Cárteles de México dejan profunda huella en CA | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Cárteles de México dejan profunda huella en CA

Centroamérica es la víctima colateral de los diez años de la lucha antinarco en México.

La guerra contra el narcotráfico en México, que cumplió una década en 2016, traspasó fronteras: Centroamérica es la víctima colateral de la ofensiva militar.

Al potenciarse el combate en varios estados del país, los cárteles mexicanos agilizaron su desplazamiento a la región  y con ello incrementaron su presencia, detectada desde los años 90.

Abrieron nuevas rutas para el trasiego y lograron un impacto marcado en las bandas locales de Guatemala, Honduras, El Salvador, países que conforman el llamado Triángulo Norte en América Central, las cuales brindaron apoyo logístico.

Integrantes de la Familia Michoacana, Caballeros Templarios, Los Zetas, entre otras organizaciones criminales, buscaron asentarse en la zona, pero a la fecha sólo un cártel ha mantenido la hegemonía: Sinaloa.

A partir de 2012, la organización criminal logró el control de la región.

Para Roberto Orozco, director del Centro de Investigación y Análisis Estratégico de Nicaragua, los cárteles mexicanos han dejado una huella profunda en los grupos criminales centroamericanos.

En entrevista telefónica con Crónica, el especialista en seguridad identificó mayor poder económico y político en las cárteles locales de América Central, gracias, aseguró, a la influencia de los narcos mexicanos.

“Están teniendo niveles organizativos, de influencia política y de poder económico nunca antes vistos, es el resultado de la influencia de los narcotraficantes mexicanos en esta área”, resaltó.

Puso como ejemplo el caso de la familia hondureña Rosenthal, que ha ocupado diversas posiciones en el gobierno de ese país, acusada por Estados Unidos de lavar dinero del narcotráfico.

“Todos los grupos locales han tenido un desarrollo que les ha dado influencia política, por lo que a nivel de Centroamérica creo que deberíamos estar hablando ya de una participación del narcotráfico en algunas esferas de lo político, ese es el punto”, subrayó.

El principal daño colateral de la guerra antinarco en México, consideró Roberto Orozco, es que las bandas locales lograron erosionar los sistemas democráticos, políticos y de transparencia en Centroamérica.

El experto nicaragüense reveló que en los últimos cuatro años las bandas locales, apoyadas por los cárteles mexicanos, reforzaron sus acciones para corromper instituciones de seguridad de los países centroamericanas desde policías hasta jueces y fiscales.

“Esto es clave para garantizar la exclusividad del traslado y tránsito de la droga por los países centroamericanos”, comentó.

Y destacó: “El impacto que ha causado la presencia de los cárteles mexicanos en Centroamérica es en  primer lugar el fortalecimiento de las estructuras locales, que han alcanzado cierto nivel porque han sido alimentadas por la influencia y el poder de los narcos mexicanos”.

Dijo que los narcos mexicanos han utilizado la violencia en países como Guatemala, Honduras y El Salvador para tener una posición hegemónica.

Roberto Orozco calificó de negativo el balance de los 10 años de lucha antinarco en México. “El problema no se ha solucionado porque no se puede circunscribir solamente a la intervención policiaca y militar; es un problema evidentemente económico y social más que de seguridad”, señaló.

México, apuntó, sigue siendo usado como un país de tránsito de drogas hacía Estados Unidos.

Sobre el papel de Estados Unidos en este tema, tomando en cuenta que es el mayor consumidor de droga, el especialista señaló que ha sido disparejo a nivel centroamericano.

“Estados Unidos le ha dado un carácter más militarista a la guerra contra el narcotráfico, el mismo enfoque que se le ha dado en México de un problema económico y social y jurídico”, enfatizó.

En Centroamérica, añadió, Washington ha dado mayor apoyo económico a los países del Triángulo Norte que a los que integran el Triángulo Sur.

“En el Plan Mérida se le dio todo el apoyo y un fortalecimiento al combate en México, pero los grupos se pasaron a Centroamérica. Estados Unidos no ha tenido un enfoque integral y no ha considerado que el problema del narcotráfico en otros países no se resuelve con una estrategia  militarista”, concluyó.

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