Obama, ¿después de la Presidencia, qué? - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Obama, ¿después de la Presidencia, qué? | La Crónica de Hoy

Obama, ¿después de la Presidencia, qué?

Concepción Badillo

Cuando Barack Obama llegó al poder, Estados Unidos había recientemente perdido la guerra en Irak y estaba a punto de salir vencido de otra en Afganistán. Encuestas en 19 países mostraban enojo hacia esta nación y los mismos estadunidenses no estaban muy contentos consigo mismos. La economía estaba en picada, la pobreza crecía y sólo un 13 por ciento de sus conciudadanos pensaban que el gobierno los llevaba por el camino correcto.

Ése era el panorama la noche victoriosa que un Obama triunfante llegó al parque Grant de Chicago en noviembre de 2008, luego de una campaña en la que prometió “esperanza y cambio”. Controversialmente se argumenta que no hubo gran cambio y que terminó con la esperanza de muchos, pero nadie puede negar que Obama hizo historia, no sólo por ser el primer presidente de raza negra que llegó al poder, sino por haber sido el primero que rompió el molde de 220 años de donde salían los que se podían atrever a pretender gobernar esta nación.

Definitivamente el mayor logro de este joven senador, un abogado dedicado a la cátedra de derecho, que llegó a ser presidente, ha sido dejar una economía mucho más fuerte que la que heredó, con una tasa de desempleo de sólo 4.6 por ciento, un fuerte mercado de valores y a 20 millones de sus conciudadanos gozando del seguro médico que nunca habían tenido.

Entre sus grandes fallas está el haberse mantenido al margen de la guerra civil en Siria y del desastre humanitario derivado de ahí. También es cierto que muchos de sus conciudadanos sienten que con él fueron dejados de lado, las relaciones interraciales no mejoraron y para muchos las finanzas familiares nunca cambiaron. El costo de la vivienda, de la educación superior, de los servicios de salud y las medicinas tampoco bajó. Por eso se dice que Obama salvó el sistema financiero de su país pero perdió a la nación haciéndolo. Aun así, el mandatario deja el cargo con un 56 por ciento de popularidad, una de las más altas para un ocupante de la Oficina Oval, con la mitad de la población llorando su partida y la otra mitad festejando que se va.

Un punto que no se puede debatir es que, independientemente de lo que se piense de su administración, sus políticas y sus logros, Obama a nivel personal ha sentado un precedente difícil de superar. Ha demostrado ser un hombre decente y con clase. Fue un presidente sin un solo escándalo en su vida privada, un modelo de padre y esposo. Durante ocho años siendo el hombre más poderoso del planeta, jamás abusó del cargo ni le restó dignidad.

Pero a los 55 años de edad ¿a dónde va, que hará una vez que retorne a la vida “normal”? Obama mismo ha bromeado que entre sus planes está sacar por fin una licencia de manejar, jugar golf diariamente y vestirse con pantalones de mezclilla que le queden holgados. Por lo pronto como es la tradición, el 20 de enero le entregará las llaves de la Casa Blanca a Donald Trump y tomará un último vuelo al lado de su esposa en el avión presidencial hacia un destino que se desconoce.

Lo que sí se sabe es que retornarán casi inmediatamente a Washington, donde permanecerán por dos años más, mientras su hija menor, Sasha, concluye la preparatoria. Ha dicho que como ex presidente no tiene intenciones de participar ni opinar de política, después de todo es sólo el segundo ex mandatario que continúa viviendo aquí después de Woodrow Wilson que se quedó por motivos de salud. Todos los ex presidentes que están vivos han dejado esta capital a la llegada de su sucesor: Jimmy Carter regresó a Georgia; los Bush, padre e hijo, volaron a Texas; y los Clinton se mudaron a Westchester, Nueva York.

En cuanto a qué hará y en que se ocupará, podría seguir el ejemplo de George Washington, que fundó una destilería para producir whisky; de Thomas Jefferson, que publicó su propia versión de la Biblia; de Teddy Roosevelt, quien sobrevivió a una expedición a la selva brasileña; imitar a Herbert Hoover, que se fue a vivir como rey al Waldorf Astoria, donde permaneció 30 años; a George H.W. Bush, que cumplió su deseo de saltar en paracaídas, mientras su hijo George W. Bush está dedicado a pintar perros y los rostros de otros líderes mundiales. Podría posar para él, aunque lo más seguro es que eventualmente regresará a ser parte de Columbia u otra facultad.

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