Documentan mexicanos que es posible la regeneración de médula espinal | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Documentan mexicanos que es posible la regeneración de médula espinal

La rehabilitación de médula espinal dañanda fue estudiada con ratas con parálisis por traumatismo.

Una investigación de cuatro instituciones científicas mexicanas, documentó, en ratas, que la médula espinal dañada por traumatismo puede regenerarse y recuperar algunas funciones cuando se combina la terapia de rehabilitación con el uso de un biomaterial llamado Polipirrol, el cual ha sido usado en otros países para intentar generar músculo artificial.

La lesión traumática de médula espinal (LTME) produce pérdida parcial o total de la función motora, sensitiva y autonómica por debajo del sitio de lesión. No existe tratamiento para este tipo de lesión, por lo que se siguen probando diferentes estrategias terapéuticas.

La estrategia terapéutica más aceptada en todo el mundo es el uso de ejercicios de rehabilitación física porque por una parte evitan la degeneración muscular que padecen los pacientes al carecer de movimiento, pero por otra parte también induce procesos de plasticidad neuronal.

Más allá de la rehabilitación física, los investigadores mexicanos realizan estudios en torno al uso de biomateriales, que  se está convirtiendo en una alternativa potencial en este campo, debido a sus propiedades de biocompatibilidad y bioestabilidad. Desde 2011 se han hecho estudios para probar con diferentes biomateriales que son derivados de una molécula llamada pirol, para regenerar tejidos.

Según un reporte del equipo de investigación, que fue presentado en la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas y también en la reunión más reciente de los investigadores del programa Cátedras Conacyt, “Se ha demostrado que el polímero polipirrol iodo (PPy/I) sintetizado por plasma promueve la protección del tejido nervioso y la recuperación funcional al disminuir la lipoperoxidación, el estrés oxidativo y la apoptosis. Así mismo, la rehabilitación física (RF) ha demostrado favorecer la plasticidad nerviosa y la recuperación funcional”.

En esta línea de estudio han colaborado 14 investigadores de cuatro instituciones, como Roberto Olayo González y Juan Morales Corona, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa (UAM-I); Guillermo Cruz Cruz y María Guadalupe Olayo González, del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ); Camilo Ríos Castañeda y María de los Ángeles Araceli Díaz Ruiz, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNyN).

Por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) participaron Hermelinda Salgado Ceballos, Rodrigo Mondragón Lozano, Juan Carlos Axaycatl Morales Guadarrama, Ana Laura Álvarez Mejia, Carlos Orozco Barrios, Angélica Coyoy Salgado, Stephanie Sánchez Torres y Omar Fabela Sánchez. 

Terapias combinadas

El trabajo realizado por los mexicanos combinó dos estrategias terapéuticas: los ejercicios de  rehabilitación física y el uso del biomaterial Polipirrol, que se sintetizó en forma de capas o películas, por medio del proceso de polimerización. En estos trabajos también se reportó que las películas de este material tenían dos tipos de superficies en cada cara.

Se evaluó su efecto sobre la recuperación funcional y la cantidad de tejido nervioso preservado después de una LTME. Se utilizaron ratas adultas a que tenían lesión en la méducla. La rehabilitación física fue dada por medio enriquecido y natación. La evaluación funcional se realizó semanalmente durante 60 días y posteriormente se realizó la evaluación histológica y morfométrica.

En dos grupos de ratas estudiadas, el movimiento en las extremidades posteriores fue amplio y las ratas daban pasos plantares con soporte del peso corporal, aunque uno de ellos mostró menor coordinación. En la evaluación de Louisville, que se realiza simulando natación, uno de los grupos de ratas con este tratamiento mostró mejor control del tren posterior y de las extremidades al desplazarse en el agua, siendo calificadas como buenas nadadoras.

A partir de estos datos, los investigadores del Seguro Social proponen que el uso combinado del biomaterial Polipirrol con la terapia de rehabilitación física que actualmente se maneja con pacientes de la institución pueda usarse en las terapias de atención a pacientes con Lesión de la médula, pues favorece la recuperación funcional y la preservación de tejido nervioso después de una LTME.   

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