en nuevos sufragios notaron el golpe, cayendo hasta el 10 por ciento.

Sin embargo, la crisis de los refugiados ha dado nuevo impulso a los xenófobos holandeses, que desde finales de 2015 encabezan todas las encuestas para los comicios de dentro de dos meses. Su ventaja sobre el VVD alcanza hasta 13 asientos de ventaja en algunas encuestas, lo que les podría llegar a representar pasar de 15 a 35 o 36 escaños de un total de 150, y con una franca oportunidad de asaltar la silla presidencial.

A L E M A N I A
Fecha electoral: Octubre de 2017

La fuerza de la ultraderecha en Alemania es débil en el país desde la segunda mitad del Siglo XX por razones obvias. Sin embargo, el meteórico ascenso de Alternativa para Alemania (AfD), gracias a la inquietud popular generada por la acogida de refugiados por parte del gobierno de Angela Merkel, obligó a la canciller germana a decidirse a optar por un cuarto mandato.

Nacido a la sombra de los rescates que pagaba Alemania a las naciones del sur de Europa, AfD saltó a la luz pública por sus sorpresivos resultados en 2014, cuando, con un año de vida, logró entre 8 y 14 asientos en comicios en distintos lands del país.

Pero todo se tornó más oscuro este pasado 2016, cuando por primera vez, gracias a la amplia y rutilante sonrisa de su nueva líder, Frauke Petry, lograron imponerse a la conservadora CDU de Merkel en los comicios estatales de Mecklenburgo-Pomerania Occidental, y alcanzaron el tercer puesto en otros ‘land’.

Ahora, las encuestas proyectan que la formación xenófoba y anti islam quedará en tercer lugar con cerca del 15 por ciento de los votos, lejos de la CDU y los socialistas del SPD, pero por encima de los izquierdas de Die Linke y Los Verdes. Presente en 9 de los 16 parlamentos regionales alemanes, AfD se presenta como un torpedo a línea de flotación de la estabilidad que necesita Merkel para mantener su férreo liderazgo en la Unión Europea.

F R A N C I A
Fecha electoral: 23 de abril (previsible segunda ronda el 7 de mayo)

Parecía que el Frente Nacional por la Unidad de los Franceses (FN) jamás iba a superar el hito de 2002, cuando Jean-Marie Le Pen llegó a la segunda vuelta de los comicios. Pero el FN logró reinventarse. La hija de Le Pen, Marie, logró revitalizar la imagen de la formación, y liberarla de su imagen rancia y caduca.

En su debut electoral, la política ultraderechista consiguió, en 2012, batir el récord de votos del partido, con un 18 por ciento y 6.4 millones de sufragios, aunque no logró llegar a la segunda ronda.

Y en un clima de creciente tensión en Europa, y a partir del atentado del Estado Islámico en la revista Charlie Hebdo ahora hace dos años en París, el FP ha dado muestras de que la alarma debe dispararse en la Galia. Por ejemplo, pese a que cayó en todas ellas, el Frente Nacional logró disputar la segunda ronda en seis elecciones regionales francesas a finales de 2015.

Un escenario que se puede repetir en los comicios presidenciales de esta primavera. Tal es el terror a que el FN pueda llevar a Francia a la vergüenza de ser el primer país de Europa occidental con una presidenta ultraderechista, que la derecha tradicional de los republicanos descartó recientemente en sus primarias a candidatos moderados como el ex presidente Nicolas Sarkozy y lo apostó todo a François Fillon, un halcón a la francesa.

Los socialistas, desprendidos del lastre de François Hollande, también parecen timonear hacia la derecha, y el ex primer ministro Manuel Valls, de la facción más dura del centro-izquierda galo, se perfila como candidato. Es un todos contra uno.

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